29 de Octubre: Historia de Nuestra Señora de Oropa (396)

29 de Octubre 
Año: 396 / Lugar: Valle de OROPA, Italia
Apariciones / Sanaciones / Milagros de
Nuestra Señora de Oropa

Madonna di Oropa



Historia de Nuestra Señora de Oropa

El Santuario de Oropa es el más importante y más grande dedicado a la Virgen María en los Alpes y es uno de los Santuarios más grandes de Europa. Está situado en un entorno único y natural, su valle es un clásico círculo de piedras celtas, formadas por cavernas errantes que constituyeron construcciones prehistóricas dedicadas a las matronas o divinidades femeninas que protegían los campos y las familias.

Allí San Eusebio, primer Obispo de Vercelli, introduce el culto a María en el siglo IV, llevando consigo una estatua de madera de la Virgen Negra con el Niño en los brazos. De acuerdo con la tradición, una estatua de leño traída de Jerusalén y tallada por San Lucas, fue llevada a Oropa en el año 396 por San Eusebio, cuando huía de Palestina a causa de la furia de la persecución aria. San Eusebio ocultó la estatua en un nicho, debajo de una gran roca, al abrigo de la intemperie, en el lugar donde construiría luego la Capillita de la Roca. Él tenía la intención de crear un lugar de refugio para sus discípulos y compañeros de retiro y penitencia. Al reparo del gran macizo, comenzó la construcción de una pequeña capillita, capaz de contener cerca de diez personas. Ésta aún hoy se conserva en la Basílica Antigua, bajo la cúpula y se la llama “el Refugio Eusebiano”.

La Basílica Antigua es el corazón espiritual del Santuario; bajo la cúpula se halla “el Refugio Eusebiano”, lugar donde estuvo oculta en un nicho debajo de una gran roca, la Estatua de la Virgen.

Desde entonces, la Virgen María extendió Su Manto para proteger a todos Sus hijos en un creciente número de milagros, prodigios, conversiones y gracias de orden sobrenatural. Ella defendió del acecho a muchas ciudades y ha protegido a la población de tres pestes. Restituyó la vista a los ciegos, hizo caminar a los cojos, oír a los sordos. Cada vez que las muletas ya no eran necesarias por la gracia obtenida, han quedado en el Santuario como testimonio silencioso.


Regreso del exilio

Luego de casi 20 años de exilio, San Eusebio regresa a su diócesis, e intenta trasladar la Imagen desde el refugio en las montañas a las ruinas del vecino Templo de Apolo, donde se comenzó a venerarla. En esos primeros tiempos, toda clase de animales salvajes infestaban la región de Oropa, dificultando el acceso a la misma de los pobladores de pueblos vecinos. A raíz de estos hechos, los canónigos de la ciudad de Biella decidieron llevar la imagen a una iglesia recién construida, pero la Santísima Virgen milagrosamente hizo que la estatua fuera tan pesada que no fue posible transportarla más de unos cientos de metros. Solamente cuando se decidió volver la Imagen a su primitivo lugar, su peso volvió a ser normal posibilitando el transporte, y volvió a ser colocada en el Monte de Oropa.

Durante la peste del 1600, la ciudad de Biella hizo voto a la Madonna de Oropa para permanecer incontaminada. Desde ahí que anualmente la ciudad lleva una procesión solemne a un pueblo de Valle d’ Aosta, aún conectado al Santuario por la antigua procesión, que cada cinco años asciende a través de un sinuoso camino de las montañas que separan a los dos valles, in observancia de aquel voto.


Maravillas de la Imagen

La imagen de la Virgen Negra de Oropa con el Niño en los brazos, es una talla de madera que data alrededor del año 350, recubierta de oro y piedras preciosas. Esta Imagen Santísima figura La Presentación del Niño Jesús en el Templo y Purificación de Su Santísima Madre.

