“Una condena se cierne sobre este mundo, alejaos de él aunque viváis en él”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 62
1 DE AGOSTO, 2019

“Grita[1], heraldo de Jerusalén[2], grita al mundo entero la Verdad de tu Dios y Señor: no te calles, no te asustes, no tengas miedo, porque Yo estoy contigo[3]y nada te ocurrirá. El mundo necesita tu voz, tu grito de amor y fidelidad a tu Dios: habla, diles lo que te digo al oído, al interior de tu corazón, comunica a todos[4], al mundo entero que Yo, Jesús, tu Dios y Señor, hablo a tu corazón día y noche[5]y te mando que les digas[6]: Oh, hijos de Mi alma, que no estáis haciendo caso de mis advertencias, que todo un Dios se abaja hasta vosotros para avisaros del tiempo de rigor que viene[7], que ya está aquí y no hacéis caso; pero días vendrán, oh Jerusalén de Mis entrañas, que miraréis al cielo sedientos de Mi Palabra[8], la que ahora tenéis cada mes cerca de vosotros, que os avisa, que os llama a vivir en el camino que os lleva hacia Mí, hijos; mirad al cielo, leed Mi Palabra, escuchad Mis Mensajes y aquel día os alegraréis.

Un mundo convulso llama a vuestras puertas, las puertas de vuestra vida, y os hace salir de vuestras comodidades, de vuestros gustos, planes, no queréis cambiar vuestras vidas, queréis seguir banqueteando[9]y hasta sufriendo con tal de que nada se mueva ni cambie a vuestro alrededor. En verdad, hijos, olvidasteis vuestra condición de peregrinos y hoy os lo recuerdo una vez más.

El mundo cambia sin parar, pero vosotros no queréis cambiar, queréis permanecer en él como sea y al precio que sea; qué poco ansiáis el cielo, el Reino de Cristo[10], la Vida Eterna.

Tanto os habéis acomodado en esta vida que habéis olvidado vuestra condición de caminantes hacia Dios, nada os supone más dolor que ver cómo vuestros seres queridos parten para la eternidad, porque no ansiáis la Vida Eterna, porque no pensáis en ella, porque no vivís para un día partir también vosotros. Habéis olvidado que habéis sido creados para la eternidad[11], que os espero en el Reino de Mi Padre[12], que Me fui de este mundo diciéndoos que volvería a por vosotros, que os espera, os aguarda un mundo nuevo, una tierra nueva, un cielo nuevo[13]; habéis olvidado que os aguarda el Fruto de Mi Redención, el Fruto de Salvación: La Vida Eterna junto al Padre en el Cielo prometido.

No miráis al cielo, hijos, solo miráis el suelo que pisan vuestros pies pero vuestros ojos no se alzan al cielo, no ansían ni anhelan la Gloria de Dios, estáis en vuestras cosas, en las cosas de este mundo y un día lamentaréis vuestra mezquina condición que os ata a este mundo hasta no poderos soltar de él.

Si os hablan de que vengo os asustáis, ¿por qué, hijos?, alegraos[14], regocijaos porque vengo para daros un Reino de Amor y de Paz, de Justicia[15]y Misericordia como no habéis conocido en este mundo, alegraos y no temáis porque lo que os espera, que ya está llamando a vuestras puertas, es la Gloria de Dios. ¿Por qué no se ensancha vuestro corazón, por qué no palpita de gozo? Yo os lo diré, hijos, porque habéis perdido el anhelo para el que fuisteis creados: para ser hijos de Dios[16]y vivir una eternidad a Su lado[17].

Ahora es un tiempo de prueba y purificación por vuestros pecados, no os agarréis al tiempo de prueba y purificación y desechéis el premio, el horizonte que anhela vuestra alma, hijos.

Al toque de Mi trompeta bajarán Mis ángeles y llenarán esta tierra de alegría para los justos, porque vienen a traeros la bendición de Dios, el auxilio del Señor; el rigor para el pecador impenitente pues le alejarán del justo y le marcarán el camino de la condenación, separarán a unos de otros[18].

