“Es tarde, hijos, y la noche de los tiempos cae, preparaos para tiempos convulsos y de perdición, de sangre y martirio, de cruz.”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 60
2 DE JUNIO, 2019

“Os lo he anunciado desde antaño, pero no Me creéis; no creéis al Señor de la Historia, Al que os formó y entretejió vuestra vida en el seno de vuestra madre[1]. Pero sí, hijos, sí, hay un Dios en el cielo[2], un Único Dios Verdadero[3]que todo lo escruta[4], todo lo ve[5], todo lo sabe[6], os mira desde el cielo y espera vuestra respuesta de amor; sí, hijos, que os miro desde el cielo, desde el Sagrario y no os dejo de mirar.

Un solo Dios, una sola Historia de Salvación, una Cruz[7]. Mirad, hijos, mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavado el Salvador del mundo: Sus Llagas os han curado[8], Su Sangre os ha limpiado[9]de todo el mal que ensucia vuestra vida, vuestra alma.

Hoy Me dirijo a ti, querido niño de Mi Alma, escúchame, pon atención, abre tu corazón a Mis Palabras de amor, deja que entren en tu vida y no te cierres a ellas porque hay un solo Dios, un solo Salvador[10]y tú, hijo, eres pequeño en Sus brazos, déjate guiar, déjate querer, y un día te alegrarás de este día[11]abrir tu vida a Mi Salvación. No hay Salvación fuera del Hijo del hombre[12].

Acostúmbrate a escuchar Mis Palabras, lee la Sagrada Escritura, medita lo que hay en ella escrito para ti, para tu salvación.

Un día os dije que Me iría pero volvería a por vosotros[13]; hoy es ese día[14], aprovecha la Gracia que hoy está llamando a tu vida, abre la puerta al Señor de señores[15].

En un tiempo te miré, te amé, morí por ti[16], querido niño Mío; hoy te miro, te amo, y te digo: ‘Sígueme’[17], sigue Mis pasos, muere[18] en Mi Cruz, vive el martirio de la incomprensión, la burla, el escarnio[19], y todo arrastrado por el Hijo del hombre[20], por Su Amor. Mira tus pasos, mira si se parecen a los Míos y, si no es así, desanda lo andado y ponte de nuevo a caminar. Mis pasos llevan la marca de la Cruz[21], ¿lo llevan los tuyos?; Mis pasos llevan la Voluntad de Dios[22], ¿lo llevan los tuyos?; Mis pasos llevan el amor a Mi Madre[23], ¿tú la amas?; Mis pasos y Mi camino conducen a la muerte de ti, a la entrega sin límites, sin condiciones, sin pareceres a la Voluntad de Mi Padre.

¿Cuál es la Voluntad de Dios en tu vida? Hijo, mira Mis pasos[24], son los tuyos, no di ni un paso antes de saber que ese paso Me acercaba cada vez más a Mi Padre[25]. ¿Cada paso que das, te acerca a Mí?, ¿te lleva a Mí?

¿Cada pensamiento, cada obra te lleva a Mí o te lleva a ti, a lo que tú quieres, o deseas o querrías? Hijo, que puse ante ti Mi Voluntad, que la llevé a tu vida, que la puse en tus manos, no mires a otro lado, no quieras otra cosa; no, hijo, no, mira lo que Dios ha puesto en tu vida, lo que te ha entregado, lo que te he pedido, ¿por qué miras a otro lado buscando lo que ni tú mismo sabes qué es? Hijo, sé sencillo[26], Dios mira a los sencillos y se complace en ellos, porque su mirar es el de un niño[27]y su corazón es agradecido y limpio. Hoy cuando te has levantado a un nuevo día, mira hijo lo que puse en tu vida, lo que pongo cada día, lo que te he confiado, te he entregado para que en ello Me sirvas y Me des Gloria, des Gloria al Dios del cielo[28]que te formó y entretejió tu vida en el seno de tu madre[29]. No busques lo desconocido, Dios no te pide lo desconocido, te pide lo que conoces, lo que está a tu lado interpelándote, lo que por Mi Misericordia te he entregado, confiándotelo[30]a tus manos y a tu corazón: Sírveme en ello y da Gloria Al que todo lo entregó y lo dio por ti[31], por tu amor.

Es tarde y no hay tiempo, ponte a trabajar en Mi mies[32]y un día serás feliz y te gozarás por ello. No te hagas el remolón, ni pierdas tiempo en dilucidar qué querrá Dios de mí, que Yo, Jesús, pongo en tu vida lo que quiero de ti para que en ello te santifiques y des Gloria al Dios del cielo[33].