Como dice San Lucas: “… Según está escrito en la Ley de Moisés: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor». También debían ofrecer en sacrificio «un par de tórtolas o pichones», como ordena la Ley del Señor. (Lc. 2:22-24).

Vemos en la Imagen de la Virgen, Su brazo derecho adelantado con los dedos hacia arriba, en señal de ofrecimiento, en los cuales Sus fieles colocaron luego el símbolo del mundo coronado con una Cruz. El Niño Jesús tiene en Su mano la paloma de la ofrenda.

Por varios escritores antiguos y modernos fueron señaladas algunas maravillas de la Sagrada Estatua de la Virgen de Oropa;

  1. La Imagen no se encuentra ni carcomida, ni marchita, ni corrupta

La antigua Imagen, tallada en madera, no presenta ninguna marca o indicio de que se haya comenzado a carcomer o a marchitar.
En 1621, el Obispo de Vercelli, Stefano Ferrero, escribe a propósito de ésta:
“Se puede decir razonablemente que en este hecho existe una virtud oculta y sobrenatural, siendo que el lugar donde ella está colocada es cerca al monte y, en consecuencia, friísimo y muy húmedo, donde los mismos mármoles y bronces han sufrido descomposición a través del tiempo y muchas veces los ornamentos de madera, aparte de pudrirse por la gran humedad, se vieron que goteaban de cada parte, y la Santísima Imagen siempre se ha preservado seca, ni después de largo tiempo se ha encontrado cubierta de una telaraña… Y en cuarenta años se pudrieron los pedestales sobre los cuales se encontraba apoyada la Estatua Sagrada, a pesar de haber sido hechos con madera solidísima…”
Desde entonces pasaron 387 años y la Virgen de Oropa ha permanecido ilesa; el tiempo y las circunstancias no han dejado en Ella ninguna huella.

  1. Los Pies de la Virgen no se han deteriorado

En ocasión de la coronación de 1720, el Prior Agostino Penna, Canónigo Teólogo de la Catedral de Vercelli, decía:
“Triunfadora por tantos siglos, hela aquí (la Sagrada Imagen) no gastada e ilesa. Desde que la muchedumbre la comenzó a venerar frecuentemente, la piedad y el deseo de los fieles los llevaban a tocar los pies de la Virgen con cualquier objeto devoto, tales como medallas, coronas, etc., y los pies han permanecido sin marcas de corrosión.”
Lo mismo declararon los Sacerdotes Domenico Mercando y Giovanni Bocca, encargados por muchos años de la Iglesia de Oropa en 1853:
“Se solía tocar los pies sagrados con coronas, medallas, cruces, libros y otros objetos de devoción…, y algunas veces friccionaban estos objetos en estos pies sagrados con cierto ímpetu; si observamos que gran parte de estos objetos son de cobre, latón y otros materiales duros y corrosivos, esos pies debieron haberse desgastado”.

  1. Sobre el Rostro de la Virgen y del Niño Jesús no se detiene el polvo.

Dice explícitamente el Canónigo Penna en 1720:
“Alcanza, sí, un mínimo polvo a cubrir las joyas de la preciosa tiara, a entrar en los pliegues del manto, a llenar la palma de la mano, el pecho, los tejidos y paños del vestido. Pero nunca ha logrado tocar la belleza del rostro adorado: nunca ha logrado penetrar en lo cóncavo de aquellas purísimas pupilas.”
En el año 1853 el Sacerdote Mercando:
“El suscrito, teniendo domicilio por siete años en el insigne Santuario de María Santísima de Oropa, mientras el oro, testifica que, mientras las coronas y las gemas estaban siempre llenas de polvo que no se veía su espléndido brillo, las caras estaban siempre limpísimas.”
Monseñor Davide Riccardi Arzobispo de Torino en 1858 cuenta:
“Fijando la mirada en el rostro de la Virgen y del Niño Jesús, los vislumbré lúcidos como el cristal, mientras que cada objeto, las coronas, las gemas y el cuerpo mismo de la Virgen estaban completamente cubiertos de polvo.”
El experimento fue repetido frecuentemente en presencia de Obispos, sacerdotes, seculares y el hecho aparece siempre claro e indudable.

