26 de Mayo: Nuestra Señora de Caravaggio salva del Castigo (1432)

26 de Mayo 
Año: 1432 / Lugar: CARAVAGGIO, Bérgamo, Italia
Nuestra Señora de Caravaggio salva del Castigo
Vidente: Giannetta di Varoli



Aparición de Nuestra Señora de Caravaggio

Estamos a principios del siglo XV, y la Iglesia Católica se encuentra desde el siglo XIV sacudida por luchas internas y divisiones políticas y religiosas bastante serias, inclusive con el surgimiento de algunos anti-papas. Italia, a su vez, también vivía políticamente momentos graves, asolada por bandidos y agitada por facciones, traiciones y crímenes, odio, herejías y guerras internas; por ejemplo, la zona norte de Milán, con la Provincia de Venecia. En este ambiente turbulento, vamos a encontrar el pequeño pueblo de Caravaggio, al norte del país, cerca de Milán.

La historia cuenta que Giannetta Vacchi, de 32 años, mujer sencilla y pobre, era tenida como piadosa y sufridora. La causa era su marido, Francisco Varoli, un ex-soldado conocido por su violencia y mal carácter, hombre de corazón duro que la trataba muy mal.

En la tarde del 26 de mayo 1432, en torno a las 5:00 de la tarde, mientras que hacía su trabajo diario, buscando pasto para los animales en un prado próximo llamado Mezzolengo, distante 2 km de Caravaggio. Por miedo de ser golpeada por su marido en caso de demorarse en regresar a casa, Giannetta pedía ayuda a la Madre de Dios e iba rezando:

—¡Oh!, Señora Santísima, ayúdameque ya no puedo soportarlo… Sólo Tú, querida Madre, puedes hacer cesar estos mis sufrimientos. Nadie me ayuda y me consuela… Ten piedad de mí.

Estaba dirigiendo su oración a Nuestra Señora, cuando he aquí que una Luz inesperada la envolvió y le llamó la atención algo misterioso a su alrededor. Mira hacia arriba y ve delante a una Señora, que en su descripción parecía una Reina, pero que se mostraba llena de bondad.

«Súbitamente, vi frente a mí a una Señora bella y admirable, alta y con un Rostro muy gracioso, de aspecto venerable, vestida de azul y con un velo blanco» —explicó.

La Virgen sin demora le dice:

“No temas, ¡oh hija!, consuélate, que tus oraciones fueron atendidas por Mi Divino Hijo gracias a Mi intercesión, y ya se te están preparando los Tesoros del Cielo. Mas ahora, detente y ponte de rodillas en oración, y oye con reverencia lo te voy a decir, y ten esto en mente porque quiero que tú refieras a todos los que te sea posible, con tu boca o con tu cara que digas esto:

Y con Lágrimas en los Ojos que eran, según el testimonio de Giannetta, —al menos a ella le parecían brillantes—, exclamó:

El Altísimo Omnipotente Hijo Mío quería castigar severamente esta tierra por la indiferencia de los hombres, autores de iniquidad y llenos de pecados y crímenes; pero Yo, por siete años, he implorado Misericordia a Mi Hijo por sus culpas, y finalmente Mi Divino Hijo Se aplacó.

Es por eso que quiero que tú les digas a todos y a cada uno, que hagan ayuno de pan y agua cada viernes en honor a Mi Hijo, y que después del crepúsculo, por devoción a Mí, festejen cada sábado. La mitad de ese día, deben dedicarlo a Mí, en reconocimiento por los muchos y grandes favores obtenidos de Mi Hijo, gracias a Mi intercesión.

La Virgen María decía todas estas palabras con las manos abiertas y afligida. Giannetta le respondió:

—¿Cómo podré hacerlo, oh Madre mía? ¿Quién creerá en mis palabras? Yo soy demasiado pobre y mezquina, y no me creerán.

Levántate, no temas, te creerán —añadió Nuestra Señora. Tú, refiere lo que te he ordenado porque Yo Misma confirmaré tus palabras con signos tan grandes, que ninguno tendrá dudas de que tú hayas dicho la verdad.”

Dicho esto, y realizando la Señal de la Cruz sobre Giannetta desapareció ante sus ojos, dejando grabadas en el lugar en que se había manifestado, las huellas Sus beatísimos Pies, de las cuales brotó una fuente de agua, existente hasta los días de hoy, y en ella muchos enfermos han recuperado la salud. A esa fuente se acercaban muchos enfermos y sucesivamente el número de peregrinos siempre iba en aumento.

Ésta fue la única Aparición de Nuestra Señora.

Giannetta, en condición de portavoz, lleva al pueblo y a los gobernantes el Mensaje de la Virgen María y les solicita —en Nombre de Nuestra Señora— los acuerdos de paz. Se presenta a Marcos Secco, señor de Caravaggio, al Duque Felipe María Visconti, señor de Milán, al emperador del Oriente, Juan Paleólogo, en el sentido de unir la iglesia de los griegos con el Papa de Roma. En sus visitas, llevaba ánforas de agua de la fuente sagrada, que resultaban en curas extraordinarias, prueba de la veracidad de la Aparición.

Los efectos del Mensaje de Paz inmediatamente aparecieron. La paz aconteció en la patria y en la propia Iglesia. El Obispo de Cremona aceptó rápidamente construir un Santuario, el cual visitó el Papa Juan Pablo II en 1992.

El llanto de María en Caravaggio así como el mensaje, del que se debe meditar profundamente, no ha sido casi nunca recalcado. La Virgen habla con Lágrimas en los Ojos y Giannetta ha quedado impresionada con esas Lágrimas, que parecían de oro brillante, y con la aflicción de la Madre de Cristo. Con las manos abiertas y como afligida, la Virgen comparte Sus propias penas, al tiempo que esa misma compasión pasa a Giannetta, porque el dolor de la Virgen y el dolor del Hijo causan la amenaza del Castigo.

Santuario Santa María de la Fuente.


Fuente
http://www.aparicoesdenossasenhora.org/es/avm/home
http://amariadenazareth.blogspot.com/2009/05/aparicion-en-caravaggio_26.html

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