2 de Abril: San Francisco de Paula (1416-1507)

Tomado de La Leyenda de Oro para cada Día del Año – Vidas de Todos los Santos que venera la Iglesia – Madrid-Barcelona, 1855 – Tomo I, Abril, Día 2, Página 492.

Ubicación…

San Francisco de Paula, Fundador

La vida del bienaventurado San Francisco de Paula, padre y fundador de la sagrada Religión de los Mínimos, sacada de la bula de su canonización, de las lecciones que el Papa Sixto V mandó hacer y poner en el Breviario romano, y rezarle en su fiesta, y de la crónica de su vida, muerte y milagros es de esta manera.

Fue San Francisco de una villa de Calabria, llamada Paula que está como una jornada de la ciudad de Cosenza, cabeza de aquella provincia. Su padre se llamó Diego Martolilla, y su madre Viena. Eran pobres, pero piadosos y honestos. Estuvieron muchos años sin hijos, pidiéndolos con mucha devoción al Señor, y poniendo por intercesor al glorioso patriarca de los menores, San Francisco: finalmente, por sus santas oraciones, alcanzaron lo que tanto deseaban, y les nació este hijo, al cual por esta causa llamaron Francisco, como dado de la mano de Dios, por los merecimientos y ruegos de San Francisco. Le criaron desde niño en temor santo del Señor: y él era tan bien inclinado que tenían poco que hacer sus padres con él; antes él iba delante a sus deseos con sus obras, y siendo ya de trece años, se retiró a un yermo, y estuvo en él como seis años haciendo una vida más de ángel que humana. Hacía mucha penitencia: ayunaba mucho: oraba mucho; y los días y noches gastaba en la meditación de las cosas divinas, y en la contemplación de aquel Señor que le había criado para tanta gloria Suya, y provecho de tantos hijos como después le siguieron, y para lustre y ornamento de Su Santa Iglesia. Se comenzó a extender luego la fama de su santidad, y movió a muchos para que viniesen a buscarlo y le rogasen que les enseñase el camino del Cielo: y él, inspirado del Señor y abrasado de Su amor, mirando más al provecho de los prójimos que le buscaban, que al gusto que tenía en aquella soledad; salió de ella y volvió a su patria, y comenzó a sacar los cimientos para edificar una Iglesia, trayendo él mismo sobre sus hombros la madera, piedra y los otros materiales que eran menester para el edificio; y concurriendo de toda aquella comarca mucha gente devota, para ayudarle con sus trabajos y limosnas. Pero como hubiese el Santo trazado una iglesia pequeña y angosta, le apareció un fraile vestido de hábito de San Francisco, y le reprendió por haberla comenzado tan pequeña, y le mandó que la derribase, y trazase otra más grande y capaz. Y como San Francisco de Paula le dijese que él no tenía fuerzas ni caudal para labrar iglesia tan grande, el fraile le respondió: que confiase en Dios; porque no le fallaría en ninguna manera; y derribadas las paredes de la iglesia y después comenzada, desapareció el fraile: y se tuvo por cierto que había sido San Francisco, y en confirmación de lo que le dijo, luego al día siguiente un caballero de Cosenza vino a él, y le dio gran cantidad de oro y plata, para el edificio de la iglesia que había comenzado, y con el favor del Señor la acabó muy mayor que antes había pensado.

De aquí comenzó a instituir la Orden de sus religiosos que por su grande humildad quiso que se llamasen Mínimos: y para que se tuviesen por tales, él mismo, con ser padre y general corrector y maestro de todos, les daba ejemplo, teniéndose por el menor de todos y abatiéndose a las cosas más humildes y más bajas, sirviéndoles a la mesa, barriendo la iglesia, y lavando con sus propias manos los paños y hábitos de los otros frailes, aunque fuesen novicios. Y no era menos maravilloso el ejemplo que les daba en la aspereza y penitencia: porque andaba siempre con los pies descalzos, por la nieve, por el hielo, por las piedras duras y agudas, y por las mismas espinas y abrojos; aunque Nuestro Señor le favorecía de manera que no sentía daño en los pies. Dormía en el suelo: se disciplinaba en las noches: andaba vestido de un paño grosero de lana: comía un poco de pan y bebía agua una vez cada día después de puesto el sol: y si se hallaba muy flaco y debilitado, añadía algunas yerbas o legumbres, algún pececillo u otro manjar de cuaresma: y mandó que sus frailes, a los tres votos solemnes que hacen añadiesen el cuarto de la abstinencia cuaresmal, por el cual se obligan a no comer cosa en toda la vida que no sea de cuaresma, sino en caso de enfermedad. Guardó castidad perpetuamente.

Era en sus palabras muy afable y humano: de manera que ninguno venía a él que no volviese enamorado de su dulzura y virtud, y encendido del Espíritu del Señor, y con nuevos deseos de servirle. Tuvo tan grande tesón y perseverancia en la aspereza y rigor de su vida, desde la niñez y mocedad, hasta la vejez y edad ya decrépita que perpetuamente guardó el mismo modo de vivir en las vigilias y ayunos, abstinencias y aflicciones del cuerpo. Conforme a su vida tan rigurosa y ejemplar, y a sus altas virtudes y merecimientos, le ennobleció Nuestro Señor, y le hizo esclarecido y glorioso, con muchos grandes milagros que obró por su intercesión: de tal manera y con tanta abundancia de Su Divina Gracia, que parecía que le había hecho señor de todas las criaturas, y que todas ellas le obedecían: el fuego, el aire, el mar, la tierra, la enfermedad, la muerte, los animales, los hombres y los demonios estaban sujetos a la voluntad de este santo y humilde varón: porque libró del demonio a algunos que eran atormentados de él: dio vista a los ciegos, lengua a los mudos, salud a los enfermos incurables y vida a los muertos; y los elementos y el mismo fuego perdía su fuerza para con él, pisándole sin lesión alguna, y trayendo en sus manos las brasas ardiendo, y entrando en un horno encendido y apagando las llamas, sin detrimento alguno: y pasando por mar desde Calabria a Sicilia, él y su compañero sobre su hábito tendido en las ondas del mar con grande seguridad y confianza, espantándose los marineros que le habían dejado a la orilla del mar, porque no tenía qué darles ni con qué pagar el flete que le pedían.

