“Un mundo nuevo llama a la puerta de vuestro corazón: acoged Mi Palabra, acoged Mi Amor…”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 59
1 DE MAYO, 2019

“El cielo y la tierra pasarán, mas Mis Palabras no pasarán[1], no pasarán nunca, son más estables que el cielo.[2]¡Oh!, Jerusalén, están escritas en tu corazón de piedra[3]por el mismo Alfarero que te creó;[4]están escritas Mis Leyes en tu corazón;[5]allí las puso Dios, para que sean tu alimento día y noche; medítalas en el silencio de tu corazón, hijo, y no te canses de meditar y pensar en ellas, porque allí está tu salvación: en la obediencia a Mis Mandatos.[6]

Sí, hijo, que hoy lees Mis Palabras: las Leyes que puse en tu corazón son el camino[7]del amor y de la salvación de tu alma; apréndelas, dilas[8]en tu corazón, saborea cada Palabra, cada Mandato; deja que tu alma se sacie de ellas y llévalas a la práctica[9]en tu vida, para que un día tus ojos vean la Luz y tu alma la Salvación. No te arrepentirás en obedecer Mis Palabras, las que hoy te dirijo, hijo de Mi Alma, porque en ello va tu salvación y el camino de tu vida.

Mis Mandatos, ¡oh!, Jerusalén, son como miel en tu boca, dulces al paladar[10], rocío[11]para tu alma seca de tanto caminar por este valle de desolación en el que habéis convertido este mundo. Pero hoy te digo: hijo de Mi Alma, ven, ven a Mi Santo Corazón, y repasa, aprende, medita y lee Mis Mandatos y saborearás junto a Mí lo que es Amor, lo que es Verdad y Justicia, lo que es Caridad, el Bien y el Amor, la Paz[12]en tu alma. No desoigas Mis consejos y ponte a caminar: obedece a tu Señor y, aquel día, cuando estés ante Mí[13], te alegrarás con un gozo nuevo que aún, hijo, no conoces.

Obedece Mis Palabras y repara, con tu obediencia, Mi dolor: el dolor de Mi Santo Corazón, porque este mundo no Me escucha y no obedece Mis Mandatos de Amor. Su camino es la perdición[14], porque se ha separado de Mi Santo Amor. El que no obedece Mis Leyes de Amor, se separa de Mi Amor; y la desobediencia al Amor es el camino de la perdición.

Un mundo nuevo os aguarda, hijos, un mundo de Amor donde Mis Leyes serán amadas, respetadas y obedecidas por corazones elegidos que honrarán la Pasión del Hijo del hombre,[15]con su amor y su obediencia. Es el Maná[16]del cielo, el Pan de Vida,[17]es la Palabra del Verbo Encarnado[18]en las Purísimas entrañas de María,[19]es comulgar con la Palabra[20]para después comulgar con el Cuerpo y la Sangre[21]de vuestro Redentor. El que obedece Mis Palabras comulga con el Verbo Encarnado;[22]¿cómo podéis desobedecer Mis Palabras y después comulgar? Es el sacramento de la obediencia: la comunión con el Cuerpo de Cristo es la aceptación de Su Palabra,[23]la acogida de Sus Leyes de Amor en vuestro corazón,[24]la obediencia al Padre de la Pasión de vuestro Señor.

Hijos queridos, escuchad Mis Palabras en esta noche[25]de amor en que os dirijo Mi Mensaje de amor.

Un mundo nuevo llama a la puerta de vuestro corazón: acoged Mi Palabra, acoged Mi Amor, escuchad atentos Mi Mensaje de Amor.

