8 de Mayo: Apariciones de la Virgen de Cuapa en Nicaragua (1980)

8 de Mayo
Año: 1980 / Lugar: CUAPA, Nicaragua
Apariciones de la Virgen de Cuapa
Vidente: Bernardo Martínez (1931-2000)

Ubicación…

Apariciones de la Virgen de Cuapa

En Cuapa, Nuestra Señora se apareció a un campesino ya mayor, cercano a la cincuentena: Bernardo Martínez, perteneciente a una comunidad neocatecumenal de formación cristiana.

Como en Fátima en 1917, Nuestra Señora se apareció durante seis meses, desde el 8 de mayo al 13 de octubre de 1980: seis veces en total; dos veces en mayo (el 8 y el 16; la segunda vez para urgirle a dar testimonio de lo que Ella le había pedido), pero ninguna en agosto. Saltan a la vista las coincidencias con Fátima; seis apariciones de mayo a octubre, una aparición no realizada en agosto, y la última aparición en el mismo día, el 13 de octubre.

Bernardo vio primero unas señales luminosas en la Capilla (el 15 de abril de 1980) y después, las Apariciones.


PRIMEROS SIGNOS:
15 de Abril de 1980

Las primeras señales empiezan a ocurrir el 15 de abril en la iglesita de Cuapa donde Bernardo era sacristán. Al llegar él a la sacristía se encuentra la imagen de la Virgen toda iluminada. Inmediatamente, en su sencillez, lo atribuye a que los muchachos que jugaban béisbol le habían roto el techo y por eso entraba tanta luz. Pero luego vio que aquello era sobrenatural. Después vino otra señal: una luz encendida en la capilla. Bernardo pensó que alguien de los que ayudaban en la iglesia la habían dejado así y, como él era el encargado, se preocupó por los gastos de la electricidad.

Iglesia de San Juan Bautista en Cuapa, Nicaragua.

 

 

 

 

 

 

 


Desde ese momento los milagros empiezan a ocurrir en el corazón del humilde campesino. Él que antes peleaba con las personas cuando algo no estaba bien, ahora se quedaba callado. Con el suceso de la luz encendida pensó pagar él mismo los gastos y no decir nada y, con respecto a la imagen iluminada, pensó, antes de comprobar el fenómeno, que no les iba a decir nada a los muchachos, porque ya había sido bien severo con ellos cobrándoles el daño del techo causado anteriormente.


PRIMERA APARICIÓN:
8 de Mayo de 1980

Bernardo en el mes de mayo vivía unas circunstancias difíciles en su vida: era un momento especialmente duro para él. Tenía problemas de trabajo, de dinero; las tareas que ejercitaba para el mantenimiento de la iglesia las prestaba gratis. Se consideraba un hombre derrotado. Dudaba de si debía proseguir su formación cristiana en la comunidad neocatecumenal. Deseaba la muerte. Después de una noche de insomnio y de una jornada más llevadera dedicada a la pesca, hallándose en el campo, hacia las tres de la tarde se le apareció una Mujer luminosa, sobre un montículo de piedras. Parecía Nuestra Señora de Fátima.

El relato que Bernardo escribió para su Obispo, Monseñor Pablo Antonio Vega, sobre su Aparición del 8 de mayo de 1980, dice así:

Era una bellísima Señora. Los pies los tenía descalzos. El vestido era blanco y largo. Tenía una cinta celeste en la cintura. Manga larga. La cubría un manto de color crema pálido con bordados de oro en la orilla. Las manos las tenía juntas sobre el pecho. Parecía la imagen de la Virgen de Fátima. Yo me quedé inmóvil. No tuve acción de correr ni de gritar. No tuve miedo. Tuve sorpresa… Ella extendió los brazos como la Medalla Milagrosa y de las manos salieron rayos de luz más fuertes que el sol y los rayos, que salían de Sus manos, daban hacia mi pecho.

«Está viva. ¡No es una estatua! ¡Está viva!», —constata él. Y le pregunta:

¿Cómo se llama Usted?

Ella me contestó: —María— con una voz dulcísima que jamás he oído de ninguna mujer ni persona.

Le pregunté, entonces, que de dónde venía. Me dijo con la misma dulzura:

“Vengo del Cielo. Soy la Madre de Jesús…”

¿Qué quiere? Ella me respondió:

“Quiero que recen el Rosario todos los días…

—¡Pero si esto es lo que ya hacemos!

“Es que no quiero que lo hagan solamente en el mes de Mayo, sino todos los días, en familia, con los niños desde que tengan use de razón. Tienen que rezarlo a una hora fija, al terminar las tareas domésticas.”

