“Un calvario empieza para esta humanidad.”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 50
3 DE AGOSTO, 2018 

Un calvario[1]empieza para esta humanidad, un calvario de dolor y sufrimiento para una generación perversa y pervertida que no ha escuchado la Voz de Dios, porque sus oídos estaban tapados a la Voz de su Salvador.

¡Oh!, pueblo Mío, pueblo de Mi Amor, que te alejaste de tu Dios y de tu Salvador. ¡Oh!, pueblo de Mis entrañas, que te busqué por tus calles y plazas[2], en el silencio de tu corazón, en el dolor de tu vida, pero huiste de Mí, huiste de tu Buen Pastor[3].

Ahora vengo, y estaré ante ti[4], y pondrás tu corazón abierto a la fuente de Mi Misericordia; tengo que lavar, empapar tu corazón perdido y podrido por el pecado, que yace impenitente en él, con el Agua de Mi Misericordia[5].

Lavar todas tus manchas, todos tus pecados, todos tus delitos.

¡Oh!, hijos de Mi Alma, dejaos lavar por el Salvador de vuestras almas; dejaos lavar por Mi Agua bautismal, dejaos amar y consolar por vuestro Rey y Señor, que os llevo tatuados en las palmas de Mis manos[6]y os llevo en Mi Corazón día y noche.

Cuánto dolor en Mi Corazón por vuestro rechazo a Mi Amor, cuánto dolor en el Cielo por vuestro abandono a la Gracia que derramo sobre vosotros cada día, pero llega el Día de rigor, el día que lloverá del cielo agua y azufre, agua para purificar, azufre y fuego[7]para limpiar el pecado de esta tierra corrompida por el mal y el pecado de Satanás. Sólo el fuego podrá destruir y limpiar todo el horror que mancha esta tierra de pecado, llena de maldad.

¡Oh!, hijos de Mi Alma, os busco día y noche sin parar, pero Me dais la espalda, no Me queréis y no veis como vuestros pasos van camino del fuego eterno. ¡Oh!, hijos, detened vuestros pasos, detenedlos antes de que os precipiten al lago de fuego[8]para una eternidad.

El mundo no Me escucha, hija, alza tu voz, grita al mundo Mi Amor y Mi Salvación, porque este mundo está corrompido, yace en las garras de Satanás y no quiere saber nada de su Salvador.

Un día os pediré cuentas de todas las Gracias que he derramado sobre vosotros, y no las habéis recibido ni aprovechado en vuestras vidas.

¡Oh!, Jerusalén de Mis entrañas, ¿por qué tu obstinación[9]y tu rechazo al Salvador de tu alma?, ¿por qué, hijos?, ¿por qué no queréis a vuestro Salvador?, si os amo con un Amor como no podéis imaginar, si el cielo clama por vosotros y Mis Ángeles lloran por el abandono a vuestro Salvador. ¡Oh!, hijos de Mi Vida, ¿por qué no abrís vuestros ojos a la Luz[10], vuestro corazón al Amor de todo un Dios que se anonadó en el seno de María[11]para traeros la paz, el amor y la felicidad eterna? Mi corazón sufrió en la Cruz[12]los tormentos más crueles que una mente puede imaginar, Mi dolor un día lo conoceréis en el Cielo en su plenitud y vuestra alma quedará sumida en el silencio y el dolor más grande cuando ante vuestro Redentor, el último día, sintáis la entrega del Salvador y tengáis un conocimiento pleno de Su Sacrificio en la Cruz[13].