El vergel florecerá[19]y la tierra prometida os acogerá, hijos; estad preparados para aquel día.

Un mundo nuevo os aguarda, un mundo de amor y de paz, anhelad en vuestro corazón aquel día.

Al toque de Mis trompetas[20]estad alerta porque ya llego, pero aún un tiempo más, hijos.

Un sonido del cielo llegará a vosotros, escuchadlo, estad atentos, es un sonido celestial como nunca lo habéis escuchado antes, es una hermosa melodía que hará gozar vuestra alma porque sentiréis que estoy cerca, que ya llego; estáis tan atados a este mundo que habéis perdido la facultad de esperar lo que viene del cielo, pensáis que son cuentos, películas, cosas imposibles; verdaderamente, hijos, os habéis alejado de Mí, del cielo. No esperáis en una realidad que os aguarda y es más verdadera que la que vivís porque será eterna, estaba antes de la Creación del mundo y existe mientras vosotros solo miráis y pensáis en este mundo, un mundo que desaparecerá para siempre, que vierte la sangre de los inocentes, que rompe la pureza de mis almas blancas, que siembra el pánico y el terror en los corazones de Mis hijos, y especialmente vulnerables son Mis hijos predilectos: los sacerdotes, que los persigue con una saña que solo quiere que desaparezcan de la faz de la tierra; ése es el mundo que amáis, hijos, y del que no queréis salir pero despreciáis la realidad celestial porque la habéis olvidado y la queréis borrar de vuestra alma; no, hijos, no lo hagáis, volved los ojos al cielo, mirad en vuestra alma las huellas de Mi Padre, pensad en una realidad que existe y os aguarda y que excede todo conocimiento mortal por su Grandeza, Verdad y Maravilla[21]; en ella viven ya muchos de los que habéis conocido en este mundo y partieron al Padre y otros la aguardan en el estado de purificación que es el purgatorio, pero la anhelan tanto que es el mayor sufrimiento de sus almas.

Un cielo nuevo, una tierra nueva a la que vuestros ojos no miran, no desean, os aguarda.

Yo os aviso, hijos, en esta noche[22], mirad al cielo porque qué difícil es conquistar lo que no se desea, lo que no se anhela, lo que no se persigue, poniendo en ello todas las fuerzas de vuestro ser. ¿Cómo conquistar lo que no se ama? ¿No os quedaréis sentados, sin ganas de hacer el más pequeño esfuerzo? Pero, ay, hijos, el que anhela, aguarda, ama y desea la Vida Eterna, la Vida en Dios, la Vida prometida junto a Dios, ése se esforzará, luchará, guerreará hasta dejar la vida con tal de ganar la Corona que no se marchita; los mártires, los santos, los beatos dejaron en esta vida su sangre, sus lágrimas, sus esfuerzos y violencias en ellos mismos con tal de ganar la Vida Eterna que Cristo ganó para ellos en la Cruz vertiendo su Bendita Sangre[23]. Oh, hijos, pensad en Mis Palabras, en las que hoy os dirijo por Mi instrumento, escuchadlas en vuestro corazón y anhelad la Vida Eterna junto a Mi Padre que está en los cielos.

Un mundo nuevo os aguarda, ¿lo deseáis? o preferís vivir en vuestra cloaca donde el dolor y el sufrimiento que os inflige vuestro pecado y los pecados de este mundo llenan vuestra vida de tristeza y angustia, abrid el horizonte de vuestra vida y sed felices en este mundo esperando la vida de amor que nunca se acaba. ¿Cómo ser feliz en este mundo? me diréis, hijos, leed la Sagrada Escritura y vivid como os dije, os dejé señalado en el Evangelio y seréis felices ya en este mundo viviendo un anticipo del cielo.

Oh, hijos, qué ciegos estáis porque no leéis la Palabra que os dejé escrita por medio de Mis discípulos y apóstoles, leed la Palabra, interiorizarla en vuestro corazón[24], que ella germinará en vuestro corazón y dará fruto[25]y fruto abundante.

