“No te vayas lejos de Mí, hijo de Mi Alma, porque te perderás y no podrás encontrar el camino de vuelta”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 54
2 DE DICIEMBRE, 2018

Aquí estoy, aquí vengo, ¡oh Israel de Mis entrañas!, por ti he muerto en la Cruz[1], por ti bajé del cielo[2], pero no reconoces Mi venida[3].

Vuelvo y volveré a estar ante ti, ante tus ojos, tu corazón se llenará de Mí, y tus ojos mirarán al que es Rey[4]y tres veces Santo[5]. ¡Oh, Jerusalén de Mis entrañas!, vuelvo y volveré[6]por ti, por tu amor.

Días vendrán, ¡oh Jerusalén!, que el niño llorará y nadie podrá consolar su dolor, y el anciano se llenará de la tristeza de su juventud perdida, de sus años perdidos en balde, de sus años olvidados en su memoria, de tanto bien como dejó de hacer y tanto mal como hizo[7].

¡Oh, hijos de Mis entrañas!, cuánto dolor sentiréis al volver la vista atrás, y ver vuestra vida inútil y vacía tantas veces, sin el sentido que hubiera dado la Gracia y el Amor de Dios a vuestros años.

El niño llorará con el desconsuelo de la soledad y del amor perdido, pues nadie tenderá la mano a nadie, y el egoísmo reinará en vuestras casas y en vuestros corazones[8], porque la desolación de un mundo vacío de amor y lleno de dolor estará ante vuestros ojos.

¿Qué haces, pueblo Mío, que no buscas la Luz de la Gloria de Dios, la Gracia en tu vida, el Amor en tu corazón? Un día os lamentaréis de haber vivido como pobres ovejas sin pastor[9], sin redil donde descansar, sin escuchar el silbo de Amor de vuestro Buen Pastor[10], sin la paz de las praderas verdes[11]y el descanso bajo el cielo azul, porque buscasteis por caminos tenebrosos y llenos de maldad y negrura; ése fue vuestro camino y no os cansasteis de caminar por él; seguisteis por él día tras día y nada os importó Mis llamadas de Amor a salir de él, y venir a Mis dulces pastos de Amor, donde corre el agua fresca y la sombra cobija en las horas de calor, donde vuestro Buen Pastor os hubiera cargado sobre sus hombros y acariciado vuestros rostros, enjugado vuestras lágrimas[12]y sonreído a vuestro lado; no, no preferisteis Mis pastos de Amor y de Paz, y elegisteis vuestros propios caminos, caminos de perdición que os llevan, y os llevarán al infierno, si no ponéis freno a vuestra vida desenfrenada y entregada a todo lo que es de este mundo[13].

¡Oh, Israel!, en esta tarde[14]Me dirijo a ti, porque quiero llegar a tu corazón, quiero vivir en él[15], reinar en él y que seas Mío; Mío para siempre, para toda la eternidad.

No huyas de tu Dios y tu Salvador, no huyas de Mí, pequeño[16]de Mi Alma, que soy tu Buen Pastor y te haré recostar en verdes praderas y te miraré con todo Mi Amor.

El tiempo de la desolación[17]se acerca a vuestras vidas, y el Evangelio se cumplirá en este tiempo, pero no lo creéis y vivís enajenados de la verdad, del bien y de la verdad.

¡Oh, pueblo Mío!, aquí estoy para hacerte llegar Mis Palabras de Amor; escucha, hijo; escúchame por compasión, porque el tiempo está llamando a tu puerta, el tiempo de la desolación, de la purificación de este mundo. Este mundo será purificado, como lejía de lavandero[18]correrá por sus calles y plazas, y todo será purificado, lavadas sus manchas de pecado, de error y de confusión, de la perversión de este mundo; será purificado su corazón, sus manchas de pecado, de idolatría[19], de falta de fe en su Dios y Salvador.

El tiempo se acerca, el tiempo de la desolación está a tu puerta, hijo, prepárate, cíñete el flanco, apriétate tu cinturón, cálzate las sandalias, y ven, ven a Mi ejército de Amor, el de los pobres y lisiados[20], pero de ardiente corazón por su Señor y Salvador, vienen tras de Mí[21], Me siguen sin vacilar, sus ojos están puestos en Mí[22]y no Me dejan de mirar, son felices en Mi Amor, casi tocan Mi manto de lo cerca que quieren estar siempre de Mí. ¡Oh, hijos!, que vuestro sueño, vuestro anhelo sea tocar Mi manto[23]y Yo Me volveré, y te miraré y sabré que has sido tú, y te bendeciré por tu amor y tu fe.