Un camino, un amor, un corazón: ése es vuestro equipaje. Ánimo, hijos, adelante, la Voluntad de Dios es sencilla, porque sois pequeños, muy pequeños, ¿qué te entregué? Hazlo crecer[34], no lo guardes, no busques otra cosa, no pierdas el tiempo, trabaja en lo que hoy te he dado, trabaja en la mies del Señor con lo que hoy te ordeno y no mires mañana[35], al futuro; no, en Dios solo hay presente y sé feliz en tu presente. Llega cantando[36]a la mies del Señor y ponte a trabajar con tesón y voluntad de agradar a Dios y servir a los hermanos: deja tantos pensamientos que estorban y confunden. Es tiempo de actuar, no de pensar quedando en pensamientos vacíos cuando el Señor, tu Dios, puso en tus manos el instrumento de trabajo, y la Obra de Dios espera tu trabajo y tu tesón. Cantad en el trabajo del Señor, mirad al hermano que también trabaja en la mies del Señor y cruzad vuestras sonrisas, porque vuestros corazones se deben llenar de alegría[37], de la alegría de los que sirven al Señor.

Cuántas caras tristes y melancólicas buscando la Voluntad de Dios, hijos, sed sencillos como los niños, sed pequeños[38], dejaos amar y conducir por el Señor, Él lo hará todo en vosotros[39]si sois como niños: confiados y arriesgados, sabiendo que estáis en las manos del Señor y estáis seguros[40].

Un día la tormenta solar os hará fácil el camino, porque el niño es simple en su pensar y la ausencia de noticias y comunicaciones os volverá a esa simpleza de pensamiento y os llevará más fácilmente a Dios.

El tiempo de la tormenta solar, del terremoto, y la inclemencia, la desolación, va a llamar a vuestras puertas y, ¿estáis preparados? Sólo os preocupáis de saber, pero no de prepararos para estar ante el Hijo del hombre.

¿Pensabais quedaros para siempre en esta tierra de pecado en la que os habéis acomodado tanto? Levantad el ancla, hijos, que sois peregrinos[41]y vais camino del cielo, desapegaos de todo lo de este mundo y vivid en Gracia de Dios, ayudad a que otros también vivan en la Gracia que les llevará al cielo. No penséis tanto en el mañana, si hoy podéis entregar la vida al Padre[42]; preocupaos si hoy estáis preparados para que el Padre os llame a dejar este mundo y disponeos a vivir en la Gracia de los sacramentos y la oración.

Este mundo se aleja de Dios cada vez más, cuidado porque estáis en él, que no os confundan y os engañen, apartaos de los ambientes que van contra Dios, apartaos de ellos[43].

Rezad por vuestros hijos, no queráis que sean valientes y famosos para el mundo, sino valientes y sencillos para Dios, que sus almas estén limpias por la Gracia de los sacramentos. Se os pedirá cuenta de vuestros hijos, porque os fueron confiados para que sus vidas fueran de Dios y no habéis hecho todo lo que podríais hacer para que así fuera.

La noche de los tiempos está cayendo, el sol se oscurecerá y la luna no brillará[44], vuestros rostros palidecerán porque sabréis lo que se os viene encima, preparaos para ese día.

La lluvia de fuego[45]caerá del cielo para cauterizar y limpiar este mundo de pecado y de horror que sangra por todas sus heridas, y está lleno de ellas, es un cuerpo moribundo, muerto, un cadáver lleno de heridas y putrefacción. No quieras, hijo, quedarte en ese mundo, hijo, mira el cielo y tiende tus brazos al Padre, llámale[46], que Él te socorrerá.

El mundo ha sido sodomizado por Satanás y sus huestes, está perdido pero ayudadme a salvar las almas, hijos, ¿cómo? Con vuestra sencillez en cumplir y vivir Mi Voluntad, en amaros unos a otros[47], en vivir con vuestros ojos en el cielo y vuestras almas purificadas y limpias por la Gracia de los sacramentos, trabajando como jornaleros en Mi campo de amor y salvación.

Es tarde, hijos, y la noche de los tiempos cae, preparaos para tiempos convulsos y de perdición, de sangre y martirio, de cruz.

La cruz en vuestras vidas llegará, estad preparados: la cruz del cisma en la Iglesia Santa de Dios, el dolor y el sufrimiento de los hijos de Dios por la separación a la que os llevará esta grave ruptura dentro de la Iglesia. Estad preparados porque ya llega, ya estáis sufriendo los tiempos previos, y ya la estáis sufriendo, pero aún será más grave, porque el demonio, Satanás, se ha metido en el trono de Pedro, y no descansará hasta sentarse en él[48], hijos, ¡aquel día!, día de luto y desolación para Mis pobres hijos. Acudid a Mi Santo Corazón y refugiaos en él[49], no salgáis de él, será vuestro único refugio, amén, amén.