  1. La Sagrada Estatua no se puede transportar

En el año de 1621 hubo dos intentos de transportar en diferentes momentos la Sagrada Estatua a la localidad vecina, Biella; uno a la parte de Cossila, la otra hacia Pralungo.
Pero los dos intentos fallaron: a poca distancia del Santuario la Estatua se volvió tan pesada que los cargadores no pudieron continuar el transporte. Perdió el peso sólo cuando decidieron regresarla a su capilla original.


Tres Milagros Reconocidos Jurídicamente por la Autoridad Eclesiástica

Al lado izquierdo de la Capilla de la Virgen de Oropa, se encuentran tres lápidas en mármol con leyendas en latín que se refieren a los tres milagros certificados por procesos canónicos oficiales. Estos son:

  1. Juan S. A. queda a los 8 años de edad sin parientes y privado de cualquier recurso, por lo cual no le quedó más que vivir de limosna. Su vida cambió cuando cuatro ladrones, después de haberle robado, le cortaron la lengua con unas tijeras. Así, mudo, vivió por 11 años de limosna y con el trabajo de sus propias manos. En el año 1661 se dirigió a Oropa y al suplicar a la Virgen Santísima, y recuperó la lengua.
    Conocido el hecho, el Obispo de Vercelli instituyó el proceso canónico. Fueron sometidos a un largo interrogatorio el que recibió el milagro y los testigos entre los cuales se encontraban: el podestá, el Párroco y el médico. Se consultaron los mejores teólogos de la Diócesis y se emitió la siguiente sentencia: “Exponemos, pronunciamos y declaramos que a Juan S. A. le fue restituida milagrosamente la palabra y la lengua que le fue amputada y que este hecho sucede sobrenaturalmente. Y es así que por, puro y verdadero milagro se debe juzgar y publicar, manifestando este hecho todas las condiciones requeridas para la existencia de un verdadero milagro”.
    Sobre la lápida situada en el exterior de la Capilla está escrito: “Juan S. A., de nacionalidad saboyana, nacido en Chambery, implorando con una oración sin lengua, la Virgen que dio al mundo el Verbo de Dios, le devolvió la lengua, cortada hasta la raíz años antes por la crueldad de algunos saqueadores; aquí en un instante y con su voz dio instrucciones de inscribir esta piedra para alabar a la Madre de Dios”.
  1. Giacomo Vallet, nace sano, pero a la edad de nueve años, adquiere una enfermedad que lo paraliza y lo lleva a una total inmovilidad. Permanece inmóvil por dieciocho años, después, en el año 1672, se encomienda a la Virgen con el voto de ir al Santuario de Oropa en caso de sanación. Hecho el voto, inmediatamente se curó.
    El Obispo de Aosta, Alberto Bailly, acompañado por nueve Teólogos y canónicos, instituyó el proceso canónico. Examinados los documentos, escuchados doctores y teólogos, se concluye con la siguiente sentencia: “Fue sanado en un instante y liberado… de la parálisis y por esto mismo aprobamos y declaramos como milagro la sanidad obtenida, del susodicho Giacomo”.
    En la lápida puesta al externo de la Capilla está escrito: “Giacomo Vallet, de Champorcher, Diócesis de Aosta, sufría de convulsiones en todo el cuerpo; privado de las capacidades naturales por dieciocho años, permanece inmóvil en una caballeriza; implorando a la Virgen de Oropa, en un instante le fue restituida su salud; venera grato a Su Benefactora”.
  1. Juan Bautista Perrone fue tomado prisionero por los turcos en el año de 1718; por su rechazo a renegar de la fe católica, le fue cortada la lengua. Los Padres Franciscanos lo rescataron y es así que regresa a Piemonte. Fue a Oropa par a la Coronación Canónica de María de Oropa y obtiene la gracia. En el instante en que Monseñor Gattinara, Obispo de Alejandría, puso sobre el manto de la Virgen la nueva tiara, sintió cómo le crecía la lengua, y recupera la palabra.
    Como en los casos precedentes, se instituyó un proceso canónico que se concluye en el año de 1724, aprobando como milagro “la recuperación de la lengua y de la palabra por parte de Juan Perrone”.