Tanto tiempo he esperado este momento en el que tu corazón escucha Mis Palabras,[26]tanto tiempo he esperado tu respuesta de amor a Mi llamamiento: ven, hijo, ven, conviértete,[27]recorre el camino de conversión en tu corazón, no te desanimes, no te dejes llevar por la angustia de este mundo; paz, paz, hijo, ven, escucha Mi Mensaje de Amor y recapacita en tu vida, ordena tu vida, ven, ven a Mí, acógete a Mi Cruz, acógete a Mi Salvación, no escuches las palabras del maligno enemigo que te quiere perder para siempre: quiere separarte de Mis brazos de amor, perder tu alma, arrancarte de Mi mano, pero no lo hará si tú le dices: ¡No!, no a sus seducciones, no a sus trampas, que como algo placentero y efímero te tiende sin parar; con dulces palabras te hace caer en ellas; dulces palabras envenenadas con el pecado y el horror del pecado: son mentiras y engaños disfrazados del bien y la dulzura, pero son como hierros incandescentes que te quemarán y abrasarán tu alma en el fuego de una eternidad. Di no a sus engaños, y descubre sus ardides con la luz de Mi Gracia.

Acude al sacramento de la penitencia una y otra vez; no te avergüences de confesar: pues es la humillación y el amor agradable al Señor. En la confesión te abrazo, hijo Mío, y te doy el perdón y el amor que necesita tu corazón; te asisto con Mi Gracia y curo tus heridas, estoy contigo y no te abandono. Cuando te vas de la confesión sales más fuerte y renovado por Mi Santo Espíritu. Yo te acompaño, hijo, no vas solo, no sales solo de la confesión: Mis ángeles te acompañan y el cielo se alegra con tu perdón,[28]con el que has recibido por la Misericordia de todo un Dios que se anonadó en el seno[29]de una Virgen llamada María para morir por ti, y que Mi Sangre lave tus pecados[30]en el sacramento de la confesión. Pecador eres, hijo Mío, pero hijo de Dios,[31]hijo de Mi Pasión. Mi Padre te formó en el seno de tu madre, el Alfarero, tu Creador, que envió a Su Único Hijo[32]para morir por ti, por tu amor y, como hijo de Mi Pasión, abrirte las puertas del cielo,[33]que cerradas estaban por los pecados que había en tu corazón.

Un mundo de amor, de perdón, de paz, de caridad es el Reino de Dios.[34]

Apresuraos, hijos, que os espera la Redención de un mundo abocado a la muerte y a la desolación por el pecado de Satanás: la rebelión del diablo por la soberbia y el odio a vuestro Redentor.

Mirad al cielo, hijos, un día, un día lo veréis abierto y al Hijo del hombre bajar entre nubes;[35]sí, hijos, vengo, vengo a por vosotros.

En un mundo de pecado, de muerte y desolación habrá un vergel, el páramo y el desierto desaparecerán y todo se convertirá en un vergel[36]aquel día, las lágrimas de Mis hijos se convertirán en sonrisas, Yo mismo, Jesús, enjugaré tus lágrimas[37]y Mis ojos se fundirán con los tuyos aquel día.

Espera, hijo, espera un poco más, no pierdas el ánimo y la esperanza, redobla la confianza y la fe en tu Dios y Señor, en tu Salvador, porque ya llega, pero aún debéis esperar un poco más,[38]vuestras rodillas vacilantes[39]deberán fortalecerse, porque aún debéis caminar y el camino es estrecho,[40]y aún más lo será, porque el león rugiente[41]no para de maquinar planes malévolos para la destrucción de este mundo, por envidia,[42]por maldad, todo es maldad, hijos, en sus planes y Yo os aviso: cuidado, hijos, cuidado, que ya os dejé el camino claro y sin confusión en Mis Mandamientos,[43]en Mi Santo Evangelio;[44]la luz de Mi Gracia os asiste en cada instante de vuestro caminar, que no os dejo solos;[45]nunca, hijos, nunca vais solos si no os queréis separar de Mí, y vais por el camino del amor y la obediencia a vuestro Dios y Señor.

Aprended de Mí, que soy Manso y Humilde de corazón;[46]la humildad, hijos, practicadla en vuestras vidas, no os dejéis nunca llevar por la soberbia, pues es el camino cierto y seguro para acabar en las garras del tentador de vuestras almas, para perderlas para siempre.