Amparaos bajo el manto de Mi Madre, Ella os protegerá del mal que va a inundar esta tierra.

Ánimo, hijos, luchad, trabajad, y sed felices en Mi Amor, porque Yo, Jesús, os amo en un Amor Eterno, amén, amén.

Él vendrá y os lo anunciará todo lo que está por venir[50]: el Paráclito, el Defensor os lo enviará Mi Padre[51]para que Él os defienda y os ilumine el camino del cielo, os revista con las armas de la fe[52], del amor y de la caridad, os enriquezca con los dones[53]y carismas[54]y os haga poderosos con el Poder de Dios. Solo los sencillos, los que buscan sinceramente, como niños, a Dios, serán colmados de Él. El Paráclito, el Espíritu de Dios resiste a los soberbios, a los engreídos, a los autosuficientes, a los que confían en sus fuerzas y colma a los humildes de corazón[55]. ‘Ven Espíritu Santo de Dios, ven[56]’, decid en vuestro corazón y desead Su Presencia[57]en vosotros como la vida es deseada por el que ya le falta el aire para respirar.

El deseo de Su Presencia, que inunda por dentro y todo lo llena, sin desear nada más, atrae al Dador de la Vida a vosotros. Deseadle con todas vuestras fuerzas y seréis llenos de Él. El Espíritu Santo sea derramado en vuestros corazones, ¡Abba, Padre[58], Papá, Papaíto!, Yo te lo pido[59].”


[1] Sal 139, 13–14 ; Jer 1, 5
[2] Is 63, 15
[3] Is 64, 3 ; Mc 12, 28–30 ; Ef 4, 4–5 ; 1 Tim 2, 5 ; Sant 2, 19
[4] 1 Cor 2, 10–11
[5] Sal 11, 4
[6] Sal 139, 1–6
[7] Mt 26 y 27
[8] Is 53, 5 ; 1 Pe 2, 24
[9] 1 Jn 1, 7
[10] Lc 2, 11 ; Hch 13, 23
[11] Lc 19, 9; 23, 43
[12] Hch 4, 10–12
[13] Jn 14, 3
[14] Hoy, domingo 2 de junio 2019 día de la Ascensión del Señor.
[15] 1 Tim 6, 15 ; Ap 19, 16
[16] Jn 18 y 19
[17] Mt 9, 9
[18] Mt 10, 39; Jn12, 12
[19] Hch 5, 41
[20] Mt 5, 11; 10, 18; 24, 9; Mc 13, 9; Lc 9, 24; 1 Cor 9, 23
[21] Mc 14 y 15; Gál 6, 17
[22] Jn 5, 30
[23] Lc 2, 1–7 ; Jn 2, 1–12
[24] Flp 2, 5–11 ; 1 Pe 2, 21–25
[25] Jn 4, 34
[26] Mt 10, 16
[27] Mt 18, 3
[28] 1 Crón 16, 23–36 ; Is 42, 12
[29] Sal 139, 13; 71, 6; Eclo 1, 14
[30] Lc 12, 48
[31] 2 Cor 5, 15
[32] Lc 10, 2
[33] Sal 96 ; 1 Pe 2, 12
[34] Mt 25, 14–30 ; Lc 19, 11–28
[35] Mt 6, 34; Sant 4, 13-14
[36] Sal 126
[37] Flp 4, 4
[38] Lc 10, 21
[39] Flp 2, 13; Jn 15, 5
[40] Sal 32, 7 ; Heb 13, 6
[41] 1 Pe 2, 11
[42] Lc 12, 16–21
[43] 1 Pe 3, 10–12; 1 Cor 15, 33
[44] Is 13, 10 ; Jl 2, 10 ; Mt 24, 29 ; Ap 6, 12
[45] Zac 13, 9; 2 Pe 3, 7.10-12; Ap 8, 7; 18, 8
[46] Rom 8, 15 ; Gál 4, 6
[47] Jn 13, 34
[48] Mt 24, 15; 2 Tes 2, 4
[49] Mt 11, 28-29
[50] Jn 16, 12–15
[51] Jn 14, 26
[52] Ef 6, 10–18
[53] Ef 4, 8
[54] 1 Cor 12 y 13; 1 Cor 14, 1–33
[55] Lc 1, 51-55
[56] Ap 22, 17
[57] Lc 11, 13
[58] Mc 14, 36; Rom 8, 15-16; Gál 4, 6
[59] Jn 17

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2019/06/MENSAJE-60.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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