Otras Apariciones, Sanaciones y Milagros de La Virgen de Oropa

En 1620 una monja llamada Donna Anna Ludovica, se encontraba gravemente enferma en el convento de Santa Caterina en Biella. El 26 de julio, fiesta de Santa Ana, después de la Santa Comunión, notificó a su Padre confesor y a la Madre Superiora del Convento que se le habían aparecido en su celda y en gran esplendor dos Damas de grandísima Majestuosidad, la más joven tenía en brazos un bellísimo Niño. La más anciana le dijo: “Yo soy Ana, Madre de la gran Madre del Hijo de Dios, y esta que tú ves es mi hija, María, que engendró el Único Hijo del Padre Eterno. Y por esto te hago saber, que tú debes promulgar la Coronación que se trata de hacer a la imagen de Mi Hija y Madre de Dios en el Monte de Oropa; para Ella, y para Su dulcísimo Hijo, será extremadamente agradecida y aceptada… Y como señal de lo que te digo es verdad, partirás de la vida presente el séptimo día de tu enfermedad.” Añadió que la coronación la seguiría el último domingo de Agosto. Y así sucedió. Los restos de esta monja fueron llevados en 1920 a Oropa y sepultados en la Capilla del Sepulcro, en el primer piso de la Iglesia.

Enrico Gamarra encontrándose en el lecho, desahuciado por los doctores y creído muerto, vio en sueños a la santa Virgen de Oropa y lo curó. Así se despertó libre de todo mal.
El sacerdote Callabica sufría de fiebre sin esperanza de sanar. En ese estado rezó a la Virgen de Oropa para que lo curara y Ella le respondió asegurándole la gracia. Enseguida se despertó completamente sano.

En 1621 el escritor Bonfinio específica: “Siendo Biella asediada, aparece para defenderla la Santísima Virgen junto con San Estéfano, patrón de la Ciudad”.

En 1623, Guillermo Pera, que era mudo de nacimiento, vio una Mujer de belleza extraordinaria que le dice: “Ve con tu tío y pídele que recite contigo las oraciones a la Virgen y después regresa aquí”. Recitadas las oraciones regresó con el tío al lugar de la aparición. Apareció la Virgen que le dijo: “¿Por qué no vas a Mi Santuario de Oropa a cumplir el voto que has hecho? ¡Ve a Oropa y cumple fielmente tu promesa!” Guillermo, apenas llegó a Oropa, volvió a ver a la Virgen que le dijo: Yo te ordeno que hagas saber a Mi pueblo que procure santificar en el futuro, mejor que en pasado, el día del Señor…” Después desapareció y Guillermo recuperó la palabra.

En 1642, Nicolás Siletto sufría una grave enfermedad y fue desahuciado por los médicos, se le apareció la Virgen de Oropa que le aseguró su sanación. Apenas se despareció la visión se sintió enseguida mucho mejor y contó todo a su confesor, el Padre Todesco, dominicano. El día después estaba completamente sano y pudo dirigirse a Oropa para agradecer a la Virgen.

En 1658, Anna Margarita Vera vio soñó con la Virgen de Oropa durante ocho días y se sanó completamente, lo certifica también su hermano, y el Párroco Juan Bautista.

Carlo Antonio Brignone encontrándose en la cama con fiebre altísima hizo un voto a la Virgen de Oropa, enseguida se le apareció y lo curó. De esta forma, se dirigió a Oropa a darle gracias.