En esta noche os envío este Mensaje de amor, escuchadme, hijos, porque muchos hermanos vuestros se pierden por la confusión reinante[47]en este mundo; cuando os separáis de Mis Mandamientos y de Mi Santo Evangelio las tinieblas cercan vuestra vida y sois presa fácil del engaño del demonio, caéis en sus trampas y os agarra para siempre. Solo la confesión y vuestras almas arrepentidas[48]os pueden salvar de sus garras, porque volvéis a Mí.

Yo os aviso, hijos, de la confusión reinante y creciente, y aún más lo será, porque el demonio anda suelto y aún más lo estará; deberá probar vuestros corazones y vuestras almas: ha sido soltado de sus cadenas[49]para probar a los hijos de Dios. Todos sois hijos, pues vuestro Padre[50]es el Mismo en todos, el Mismo Alfarero os formó y entretejió vuestra vida, os dotó de alma y os concedió la Vida Eterna junto a Dios: pero, hijos, deberéis ser probados como el oro en el crisol.[51]

La Pasión de vuestro Señor,[52] Hijo Único de Dios, os Salvará de las garras del tentador, pero vuestro corazón deberá vivir el arrepentimiento para ser deudores de la Salvación.

Un cielo nuevo y una tierra nueva.[53] Hijos, aprended de Mí que soy Manso y Humilde de corazón, recorred el camino de la mansedumbre, la obediencia al Padre, la humildad;[54] no os canséis de ser humillados[55] y probados, pues es el camino para la verdadera humildad, recorredlo con paz y serenidad. Confiad en Mí, hijos, mirad Mi camino: hay clavos y espinas,[56] sudor y lágrimas, pero es el camino único para la Salvación: la cruz.[57]

No te arrepientas de ser Mío, no te arrepientas de seguir Mis pasos, no, hijo, no te arrepientas, arrepiéntete del pecado en tu vida, de tus malos pasos: los que te alejaron de Mi, de Mis Lágrimas por ti, de haberme colmado de sufrimiento y dolor con tu ingratitud y tus pecados, tus infidelidades, tu falta de confianza y de fe en Mí, pero no te arrepientas de sufrir por Mí, por Mi amor, de seguir Mi camino, de seguir Mis pasos,[58] de morir en la cruz como tu Dios y Señor.

Hay más alegría[59] en el camino de la renuncia por Cristo que en el camino de la perdición.

Hay más amor[60] en la cruz que en los placeres de este mundo.

Hay más paz en el dolor ofrecido y aceptado unido a Jesús en la Cruz,[61] que en todos los placeres y diversiones, éxitos que te ofrece el mundo aprisionado por el diablo, Satanás.

Sí, hijo, sí, mira bien tu camino y hazle como el Mío con tu aceptación a la cruz de cada día[62] y todo lo que te mande Mi Voluntad. Mi Voluntad es: la obediencia hasta la muerte y una muerte de Cruz[63] por Amor a Mi Padre, que está en los cielos.

Aprende a caminar por el camino de la cruz y de la obediencia y serás otro Cristo en este mundo.

Únete a Mí en la Cruz: allí te espero, te ayudaré, hijo, te ayudaré, tú no puedes solo.[64] Mira y espera la promesa del Padre: Mi Santo Espíritu,[65] Él te sostendrá y te modelará para que seas digno hijo de Dios, para que tu felicidad sea completa[66] y tu gozo: una eternidad junto al Hijo del hombre.

‘Oh María, sin pecado concebida, digna Madre del Redentor, Obra Maestra de la Gracia, hija humildísima del Padre, Reina del cielo, Madre adorada del Redentor, Flor del paraíso, ruega por nosotros’, decid en el silencio de vuestro corazón. Ella es Madre, Madre del Redentor y Madre de todos los hombres por la Misericordia de Dios. Mirad su pureza, su humildad y su obediencia al Padre, su docilidad al Espíritu Santo, es la Obra Maestra de la Gracia por su ‘sí’[67] a los planes de Dios en su vida; se sometió a la Voluntad de Dios y es la Reina de la Creación. En el cielo está junto al Padre y al Salvador, junto a Dios Espíritu Santo, que la colmó de Gracia y de Bendición. ‘Ruega por nosotros’, decid en vuestro corazón. La intercesión de la Madre de Dios es poderosa ante Dios,[68] y como Buena Madre sabe hablar a su Hijo de las necesidades de tu corazón para tu salvación. Aprended a amar a la Madre de vuestro Redentor, hijos, que os di a Mi Madre en el mismo suplicio de la Cruz: fue el último regalo de un Moribundo a un mundo que no le escucha y se ha alejado de Su Amor.

