21 de Noviembre: Apariciones y Milagros de Nuestra Señora de El Quinche, Ecuador (1586)

21 de Noviembre
Año: 1586 / Lugar: EL QUINCHE, Ecuador
Apariciones y Milagros de Nuestra Señora de El Quinche
Videntes: indígenas oyacachis



Nuestra Señora de la Presentación de El Quinche


Antecedentes

La historia nos dice que, medio siglo después de iniciada la conquista en tierras ecuatorianas, los indígenas de Lumbisí, un pequeño caserío que pertenecía al pueblo de Cumbayá, desearon tener una copia exacta de la Virgen de Guápulo, la cual se veneraba ya desde 1586.

Pintura que representa los primeros Bautizos llevados a cabo por los misioneros en Ecuador.

Diego de Robles, escultor y tallador español que desarrolló su trabajo en el marco de la afamada escuela quiteña de arte del siglo XVI, hizo entonces la imagen con madera de cedro, pero los Lumbisí, al no reunir el precio convenido, no pudieron pagarle. Al enterarse Diego de Robles que los indígenas oyacachis estaban interesados en una imagen de la Santísima Virgen se la llevó a ellos, a cambio de unos tablones de fino cedro que éste necesitaba para sus trabajos.


Apariciones de la Virgen

Según algunos testimonios, la Virgen se había aparecido a los indígenas oyacachis en una cueva prometiéndoles librarlos de los peligrosos osos que devoraban a los niños. Los caciques quedaron admirados cuando vieron llegar a Diego Robles con la imagen de la Virgen a cuestas, viendo de inmediato la belleza que irradiaba de la Estatua, reconociendo en ella a la Señora que se les había aparecido y les había hablado en la cueva.

Colocaron la estatua en un nicho excavado en la roca junto a su lugar de trabajo. Cuentan que apenas la Imagen ocupó el lugar, bandadas de cantoras avecillas revoloteaban constantemente en torno a Ella alegrando todo el lugar con sus trinos. A ejemplo del concierto de los pájaros durante el día, a continuación los indígenas tomaron la costumbre de reunirse por la noche delante de la Virgen, y con sus rústicos instrumentos musicales, cantarle y tocar melodías para Ella. Como signo de aparente aprobación a estas manifestaciones, la estatua de la Virgen se rodeaba de un hermoso resplandor.

Las mujeres del pueblo tejieron un vestido para su pequeña adorada Protectora del Cielo, a quien llaman con afecto, “La Pequeñita”. Y fue justo tocando esta vestimenta que se llevaron a cabo numerosas sanaciones y milagros.


Construcción de la Primera Capilla

Pronto la Virgen de Oyacachi llegó a ser famosa en toda la comarca. Numerosas romerías de los pueblos vecinos comenzaron a frecuentar este sitio, antes desconocido. Por este motivo, los indígenas se vieron en la necesidad de construir una capilla para colocar en ella la imagen de la Virgen. Entonces comenzaron otros prodigios que comprobaban el deseo de la Virgen que se erigiese un Santuario.

Pintura que representa el momento en que el escultor Robles, artista de la estatua de la Virgen de El Quinche, es salvado milagrosamente después de haber invocado la ayuda de la Virgen.

Una vez más el escultor Robles entró a ser parte de la historia de la Imagen. Se le pidió que empeñase su arte para construirle un pedestal a la Virgen. Aparentemente el escultor mostró poco interés en el encargo o dio muchas excusas por no haber comenzado el trabajo, al menos, hasta que un día dirigiéndose a Quito sobre su caballo, en un momento, al pasar por el puente de un caudaloso río, el caballo dio un salto y lo lanzó fuera de la silla. Se dice que las espuelas de Robles se quedaron enredadas en la cuerda del puente salvándole la vida, pero dejándole colgado solo de un pie. Sin duda debió haber clamado a la Virgen de Oyacachi al verse a punto de perecer. En ese instante atravesaban el puente dos caminantes, que movidos por piedad y compasión, se acercaron al desventurado y le sacaron del peligro; cuando el artista quiso darles las gracias, ellos ya habían desaparecido. El escultor comprendió que fue una gracia del Cielo, porque apenas quedó a salvo inició el proyecto de construir el pedestal que se le había encargado.


Milagros

Los numerosos milagros que comenzaron a atribuírsele a Virgen, aumentaron Sus fieles en toda la región. Cuenta la leyenda en torno a la Imagen, que muchas veces vieron vacío el pedestal en la roca, porque Ella iba a socorrer a los enfermos, y al otro día se le volvía a ver en su lugar con los pies enlodados.

Uno de los primeros milagros es aquel que creó mayor interés y atrajo numerosos peregrinos al primer Santuario de madera. Una joven pareja rezaba con fervor implorando la protección para su hijo. La pareja había dejado al niño dormido a la sombra de un árbol mientras ayudaba con la construcción de la capilla. Escuchando que el niño gritaba, los padres se acercaron y vieron que un oso se lo estaba llevando; al final encontraron al niño muerto con el cuerpo brutalmente rasguñado. Llorando y desesperados por la pérdida, los padres llevaron al niño ante la estatua de Nuestra Señora donde fueron acompañados por todos aquellos que habían asistido a la agresión. Mientras rezaban devotamente por su resignación y consolación, el niño abrió los ojos y alzó los brazos hacia la Estatua.


Traslación de la Imagen al poblado de El Quinche

Quince años permaneció la imagen al cuidado de los indígenas hasta que en 1604, el Obispo del lugar ordenó su traslado al poblado del Quinche, de donde finalmente tomó Su Nombre. Fue puesta en la iglesia parroquial, sin embargo, pronto tuvieron que pensar en la construcción de un templo más grande.

En 1630 la Sagrada Imagen fue colocada en un nuevo Santuario donde permaneció sin contratiempo por 200 años.

Con el terremoto de 1869 el templo quedó en terribles condiciones pero quedó en perfecto estado la imagen de la Virgen. El templo hubo de ser reconstruido.

La última construcción del templo se remonta al año de 1905 y su consagración al año 1928.

La Imagen fue Coronada canónicamente en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de Noviembre.

En 1985, Roma declaró al Quinche Santuario Nacional del Ecuador.


La Imagen

La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto, está revestida por un amplio y lujoso ropaje de brocado cubierto de gemas, y bordado con hilos de oro y plata que solo dejan ver su rostro moreno y apacible.

La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz. A los pies de la Imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata pura, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas, manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano que gusta ver a su Patrona resplandeciente, vestida siempre con las mejores galas.

El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras. Mestizo es el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español. Su fina nariz está enmarcada por un delicado rostro ovalado de labios delgados y boca pequeña; sus ojos achinados y su mirada triste con los párpados entrecerrados o caídos le confieren una dulzura única.

Es de admirar la variedad de cantos que se entonan en honor de la Virgen del Quinche, con textos en quechua, en jíbaro y en otros dialectos de la región y también en castellano; muchos de ellos se cantan desde hace cuatro siglos.


Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_El_Quinche
http://www.aparicoesdenossasenhora.org/es/avm/home

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