Ella me explicó que al Señor no le gustan las oraciones que hacemos a la ligera o mecánicamente. Por eso, nos recomienda el rezo del Rosario con la lectura de las citas bíblicas y que pongamos en práctica la Palabra de Dios… Y me dijo:

“Ámense, cumplan sus deberes con amor. Hagan la paz. No pidan sólo la paz; porque, si ustedes no la hacen, no habrá paz”.

Habla, a continuación, de la situación del país.

“Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a sufrir más todavía. Seguirá sufriendo si ustedes no cambian. Reza, hijo Mío, el Rosario por todo el mundo”.

Continuó la Virgen: 

“Diles a creyentes y no creyentes que al mundo lo acechan graves peligros. Pido al Señor que aplaque Su Justicia; pero si ustedes no cambian, abreviarán la venida de una tercera guerra mundial”. 

Bernardo al comprender que tenía que decírselo a toda la gente le respondió: “Señora tengo muchos problemas en la Iglesia. Dígaselo a otra persona.” A lo que Ella contestó: 

“No, porque el Señor te ha escogido a vos para que des el mensaje”.


SEGUNDA APARICIÓN:
16 de Mayo de 1980

Como no se atreviera Bernardo a contar lo que le había sucedido y a transmitir el mensaje, tuvo una segunda Aparición en el mismo mes, el día 16.

A los ocho días de la primera Aparición, cuando Bernardo iba en busca de una ternera, buscó otro camino que no fuera el de la Aparición. Después de caminar un rato, vio un relámpago y sintió el gozo de la primera vez; luego vino otro relámpago y enseguida vio a la Virgen. Ella le dijo en tono amable pero de reclamo:

“¿Por qué no has transmitido lo que te mandé decir?”

Y Bernardo respondió:  —Señora, es que tengo miedo. Tengo miedo de que se burlen de mí”. Y entonces la Virgen le dijo:

“No tengas miedo. Voy a ayudarte. Dilo al Sacerdote.”

Hubo otro relámpago y luego desapareció. Desde entonces, el vidente habla, y las Apariciones prosiguen el día 8 de cada mes. Unos creen. Otros se mofan…


TERCERA APARICIÓN:
8 de Junio de 1980

El 8 de junio, Bernardo fue al lugar de las Apariciones, más no sucedió nada. Pero a la noche tuvo un sueño en el que vio a la Virgen en el lugar de las Apariciones. Ella le señaló una zona del cielo y allí apareció, como en cine, una multitud de personas con vestidos hermosísimos. Él lo describe así: Miré un grupo de personas, que, vestidas de blanco caminaban hacia donde sale el sol. Cantaban. Los oía, pero no entendía las palabras. Tenían un gozo que yo jamás había visto. Luego apareció otro grupo, y la Virgen me dijo:

“Mira. Éstas son las primeras comunidades cuando empezó el cristianismo. Son los primeros catecúmenos. Muchos de ellos fueron mártires. ¿Quieren ustedes ser mártires? ¿Te gustaría a vos ser mártir?”

Bernardo sigue relatando: Yo no sabía lo que esto significaba pero le dije que sí. Después vi otro grupo, vestido de blanco con rosarios luminosos en las manos. Se les veía en oración, rezaban el Padrenuestro y diez Avemarías. Yo rezaba con ellos. Después vi un tercer grupo, todos vestidos de color café. Luego de haber rezado me dijo la Señora:

“Estos recibieron el Rosario de mano de los primeros.”

Vino un cuarto grupo, pero estos, venían vestidos como nosotros vestimos. Sentí de pronto que podía entrar en este grupo, porque vestían como yo. Pero me miré las manos y me las vi negras; ellos, en cambio, como los anteriores despedían luz. Entonces dije: Señora con estos me voy porque están vestidos como yo. Ella me dijo:

“No, todavía te falta, tienes que decir a la gente lo que has visto y oído. Te he mostrado la gloria del Señor, y esto van a adquirir ustedes si obedecen al Señor, la Palabra del Señor, si perseveran en el rezo del Santo Rosario y ponen en práctica la Palabra del Señor.”


CUARTA APARICIÓN:
8 de Julio de 1980

Para la Aparición que correspondía al 8 de julio, la Virgen no vino al lugar de las Apariciones, sino que Bernardo tuvo un sueño que se relaciona con la confirmación de todos estos sucesos que parecían de orden sobrenatural. También el sueño tiene que ver con las peticiones y encargos que la gente le hacía a Bernardo para que le pidiera a la Señora. En el sueño, Bernardo ve a un Ángel y éste le dice que la oración que había él hecho, en el lugar de la Aparición y donde la Virgen no llegó, había sido escuchada.