Escúchame tú, hijo, y lleva a tu Madre, como Juan, a la casa de tu corazón.

Déjala que Ella te lleve a Mi Amor, a la obediencia al Padre, a la docilidad del Espíritu de Dios. Sí, hijo, en esta noche te digo: ahí tienes a tu Madre,[69]recíbela con amor.

Gloria al Padre…”


[1] Mt 24, 53 ; Lc 21, 33
[2] Sal 119, 89
[3] Ez 11, 19
[4] Gén 2
[5] Rom 2, 14-15
[6] Jn 8, 51; 14, 15.21; 15, 7.10.14; 2 Jn 6
[7] Jn 14, 6
[8] Dt 6, 6-9
[9] Dt 6, 2-3
[10] Sal 119, 103
[11] Dt 32, 2
[12] Gál 5, 22
[13] 1 Cor 4, 5; Is 2, 10.21; Ap 6, 15
[14] Sant 4, 4; 2 Pe 1, 4; 2, 5; 1 Jn 2, 16; 5, 19
[15] Mt 26 y 27
[16] Éx 16, 31-36
[17] Jn 6, 35
[18] Jn 1, 1-18
[19] Lc 1, 26–38 ; Lc 2, 1-7
[20] Jn 6, 35-37. 40. 45. 47. 63-64
[21] Jn 6, 48. 50-51. 53-58
[22] Jn 1, 11-13.16
[23] Jn 15, 2-10
[24] Jn 14, 21
[25] Isabel comprobó en su reloj que era la una menos veinticinco de la madrugada.
[26] Lc 10, 39.42
[27] Hch 3, 19
[28] Lc 15, 7
[29] Gál 4, 4
[30] 1 Jn 1, 7
[31] Jn 1, 12-13
[32] Jn 3, 16
[33] Is 45, 8
[34] Rom 14, 17
[35] Lc 21, 27 ; Hch 1, 11 ; Ap 1, 7; 11, 19
[36] Is 29, 17; 35, 6-7
[37] Ap 21, 4
[38] Ap 6, 11
[39] Is 35, 3 ; Heb 12, 12
[40] Mt 7, 13
[41] 1 Pe 5, 8
[42] Sab 2, 24
[43] Éx 20, 1-21
[44] Mateo, Marcos, Lucas, Juan
[45] Jn 14, 18
[46] Mt 11, 29
[47] 2 Pe 1, 4
[48] 1 Jn 1, 7 — 2, 2
[49] Ap 9, 1-11
[50] Gál 3, 26
[51] 1 Pe 1, 7
[52] 1 Pe 2, 24; Hb 7, 27; 9, 12; 10, 20
[53] Is 65, 17 ; Ap 21, 1
[54] Jn 13, 14-16
[55] Is 50, 6-7; 52, 14; 53, 3-4.7; Mc 14, 65; Jn 18, 22; Hch 5, 41
[56] Mc 15, 16-20; Jn 19, 1-3
[57] Mt 16, 24-25
[58] Jn 12, 25-26
[59] Hch 20, 35
[60] Jn 15, 13
[61] Flp 1, 29; Col 1, 24
[62] Lc 9, 23-24
[63] Flp 2, 8
[64] Jn 15, 5
[65] Jn 14, 16–17; Lc 24, 48; Hch 1, 4-8
[66] Jn 16, 24; 1 Jn 1, 3-4
[67] Lc 1, 38
[68] Jn 2, 1-12
[69] Jn 19, 26-27

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2019/05/MENSAJE-59.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.