En 1674, Sor Etienne Brunet del Convento Santa Caterina de Aosta, estando enferma en etapa terminal, vio una noche aparecer a la Santísima Virgen de Oropa y sintió que le apoyaba la mano sobre las cobijas. En ese mismo momento fue librada de todo mal y recuperó la salud. El médico certificó que era un milagro sobrenatural.

En 1675, Bartolomeo Vigna estaba en cama con fuertes dolores. Apareció la Virgen de Oropa que le preguntó si deseaba ser liberado. El enfermo le pidió que le volviera el dolor más soportable. Entonces la santa Virgen le respondió: “Ten fe, hijo, eres libre”. Desapareció y en ese mismo instante Bartolomeo recuperó la salud.

En 1681, Sebastián Pérez fue condenado a muerte y en espera de la sentencia fue confinado en la torre del Castillo Gaone en Sevilla. Para salvarse, decide arrojarse de la Torre; mientras caía, vio a la Virgen de Oropa que lo acompañó hasta el suelo, donde se encontró sin ninguna herida.

En 1832, el capitán Giovanni Savia yacía inmóvil en su cama y sintió una Mujer que le decía: “Levántate, que no tienen ningún mal”. Se levantó de la cama al sentirse curado.

En 1813, Paolo Cimma estaba en batalla y se le apareció la Virgen de Oropa que le pidió no tener miedo. Así le salvó la vida.

En 1877, Caterina Rolla estaba ciega, sin memoria, y yacía en una cama por un mal que la atormentaba. La Virgen María se le apareció en sueño y le dijo: “Ven a Mi Santuario de Oropa; estarás contenta”… Transportada con fatiga a Oropa en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y puesta enfrente de la Capilla la enferma escuchó las palabras de la Madre Celeste: “Levántate y camina”. Así obtuvo la completa sanación. Los documentos relativos y el certificado del médico que la seguía se encuentran en el Santuario de Oropa.


El Santuario

El Santuario creció y se ha desarrollado a través de los años, hasta convertirse en un espectacular conjunto arquitectónico de importantes edificios monumentales. Esto transformó a Oropa en un destino elegido por peregrinos devotos de la Virgen.

Los majestuosos edificios de Oropa se han edificado a lo largo de los siglos a partir de una unidad básica: La pequeña Imagen de la Virgen Negra.

La Basílica Antigua es el corazón espiritual del Santuario, construcción iniciada en el 1600 sobre la primitiva Capilla que custodia la Estatua de la Madonna; esto fue a raíz de la plaga que azotó a la población en 1599. Cuando la iglesia fue terminada en el año 1620, se celebró una solemne Coronación de la virgen, la primera de una serie que enriquecen la historia del Santuario cada cien años.

La Basilica Nueva fue construida sobres fines del 1800 sobre proyecto del arquitecto Ignazio Amedeo Galletti (1726-1791) prosiguiendo el desarrollo del Santuario hacia el Norte. Fue puesta la primera piedra en 1885, el trabajo prosiguió con mucha dificultad a través de las dos guerras mundiales. La solemne Consagración del nuevo Templo, magnifica construcción de 98 mts. de alto y 100 mts. de largo, tuvo lugar en el mes de agosto de 1960.

Santuario de Nuestra Señora de Oropa; al fondo, la Basílica Nueva.


Fuente:
http://mariamadrecelestial.blogspot.com/2013/10/29-de-octubre-nuestra-senora-de-oropa.html
https://forosdelavirgen.org/365/nuestra-senora-de-oropa-italia-29-de-octubre/
https://es.wikipedia.org/wiki/Sacro_Monte_di_Oropa

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Una respuesta a 29 de Octubre: Historia de Nuestra Señora de Oropa (396)

  1. maria Jhamelly Marquez de Mora dijo:

    Muy interesante, saber historias de lugares donde Mamita Maria se ha presentado con su gracia, milagros de amor del cielo en esta dura prueba la existencia como aprendizaje del alma, muchas gracias

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