Entre las peticiones de mucha gente, se encontraba la de una señora que tenía un hermano preso, acusado injustamente; y el Ángel trajo un mensaje para ellos. El Ángel dijo:

“Ve y dile a la hermana que el preso está muy triste; que le aconseje que no firme un documento; que lo van a presionar para que lo firme haciéndose responsable de un dinero; él es inocente. Que ella no se aflija, que va a poder hablar con él a solas, que la van a tratar con amabilidad. Que vaya el lunes al comando de Juigalpa a dar todos los pasos para sacarlo, porque ese día lo van a dar. Que lleve mil córdobas porque le van a cobrar la multa”.

Bernardo, despierto del sueño, hizo lo que el Ángel mandó. Todo salió como el Ángel había dicho. Luego la señora, maravillada del evento, fue a dar gracias a Bernardo por lo ocurrido.


QUINTA APARICIÓN:
8 de Septiembre de 1980

En agosto no hubo Aparición, sino hasta el mes de septiembre.

La quinta vez, el 8 de septiembre, día de la Natividad, Bernardo fue acompañado de mucha gente, al lugar de la Aparición; y como era costumbre, al segundo relámpago veía a la Señora, solo que esta vez la Virgen se presenta bajo forma de Niña (como lo hizo con Teresa de Ávila o con Bernadette). Bernardo la describe así:

“Ella era bellísima, pero Niña. Era pequeña, vestía una túnica color crema pálido. No tenía velo, ni corona, ni manto. Ningún adorno, ni bordado. El vestido era largo, manga larga y estaba ceñido con un cordón rosado a la cintura. El cabello le caía a los hombros y era color café. Los ojos también, aunque más claros, casi color miel. Toda Ella irradiaba luz. Se parecía a la Señora, pero era una Niña. Era como una niña de ocho años”.

La Virgen repite el mensaje de la Primera Aparición:

“Quiero que recen el Rosario todos los días. No quiero que lo recen solamente el mes de Mayo…”  

Bernardo le pregunta sobre el Santuario que se quiere erigir en Su honor. Ella responde:  

“No. El Señor no quiere un templo material, sino templos vivos. ¡Ustedes son esos templos! Restauren los templos sagrados del Señor. Es en ustedes en quienes el Señor tiene todas Sus complacencias.”

Y añade:

“Ámense, ámense unos a otros. Perdónense. Hagan la paz. No se conformen con pedirla: háganla.

Todo debe partir de la fe y del amor, puesto que la caridad es una virtud que edifica al hombre y al mundo.”

A la pregunta de qué se hacía con los 80 córdobas entregados por un señor de Matagalpa para la construcción de las capillas, si había que devolverlos, Ella responde:

“No. Dónalos para ese fin, pero a partir de hoy no aceptes nunca un céntimo para nada.”

Ante la duda de Bernardo: —¿Debo continuar el catecumenado, o no?

“No lo abandones. Permanece firme en el catecumenado. Comprenderás poco a poco todo lo que significa. Que se mediten en comunidad las Bienaventuranzas, y que se haga en lugares apartados, lejos del bullicio y del ruido.”

Añade al fin:

“No volveré el 8 de Octubre, sino el 13.”

Y la nube sobre la que se posaba se elevó, como las otras veces.


SEXTA APARICIÓN:
13 de Octubre de 1980

El 8 de Octubre, sin embargo, Bernardo volvió al lugar, como de costumbre, con mucha gente.

«Sabía que Ella no vendría, y lo había dicho. Pero muchas personas quisieron acudir a rezar cerca del montoncito de piedras sobre el cual se aparecía la Santísima Virgen» (p. 49).

El 13 de Octubre, tras una celebración en la capilla, a las 10 de la mañana, él volvió al lugar de las Apariciones acompañado por unas cincuenta personas. Vio un rayo luminoso. Pero hasta las 3 de la tarde no se apareció Nuestra Señora, sobre el montón de piedras adornado con flores. Todos querían verla. Se aparece como la Virgen Dolorosa, lloraba:

¿Por qué llora? —pregunta Bernardo.

“Es por la dureza de sus corazones. Es la dureza de estas personas lo que Me entristece. Debes rezar por ellas, para que cambien” (p. 52).

Después me dijo:

“Renueva los cinco primeros sábados. Muchas gracias recibieron ustedes, cuando los hicieron…”

La Virgen añadió:

“Cumplan sus deberes. Pongan en práctica la Palabra del Señor. Procuren ser agradables a Dios. Sirvan a su prójimo. Así serán agradables a Dios” (pp. 52-53).

Todos hacen encargos o preguntas a Bernardo para la Santísima Virgen:

—Señora, he recibido muchas peticiones, pero las he olvidado. Ella responde:

“Me piden cosas sin importancia. Pidan fe para que cada uno tenga la fuerza necesaria para soportar su cruz. Los sufrimientos de este mundo son inevitables. Los sufrimientos son la cruz que deben llevar. Ofrézcanlos por la paz y por la santificación personal.”

Y añade:

“De hoy en adelante, no Me verás más en este lugar.”