El mundo está enajenado del bien y del mal, vive como un animal, sin juicio ni tino, vive descarriado, pervertido, su camino está manchado por el pecado y la sangre[14], y en él viven Mis florecillas: las almas blancas y puras, que soportan día y noche los tormentos más crueles del pecado que las rodea y circunda. Pobres almas, que sufren la ignominia de este pueblo, verdaderamente van por el camino de su Salvador, y un día su recompensa será grande en el Cielo porque son mansas[15]y su mansedumbre las lleva a aceptar el dolor y la contradicción en su vida, porque lloran el mal de este mundo y sus lágrimas están ante el Trono de Mi Padre, que todo lo ve desde el Cielo. Mis almas humildes, que todo lo arrastran con amor y dolor, todo lo sufren con valor, porque están sostenidas por Mi Amor y Mi Misericordia, por Mi Gracia a cada instante. El Espíritu Santo mora en ellas[16], habita en ellas, se deleita en ellas, porque siguen y sirven a su Salvador.

Cuántos niños lastimados por el mal de este mundo, por el mal de Satanás, por el mal en vosotros. Cuántos niños sufren y lloran en silencio, y su dolor conmueve el Corazón de Mi Padre que está en los cielos y todo lo ve, todo lo escruta. Cuánto dolor en el corazón de Mi Madre por los niños apaleados y torturados en sus cuerpos y sus almas por el mal del enemigo infernal que pisotea su blancura y su pureza, la belleza de sus almas, por odio al Salvador. ¡Son niños! No conocieron la maldad de este mundo, pero son víctimas de ella. Los llevo en Mi Santo Corazón y Mis Lágrimas son por ellos. La belleza de sus almas, la blancura y el perfume de sus almas vertida en estercoleros de prostitución, asesinatos y toda clase de vejaciones y dolor. ¡Oh, Mis niños!; el mundo pagará su crueldad, su odio a Mis almas pequeñas, con la purificación más terrible; todo aquel que confunda, pervierta[17]y lastime a uno de Mis niños es reo de muerte y su alma será conducida al fuego eterno entre los tormentos más crueles.

¡Oh, Mis niños!, asesinados en el vientre de sus madres: su sangre ya baña esta tierra de pecado y clama al Cielo perdón y justicia; perdón para los que viendo su pecado se arrepientan de él, y justicia porque nada quedará sin la justicia debida, sólo en la Justicia brillará la Paz.

¡Cuánto dolor en este mundo, hijos, y no lo veis, porque estáis contaminados por él! El mundo yace entre las tinieblas y la oscuridad y vive tranquilo, pendiendo de un hilo[18]; el hilo se cortará y caerá en el precipicio; hijos, salvad vuestras almas del enemigo infernal, acudid al Sacramento de la Confesión llenos de arrepentimiento y dolor, con lágrimas en vuestros ojos, porque el pecado necesita del arrepentimiento fuerte y sentido para ser perdonado por Mis ministros.

¡Oh!, hijos, cuánta crueldad yace en este mundo, escondida, oculta, pervirtiendo a Mis hijos, a Mis pequeños. Hijos buenos que quieren seguir Mis Mandatos y el Santo Evangelio son torturados y excluidos de la vida por su seguimiento a Cristo.

Nada escapará a Mi Ira y a Mi Furor por el mal de Mi pueblo santo, todo será juzgado con la Justicia de Dios, todo será lavado con el fuego que caerá del cielo[19], todo será limpiado y purificado para que el Rey de este mundo ponga Sus pies en este mundo.

Acabará toda tortura, toda impiedad, terminarán los sacrilegios y profanaciones de Mi Cuerpo Santo, el mal quedará barrido de este mundo cuando Yo, Jesús, vuelva a vosotros en este mundo. Esperadme, hijos, esperadme porque vuelvo; volveré y Mis Ángeles Me acompañarán, y el desierto florecerá[20], y la paz llegará, el amor se implantará en este mundo y Mi Cuerpo Santo será custodiado con el amor y la pureza más grande que nunca existió en este mundo; ese día habrá fiesta en el cielo porque el Amor habrá llegado a este mundo de pecado, que fue creado para el bien y el amor por Mi Padre Santo[21]que está en el Cielo.