Tuvo el don de profecía, y pronosticó y dijo muchas cosas antes que sucediesen: y finalmente, en vida y muerte resplandeció con muchos y raros milagros que se pueden ver en la bula de su canonización, y en la crónica de su vida, muerte y milagros que escribió el P. Fr. Pedro Mena, generalísimo de la Sagrada Orden de los Mínimos, que este Santo fundó: por los cuales ella se dilató primero por Italia, y después por las demás provincias de la cristiandad, y especialmente en el reino de Francia, en donde el rey Luis X de este nombre en gran manera la favoreció.

Porque estando este rey enfermo y casi sin esperanza de remedio, y habiendo intentado sin provecho todos los que la medicina e industria humana a un rey tan grande y poderoso podían ofrecer; suplicó a Sixto IV, que entonces presidía en la Iglesia de Dios, que mandase a San Francisco de Paula que le fuese a ver a Francia, pensando por este medio alcanzar la salud que por tantos otros no había podido alcanzar. Fue el Santo por pura obediencia del Vicario de Cristo a la tierra que antes a ruegos del mismo rey no había querido ir, y fue de él recibido con grande honra y reverencia: y habiendo sabido del rey el intento que había tenido en llamarle y hacerle ir a Francia, y hecha oración por su salud, le dijo: que no era la Voluntad de Dios dársela: que tuviese paciencia y se conformase con Su Santísima Voluntad, y se aparejase para morir y para darle cuenta de sí, y del reino que le había encomendado: y el rey, aunque no alcanzó lo que deseaba, obedeció al Santo, y le respetó y favoreció, y se edificaron en el reino de Francia muchos monasterios de la Orden de los Mínimos, con tan grande devoción, fervor y espíritu que llamaban a los religiosos de aquella sagrada Religión en sus principios, los buenos hombres, por la excelencia de su santidad; y hoy día le dura este apellido.

Entre los otros monasterios que fundó en Francia San Francisco de Paula, fue uno el de la ciudad de Tours, donde fue Obispo San Martin. Para la fundación de él le dio el rey Luis su palacio real, y mandó edificar una iglesia y casa suntuosa, en que viviese el Santo con sus religiosos. Allí estuvo muchos años, honrando al Señor con su vida y edificando toda la Iglesia Católica con sus ejemplos, y plantando su Orden con sus institutos, fundados todos en humildad y admirando al mundo con sus continuos y singulares milagros. Finalmente, habiendo dejado escritas tres reglas, para sus frailes, para las monjas y para los que llaman terceros, las cuales son confirmadas de la Sede Apostólica; siendo ya de noventa y un años, y entendiendo que se llegaba el tiempo, en que se había de acabar su destierro, y el Señor le quería dar el premio de sus largos y gloriosos trabajos; un día del Jueves Santo bajó a la iglesia, en presencia de muchos de sus hijos y santos religiosos (los cuales habían venido de diferentes partes a verle), con grande devoción, sentimiento y copias de lágrimas tomó por viático el Cuerpo Sacratísimo de Cristo Nuestro Redentor; y al día siguiente, que fue Viernes Santo, después de haber abrazado con gran dulzura y afecto a todos sus hijos, exhortándolos a la paz y caridad fraternal, humildad y todo género de virtudes y dándoles su bendición; y abrazándose muchas veces con una cruz, dijo: ln manus tuas, Dómine, commendo spiritum meum, levantadas las manos y los ojos al cielo, dio su espíritu al Señor a la misma hora que el mismo Señor en el ara de la Cruz había dado el Suyo al Padre Eterno por nuestra redención. Murió este glorioso Santo el año de 1507, en la ciudad de Tours: estuvo su cuerpo once días sin darle sepultura, tan entero y fresco que parecía vivo, despidiendo de sí un olor celestial y suavísimo. Le canonizó y le puso en el catálogo de los Santos León X, Sumo Pontífice, el año de 1519, y después acá se ha extendido y florecido más la Religión de los Mínimos en todas las partes de la cristiandad.


NOTA: Falleció el 2 de abril de 1507, en Viernes Santo. Recibió sepultura en el convento mínimo de Montils, en Francia.20En 1592, los hugonotes saquearon su sepulcro, encontrando el cuerpo del santo incorrupto. Lo sacaron fuera, lo quemaron y esparcieron sus huesos. Los huesos fueron recuperados por los católicos, que los distribuyeron como reliquias entre varias iglesias de la orden.36

Fuente:
https://books.google.co.ve/books/about/La_Leyenda_de_Oro_para_cada_dia_del_a%C3%B1o.html?id=7SEMOaLhxFwC&redir_esc=y

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Una respuesta a 2 de Abril: San Francisco de Paula (1416-1507)

  1. Nohora rodriguez dijo:

    Muy bonita la vida de este santo hoja la diermos a conocer a n ustros alumno s

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