—¡No me dejes, Madre mía!, ¡no me dejes nunca! —protesta Bernardo.

“No te aflijas. Yo estoy con ustedes, aunque no Me vean. Yo soy Madre de todos ustedes, pecadores. Una Madre no olvida nunca a Sus hijos. Yo no olvido a los que sufren.”

Insiste de nuevo en todo lo que destroza y divide al país y al mundo:

“Hagan la paz, porque si no la hacen, no habrá paz. […] No recurran a la violencia nunca. Pidan fe para tener paciencia. Pidan por la paz mundial y por la conversión de los pecadores.” 

Se ve la importancia y la actualidad de este mensaje para Nicaragua, desgarrada por un enfrentamiento entre hermanos y donde la paz es un bien difícil de alcanzar.

Termina como había empezado:

“Soy Madre de todos ustedes, pecadores. Invóquenme con estas palabras: «Santísima Virgen, Tú eres mi Madre y Madre de todos nosotros, pecadores».”

Después se elevó hasta la altura de las ramas del cedro y desapareció. Fue la última Aparición.

«Lo importante es el mensaje concluye Bernardo. Podemos aceptarlo o rechazarlo. Somos libres. El Señor respeta nuestra libertad. Yo no soy más que una varita podrida, por la que pasa el mensaje. Pero el Señor suple mi deficiencia.

Somos muy felices con esta maravilla que el Señor ha hecho entre nosotros, y estamos seguros de que, si obedecemos a todo lo que nos ha sido dicho, Él nos acogerá como Padre» (ib. pp. 54-55).


Reconocimiento Eclesiástico: “Aprobación discreta”

El día 13 de Noviembre de 1983, Monseñor P. A. Vega, de 68 años, Obispo del lugar (Prelatura de Juigalpa), hizo publicar el texto de las Apariciones con esta aprobación, en forma discreta y no en forma jurídica de mandamiento, decreto o reconocimiento oficial:

«Hace ya tres años que vino un campesino a comunicar un mensaje, que decía haber recibido de María en sueños y apariciones sucesivas […]

Sin embargo, se han difundido versiones deformadas, que cambian el sentido del mensaje y su contenido.

Por esto, según mi deber de velar por la sana piedad de los fieles y por la verdad de los hechos, en mi calidad de obispo del lugar, me veo en la obligación de preservar la autenticidad de los hechos, para ayudar a discernir el verdadero valor del mensaje en cuestión […] El texto que presentamos es fiel al contenido y al lenguaje propio del vidente.

A mí me ha sorprendido que el mensaje subraye la obligación “de hacer la paz y construir el mundo”, porque ese acento religioso no es típico de la religión popular, más proclive a dejar que Dios lo haga todo.

Presentamos este relato como una invitación a reflexionar sobre los deberes sociales que frecuentemente olvidan un elevado número de cristianos»

Juigalpa, 13 de noviembre de 1983,
Pablo Antonio Vega, Obispo Prelado de Juigalpa.

El lugar de las Apariciones fue declarado Santuario nacional y beneficiado por indulgencias en el jubileo del año 2000.


El Vidente

Bernardo Martínez nació en Chontales, Cuapa, Nicaragua, el 20 de agosto de 1931. Fue criado y educado cristianamente por su abuela materna. Era de oficio campesino sencillo y humilde, piadoso y servicial, que le gustaba ayudar en la Iglesia como sacristán; llegó a estudiar en Granada, donde logró empleo en el Colegio Centroamérica con los Jesuitas. Al volver a Cuapa siguió atendiendo la capilla del pueblo, donde comenzaron los signos de las Apariciones de la Santísima Virgen.

Bernardo es ordenado Sacerdote el 8 de Agosto de 1995, a los 64 años de edad.

 

 

 

 

 

 

Desde muy niño Bernardo quiso ser Sacerdote pero no pudo lograrlo en su juventud. Después de las Apariciones, por un regalo de la Santísima Virgen, Bernardo, a los 64 años de edad, es ordenado Sacerdote en la Catedral de León, Nicaragua, el 8 de Agosto de 1995. Muere como santo Sacerdote en el año 2000 y se celebra la misa de resurrección en la misma catedral.


Fuente:

Ángel Peña O.A.R. Lima, Perú, 2001. APARICIONES Y MENSAJES DE MARÍA, Tercera Parte, Apariciones en Proceso de Investigación”.

RENÉ LAURENTÍN. Segunda edición. Marzo 1991. APARICIONES ACTUALES DE LA VIRGEN MARÍA. Segunda Parte: Panorama de las Apariciones Actuales. CUAPA (NICARAGUA).

http://www.cuapa.com/las_apariciones.html
http://www.corazones.org/lugares/latino_a/nicaragua/cuapa/pagina_principal_cuapa.html

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