¡Oh!, hijos, aguardad ese día, pero antes deberéis pasar por el Tribunal de Dios. Lavad vuestras almas en el Sacramento de la Confesión, en un arrepentimiento que conmueva a las piedras y a las montañas, porque el Hijo de Dios viene y estaréis ante Él.

Gloria a Dios en el cielo[22], y en vuestras almas paz; paz, hijos, que estoy con vosotros y no Me aparto[23]de vosotros.

“Aleluya, Gloria a Dios”, esté en vuestros corazones porque viene el Hijo de Dios, viene a traer la Paz y el Amor, la Justicia y la Verdad, a un mundo corrompido por el odio de Satanás, por el odio que el diablo tiene a vuestro Salvador. Vosotros, amad al Redentor de vuestras almas, y consolad Mi Corazón de tanto dolor por las almas que se pierden y Mi Sangre no da fruto en ellos.

Rezad, rezad, orad, suplicad al Señor de vuestras vidas, al Único Dios verdadero, al Hijo de Dios, por vosotros y por el mundo entero, en este tiempo final, que vuestras oraciones son necesarias y os lo pide vuestro Salvador. Ofreced sacrificios[24]y todo vuestro amor en las pruebas cotidianas de cada día, por la salvación de un mundo abocado a las puertas del infierno.

Las almas os necesitan, necesitan vuestra oración, muchas de ellas se salvarán aún en el último momento, y la Sangre de vuestro Salvador dará Su fruto en ellas. Es la última cosecha[25], la mies es mucha y pocos son los obreros.

Trabajad, trabajad en Mi Reino por la salvación de este mundo, muchos se perderán, pero muchos se salvarán por vuestras oraciones[26]y sacrificios.

Atended el ruego de vuestro Salvador, hijos, y un día os lo pagaré en el Cielo que os he prometido. Amén. Amén.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra Paz; paz a los hombres que ama El Señor[27].

******* 


MENSAJE 51
2 DE SEPTIEMBRE, 2018 

En la Cruz muerto por ti,
Mi Sangre derramada por tu amor[28],

¡oh!, Jerusalén, amor de Mis entrañas. 

En un momento Me verás,
y en otro momento desaparecerá ante ti la visión que tuviste;
sólo tu alma Me verá. 

¡Oh!, Jerusalén, amor de Mis entrañas,
qué descuidada estás;
no te preparas para la venida de tu Señor[29]
y, como un ladrón en la noche[30],

un rayo en la oscuridad,
todo te hará temblar,
porque estarás ante el Hijo del hombre,
ante tu Dios y Señor. 

¡Oh!, ciudad de Jerusalén,
que vertiste la Sangre de tu Salvador.
La ignominia de un pueblo rebelde
que hizo sufrir tanto el Corazón de tu Dios, que le rompió;
no le rompió la lanza del centurión[31], no solo;

le rompió tu desamor, tu ingratitud,
tu falta de fe en tu Salvador. 

Tu amor está ante Mí día y noche;
quise conquistar tu amor,
quiero conquistar tu amor con Mi dolor por ti,
con Mi Sangre vertida por tu amor[32],

pero miras a otros dioses,
dioses de barro y arcilla[33]que se romperán,

y nunca acudirán a tu llamada de auxilio,
nunca secarán las lágrimas de tus ojos, ni borrarán,
con su solo amor, todo el dolor de tu corazón. 

Si supieras de Mi Amor,
pero vives entretenida en las cosas de este mundo,
te atraen y te dejas atraer;
como un lazo te rodean y te atrapan las cosas de este mundo,
y ese lazo ahogará tu alma,
te perderá y te conducirá al infierno.
¡No!, presta oídos a Mis advertencias de Amor
que, como ladrón, anda rondándote el rugiente león[34],

que quiere acabar con tu alma, con la vida de tu alma. 