¡Oh, Israel!, que tienes a tu Dios tan cerca de ti, que te ama sin cesar, que murió por ti en la Cruz y ora por ti al Padre[24].

Ven, hijo, ven, ven a Mí que te daré un Reino de Amor y ya en esta vida llenaré tu alma del calor de Mi Gracia, de la sabiduría de Mi Palabra[25], de la Luz que alumbra las tinieblas[26]de la noche.

Ven y no te dejes engañar por los que hablan en este mundo de amor, y nunca lo han conocido, porque el amor es entrega, sacrificio y martirio.

Mírame en la Cruz, es la expresión máxima del amor[27]y ¿qué ves en ella?

Obediencia[28]y Amor hasta el martirio; ése es el camino que he elegido para ti, pues fue el Mío, y te digo: “Sígueme[29], ven tras de Mis pasos y no te alejes de Mi caminar, pues en él estoy y siempre Me encontrarás.”

¡Oh, hijos de Mi Alma!, cuánto os amo y no os dejo de mirar, pero el león rugiente[30]está entre vosotros y quiere perderos, alejaros de Mí; no se lo permitáis, acercándoos cada día y con frecuencia a Mis Sacramentos de Amor, los que dejé en este mundo para vuestra salvación y santificación.

No te vayas lejos de Mí, hijo de Mi Alma, porque te perderás y no podrás encontrar el camino de vuelta y llorarás perdido y sin rumbo, desconsolado, fatigado de tanto caminar perdido, sin encontrar tu hogar, tu calor, tu amor.

Fija tus ojos en tu Salvador, mira la Cruz, mira Mis heridas[31], fueron por ti, por tu amor, y aún sangran de dolor cuando te vas por caminos de pecado que te alejan de Mí.

Escúchame, hijo, pon atención a tu Dios y tu Salvador que hoy te habla: Ven, hijo, ven a Mis praderas de Amor y recostado en Mi pecho[32]descansa, descansa del dolor y del sufrimiento de este mundo, ampárate bajo Mi cayado de la serpiente infernal, ahí no podrá alcanzarte porque estás en Mis brazos de Amor y Yo te defenderé del enemigo cruel, pero si estás solo y perdido la serpiente te tragará y no tendrás solución.

Ahora es el tiempo, el tiempo del amor, del perdón, de la reflexión en el silencio de vuestro cuarto donde reina el silencio y la paz, lejos del bullicio de la vida y de tantas conversaciones, de las opiniones de los demás que tanto os confunden y no os dejan caminar, alejaos de todo y cerrad la puerta de vuestra habitación y allí invocad al Dios del cielo y presentaos ante Mí, quedaos Conmigo, y os haré ver la realidad de vuestra vida, el momento presente de vuestra vida, tendréis una luz nueva, una Luz que os asistirá y veréis vuestra vida como Yo, Jesús, la veo, y os asistiré con la Fuerza de Mi Santo Espíritu[33]para caminar a Mi lado, en Mi ejército de Amor, nada os importará ya tanto que Me dejéis, presa de la confusión y el error, sino que como fuertes soldados avanzaréis decididos y llenos de fortaleza por el camino de vuestro Salvador; pero antes debéis limpiar vuestro pecado, que no os deja acercaros a Mí en el silencio de la oración.

Una vez más, hijos, una vez más os digo: “Escuchad Mis Palabras, y un día os alegraréis de haberlas puesto en práctica”.

Un cielo nuevo y una tierra nueva[34], un nuevo sol iluminará esta tierra de pecado porque lo antiguo pasará y no habrá recuerdo del mundo pasado.

Viviréis en un eterno gozo, donde ya no habrá sombras de miedo ni terror nocturno[35], todo será luz y la Gracia brillará en vuestras almas, pero antes debéis padecer por el Hijo del hombre.

Adelante, Mis valientes[36]combatientes[37], que os asisto con la Fuerza de Mi Santo Espíritu, no dudéis ni vaciléis en el seguimiento de Cristo, el Señor de vuestras vidas, que Yo, Jesús, os asisto y estoy con vosotros[38], y un día os pagaré en el cielo todos vuestros esfuerzos y cansancios, sufrimientos y torturas por Mi causa, por el Hijo del hombre. Adelante y no miréis atrás que el tiempo de Mi Gracia es hoy y ahora.