No os asuste la muerte, que os asuste el pecado; pero no es así en tantos y tantos corazones, hijos, ayudadme a traer a las ovejitas de Mi rebaño[26]que aún no están en él.

Al toque de trompeta bajarán Mis ángeles[27], hijos, estad preparados para ese día aceptando y amando la cruz de cada día, la cruz de la tribulación más grande que ha habido y habrá[28], pero el premio será grande[29]un día en el cielo para los que, esforzándose y luchando, ganan, arrebatan[30]la Victoria, la que un día el Hijo del hombre os trajo muriendo en la Cruz, es la Victoria final la que arrebatan los esforzados, los justos, los que luchan y anhelan el Reino de Cristo. Sufrid por la Corona de Gloria que no se marchita[31], pelead y guerread por ella con las armas de la fe[32], en vosotros, contra el mundo en vosotros, hijos, y vuestro testimonio traerá a muchas almas[33]al redil del Buen Pastor[34].

Es hora de caminar, justos del Señor, ánimo que estoy con vosotros y no me aparto de vosotros, ovejitas de Mi redil.

Una condena se cierne sobre este mundo, alejaos de él aunque viváis en él[35].

Yo os mando como ovejas entre lobos[36], pero Yo os cuido y siempre estaré con vosotros[37].


[1] Jer 2, 1
[2] Is 40, 9
[3] Is 41,10; 43, 5; Gén 28, 15; Éx 3, 12; Jer 1, 8.19; 15, 20; 30, 11; 46, 28; Hch 18, 9-10
[4] Mt 10, 27; Lc 12, 3
[5] El Señor desde el comienzo le encomendó a Isabel que estuviera pendiente de su comunicación tanto de día como en la noche (Mensaje 3, recibido el 7/09/2014, pág. 11 del libro de los Mensajes en formato pdf. [en adelante: M 3,11], disponible en la página web).
[6] Jer 1, 7-8
[7] Mt 24, 21; Ap 7, 14
[8] Am 8, 11; Lc 10, 39.42
[9] Mt 24, 48-50
[10] Mt 5, 3.10; 6, 10; 7, 21-23; 11, 11-12; 13, 44-46; Lc 11, 2; 23, 42; Ap 22, 20
[11] Jn 4, 36; 6, 27; 12, 25; Rom 5, 21; Jds 1, 21
[12] Jn 14, 2-4.18; 16, 16-22
[13] Jn 21, 1
[14] Lc 21, 28
[15] Mt 6, 33
[16] Mt 5, 9; Lc 20, 36; Jn 1, 12; Rom 8, 14.16.19.21; 9, Flp 2, 14; 1 Jn 3, 3
[17] Jn 17, 1-3
[18] Mt 13, 47-50
[19] Is 29, 17
[20] Ap 8-10
[21] 1 Cor 2, 9
[22] Isabel atestigua que recibió muy de madrugada el Mensaje: ‘Miré el reloj y eran las dos menos diez de la madrugada del día 1 de agosto’. Apenas ha comenzado el día primero del mes en la madrugada ya tiene prisa el Señor por hablarnos y ponernos en guardia, y nos insta a que despertemos de nuestra indolencia, porque está cerca el día de Su Venida y no nos estamos preparando ni avisando a los que no se dan cuenta de que Él está a las puertas y viene a juzgar y salvar a los que lo deseen y estén preparados.
[23] Mt 26, 27-28 y paralelos; Jn 6, 53-56; Rom 3, 24-25; 5, 8-9; Ef 1, 7; Ap 1, 5
[24] Lc 2, 19; 8, 15.21; 11, 27s
[25] Is 55, 11
[26] Jn 10, 16
[27] Mt 24, 30-31
[28] Mt 24, 21
[29] 2 Mac 12, 45; Mt 6, 11-12.19; Lc 6, 22-23.35
[30] Mt 11, 12
[31] 1 Pe 5, 4
[32] Ef 6, 10-18
[33] Jn 17, 20-24
[34] Jn 10, 1-18; Sal 23
[35] Jn 15, 19
[36] Mt 10, 16
[37] Mt 28, 21

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2019/08/MENSAJE-62.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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