Alza tus ojos a Mí, pequeña florecita de Mi jardín[35],
alza tus ojos a tu Rey y Salvador,
y ríndele pleitesía y amor,
porque sólo a Él debes amar;
acuérdate de lo que Él pagó por tu amor[36].

Nunca le dejes de mirar,
nunca le dejes de amar,
que sólo a Él tu alma conducirás. 

En una noche plagada de estrellas tu Amor te pedirá;
Escúchale, pequeña flor de Su jardín,
que a Él tus cuentas rendirás.
Como una noche de estrellas y paz,
tu Amor se presentará, y ¿qué le dirás?
Ante Él sola te verás, hija de Mi jardín,
alma Mía eres, y ante Mí te verás.
Cada alma ante Mí se postrará[37],

y el que no se postre, aún así su alma sufrirá,
porque así lo deseará. 

Estáis cansados, hijos de Mi Alma, de este caminar,
pero aún el camino es largo y debéis caminar.
Las sombras aparecerán y os invadirán;
solo a Mí podréis clamar.
¿Dónde quedarán vuestros ídolos de barro?, ¿quién acudirá?
Nadie, solos os veréis.
¿Por qué tenéis así de obstinado el corazón[38],

que aún viendo Mi Amor y Mi dolor
no Me escucháis, y no dejáis de caminar
por otros caminos, que al infierno van a parar? 

¡Oh!, Jerusalén, tú viste a tu Salvador clamar,
clamar al Padre del Cielo[39],

pero te reíste de Su Voz, de Su grito de Amor.
¡Oh!, hijos, los Ángeles ¡cómo lloran de dolor!:
¡Cuánto desamor, cuánta ingratitud,
cuánta soledad para el Único Dios!
Si Mis Clavos[40]fueran perlas,

no brillarían tanto como en la Cruz brillan y destellan
los Clavos de Mi Pasión[41].

El que encuentre una perla
que venda todo lo que tiene y compre el campo de su amor. 

No vivís el amor, no vivís en el amor,
por eso no veis las perlas
que brillan en la Cruz de vuestro Salvador.
Su grito de agonía en el Cielo resonó
y hasta las estrellas apagaron su color,
los muertos de sus tumbas salieron[42],

porque había muerto el Salvador,
pero vosotros no salís de vuestras tumbas de horror y de pecado,
no oís el grito de agonía de vuestro Salvador[43],

tenéis vuestros oídos tapados al grito del Salvador. 

¡Oh!, María, Madre de Dios[44],
ni Tus Lágrimas vieron que, como estrellas radiantes,
iluminaban Tu rostro abatido por el dolor[45].

¿Quién vio, quién encontró una estrella
en la mejilla de la Madre de su Salvador?
Sólo el que contempla el rostro de María,
la Madre de Dios.
Como estrellas radiantes caían las Lágrimas
por el rostro de la Madre del Salvador,
cuando en la Cruz Su Hijo entregaba Su Espíritu al Padre Creador[46].

Hijo era, y Dios mismo,
Hijo del Padre Dios[47],

Dios Hijo del Padre Dios,
y el Espíritu de entrambos:
Uno Solo, los Tres Son[48]. 

Bellezas y hermosuras del Cielo vienen a ti, hijo de Dios,
y tú sólo estás en el horror del mundo
que tiñe de sangre Satanás,
y las almas persigue para condenar.
Del cielo baja tu Salvador,
abrid las puertas, que el Rey de reyes va a pasar[49]. 

Vengo para Reinar[50], pueblo Mío,
abrid las puertas de vuestro corazón,
porque vengo y no tardo;
¿por qué dormís plácidamente
en la noche de los muertos?[51]
Despertad, despertad, hijos
que la Luz[52]se enciende,

apurad los destellos, la Luz del Amor,
la Luz de la Salvación. 