Te asisto, hijo, en cada instante de tu vida, no tengas miedo que Yo, Jesús, estoy contigo y no Me aparto de ti, no te apartes tú de Mí, no te alejes de Mí.

Ven, ven a Mis pastos de Amor, a Mis verdes praderas y recuéstate en Mi pecho[39], ampárate en Mi cayado y duerme tranquilo, descansa como un niño en brazos de su madre, de la mano de su padre, descansa de las fatigas, del cansancio de este mundo perverso que gobierna Satanás, príncipe del mal y de la mentira[40].

Ven junto a Mí y trae a todos a Mi redil, aquí estarás a salvo del lobo[41]feroz, del rugiente león, aquí podrás descansar y dormir en Mis brazos tiernos de Amor; nada te inquietará, nada te asustará porque Yo, Jesús, velo tus sueños y cuido tu vida.

Hijo, ¿no estás aún cansado del sufrimiento y de tanto dolor de este mundo?, ¿no te has dado cuenta aún de los lazos de la mentira y de la perdición que rondan tu vida?, ¿no quieres descansar en Mi Paz?, ¿no quieres vivir seguro del mal del diablo que anda buscando a quien devorar?[42]

Ven, hijo, ven a Mí, ven a tu Buen Pastor y descansa en Mí; dime: “Que Tu Sangre me lave, oh Mi Buen Jesús, Pastor de mi alma. Que Tu Sangre me limpie de todo mal, oh mi Jesús, mi Buen Pastor. Que Tu Sangre me haga vivir en medio de la muerte del mal que circunda mi vida sin parar, oh mi Buen Jesús, mi dulce Pastor. Que Tu Sangre cubra mi vida entera y empape mi alma, y en ella viva para siempre, para una eternidad, oh mi Buen Jesús, Pastor de Mi Alma, Mi Buen Pastor”. Dímelo en el silencio de tu habitación, y Mi Sangre caerá sobre ti y te limpiará, te hará vivir, te dará la vida eterna, porque en ella encontrarás la Vida; Mi Sangre te salvará.

“Oh, mi Buen Jesús, mi dulce Pastor, mi Buen Pastor”, decid con el corazón y el alma las palabras que os digo, y desead que lleguen a Mi Santo Corazón.

Queridos hijos de Mi Alma, escuchad Mi Voz, amad a Mi Santo Corazón, reparad con vuestro amor la Herida del Costado de vuestro Dios y Señor[43].

Un cielo nuevo y una tierra nueva, esperad, hijos, esperad, que llega vuestra liberación[44].


[1] Jn 19, 17-30
[2] Jn 1, 1-18
[3] Jn 1, 10-11
[4] Sal 47, 7 ; Lc 23, 3
[5] Is 6, 3 ; Ap 4, 8
[6] Jn 14, 28
[7] Rom 7, 19-20
[8] Mt 24, 12
[9] Is 53, 6 ; Mt 9, 36 ; 1Pe 2, 25
[10] Jn 10, 1-18
[11] Sal 23
[12] Ap 21, 4
[13] Col 3, 5-9 ; Gál 5, 19-21
[14] Isabel miró el reloj y eran las 16.15 de la tarde.
[15] Jn 14, 23
[16] Mt 18,  4; Lc 18, 16-17
[17] Dn 9, 27; Mt 24, 15
[18] Mal 3, 2-3
[19] Sab 13, 10-19 ; Sab 15
[20] Lc 14, 21
[21] Mt 15, 21-28
[22] Lc 22, 61-62; Mt 27, 55
[23] Mc 5, 24-34 ; Lc 8, 40-56
[24] Jn 17 ; Heb 9, 14-15 ; 1Tim 2, 5
[25] Ef 1, 17-18
[26] Lc 1, 78-79
[27] Jn 10, 11; 15, 13
[28] Heb 5, 7-10
[29] Mt 9, 9; Lc 9, 23; Jn 21,19
[30] 1Pe 5, 8
[31] Is 53, 5 ; 1Pe 2, 24
[32] Jn 13, 23
[33] Ef 1, 13-14
[34] Is, 65, 17 ; 66 ,22; 2 Pe 3, 13; Ap 21, 1-8
[35] Sal 91, 5
[36] Jos 1, 9
[37] Ef 6, 10-18
[38] Mt 28, 21
[39] Jn 13, 25; 21, 20
[40] Jn 8, 44
[41] Jn 10, 12
[42] 1 Pe 5, 8
[43] Jn 19, 34
[44] Lc 21, 28

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2018/12/MENSAJE-54.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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