¡Oh!, hijos, vengo a vuestros corazones y ¿qué encontraré?
No estáis bien dispuestos,
dejad ya los lazos que os atan a este mundo,
quitad los nudos que os aprietan
y os enlazan al diablo, Satanás.
Quitad los nudos de vuestros corazones,
de vuestras almas,
¡lejos los lazos de la perdición de vosotros, lejos!,
que os aguardan Mis brazos de Amor. 

Quitad el lazo de la codicia,
de la envidia, de la maledicencia,
quitad el lazo de la lujuria y el desenfreno,
de la gula y la perversión en vuestros pensamientos,
los robos y crueldades,
la mentira y todo lo que viene del infierno,
quitad de vuestra vida los lazos
que os ha tendido el engañador de las almas,
sed libres de sus lazos de perversión[53].

Desatad los nudos en el Sacramento de la Confesión
y, viéndoos libres de sus lazos de perversión,
venid a Mí, hijos de Mi Alma,
que os espero con Mis brazos abiertos llenos de Amor. 

Una trampa te espera a cada instante
puesta por el pervertidor de las almas;
hijo, acude a Mi Madre que, de Su mano, no caerás en ella.
Ella tiene el designio de Amor de ser Madre
y cuidar de Sus hijos[54], Sus pequeños,

todos los que acuden a Su Amor y la llaman, ¡Madre!,
qué madre no acude solícita
ante el grito de auxilio de su hijo;
pues, hijos, no hay madre como la Madre de Dios:
amadla, respetadla y defendedla
como hijos solícitos llenos de amor
por la Madre de Su Creador. 

¡Oh!, hijos, cómo deciros que el tiempo está cerca,
que apresuréis vuestros pasos
en la preparación de vuestro corazón. 

Recoged las perlas de la Cruz de vuestro Salvador
y consideraos los más ricos de este mundo
si en vuestro camino las perlas de la Cruz del Señor
están en vuestro corazón,
en vuestra alma, que allí las puso Dios. 

No roguéis sin trabajar; no, hijos,
debéis rogar y orar,
y poner todos vuestros esfuerzos
en el camino de salvación, para allí,
no sólo vuestras almas cuidar,
sino a todas las que en vuestro camino
el Salvador os haga llegar;
a vuestro lado las pongo
para en vosotros confiar.
¡Ayudadme, hijos, con estas almas
que vamos juntos a salvar! 

El tiempo apremia, ¿quién Me ayudará?[55]

Todo parece calma,
pero no os fiéis de la calma,
pues en lugares escondidos y secretos
los planes del malvado cobran vida,
y a cabo los llevará.
Os parece que los signos[56]no os indican el final,

porque, hijos, no veis lo que a vuestros ojos oculto está,
pero el enemigo infernal no para de trabajar,
acosar a las almas para perderlas al final.
Sus planes de destrucción de este mundo
y acoso a las almas para perderlas en este tiempo final
se urden en lo más escondido y secreto,
y sus secuaces con él están en esta trama infernal,
el mundo repartidos están
y cuando llegue el día, de sus escondrijos saldrán,
pero el plan que urdieron, en marcha estará ya,
y nadie parecerá que de él se pudiera escapar.
Por eso, hijos, apremiad vuestros pasos,
para que ese día vuestra alma, en Gracia,
pueda luchar con el enemigo infernal.
En sus guaridas de pecado y cloacas de perdición están,
esperando el momento para salir y engañar,
pero su plan de horror y maldad ya en marcha está. 

Abrid vuestros ojos, hijos,
abrid vuestros ojos a este plan infernal,
que el Hijo de Dios tantos meses os anuncia,
y denuncia tanta maldad. 

Haced caso, hijos; haced caso y poneos a trabajar
en vuestra alma y en las de los demás,
para ayudar al Rey de este mundo a, en cada alma, Reinar.
Ése es Su Reino, ayudadle a Reinar. 

Mi querida niña del alma, aprende a obedecer,
a sufrir, que, como tu Rey[57],

ese camino es el que debes emprender
para a Él te parecer. 

Que la Madre del Cielo os proteja y os llene de Su Amor.
Yo, Jesús, os doy Mi bendición[58].

Amaos unos a otros[59]y luchad por el Reino de Dios[60].


[1] Lc 23, 26-38; Cat IC 677. 1296
[2] Is 65, 2; Mt 15, 24
[3] Sal 23; Jn 10, 1-16
[4] Jn 16, 8; 1 Cor 4, 5; Ap 6,15-17
[5] Sal 51, 9; Mt 3, 11; Lc 3, 16-17; 1 Jn 1, 9
[6] Is 49, 16
[7] Sal 11, 6; Ez 38, 22
[8] Ap 20,14
[9] Is 48, 4
[10] Jn 8, 12
[11] Lc 1, 26-38; 2, 1-7
[12] Mt 26 y 27
[13] Heb 9, 14-15
[14] Dt 19,10.13; 21, 8-9; 1 Sam 19, 5; Sal 106, 38; Prov 6, 16-17; Mt 23, 35
[15] Mt 5, 3-12; Lc 6, 20-23
[16] 1 Cor 6, 19
[17] Mt 18, 6; Mc 9, 42
[18] Poco después de recibir Isabel estas palabras se acordaba del cuadro “Alegoría del árbol de la vida” de Ignacio de Ries, reproducido al fin del Mensaje 49.
[19] 2 Pe 3, 7; Ap 20, 9
[20] Is 35, 1
[21] Gén 1 y 2
[22] Lc 2, 14
[23] Mt 28, 21
[24] Rom 12, 1-2; 1Pe 2, 5
[25] Ap 14, 14-20
[26] Mt 5, 44; 9, 2; Lc 6, 28
[27] Lc 2,14
[28] Jn 18 y 19
[29] Heb 9, 28 ; Ap 22, 7
[30] 2 Pe 3, 10
[31] Jn 19, 34
[32] Heb 9, 11-14
[33] Éx 20, 3 ; Sal 115, 4-8 ; Ap 9, 20
[34] 1 Pe 5, 8
[35] Este apelativo, y otros de este párrafo, que dirige el Señor a Isabel son inusuales en los Mensajes, no así en dos cartas que le dictó a ella misma (el 28/07/2015 y el 17/02/2017), también en forma de poesía. Lo que hasta ahora estaba reservado a ella, con un recurso literario magistral, ha querido incluir el Señor en una misma intimidad a todo su pueblo. El tono íntimo y el amor caluroso que transmite el lenguaje poético, como en el Cantar de los Cantares, ahora lo traslada el Señor a todo su pueblo para conquistar nuestro amor con un grito de enamorado.
[36] Mt 26 y 27
[37] Sal 86, 9
[38] Is 8, 4 ; Mc 6, 14 ; Rom 2, 5
[39] Mt 27, 46
[40] Lc 24, 39 ; Jn 20, 25
[41] Mt 27, 35 ; Mc 15, 25 ; Lc 23, 33 ; Jn 19, 18
[42] Mt 27, 52
[43] Mt 27, 50 ; Mc 15, 37
[44] Mt 1, 16 ; Mt 1, 18-25 ; Lc 1, 26-38.43 ; 2, 1-20
[45] Jn 19, 25-27
[46] Mt 27, 50 ; Mc 15, 37 ; Lc 23, 46 ; Jn 19, 30
[47] Mt 11, 27
[48] 1 Jn 5, 7
[49] Sal 24, 7-9
[50] Sal 24, 10
[51] Ef 5, 14
[52] 1 Jn 2, 8
[53] Mc 7, 21-22
[54] Jn 19, 26-27
[55] Is 63, 3 ; Is 63, 5
[56] Mt 24, 1-14
[57] Hb 5, 8
[58] Lc 24, 50-51
[59] Jn 13, 14
[60] Mt 6, 33

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2018/08/MENSAJE-50.pdf
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2018/09/MENSAJE-51.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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