14 de Febrero: San Valentín, Presbítero y Mártir (†271)

Tomado de La Leyenda de Oro para cada Día del Año – Vidas de Todos los Santos que venera la Iglesia – Madrid-Barcelona, 1844 – Tomo I, Febrero, Día 14, Página 356.

Ubicación…

San Valentín, Presbítero y Mártir (†271)

Entre los gloriosos mártires que en el tiempo del emperador Claudio, segundo de este nombre, dieron testimonio de la verdadera Fe con su muerte, y derramaron su sangre por Jesucristo, fue uno San Valentín, presbítero: el cual, estando el mismo emperador en Roma, siendo hombre por su santidad y doctrina venerable, fue preso y cargado de cadenas, y dos días después llevado a presencia del emperador.

Luego que Claudio le vio, le dijo con palabras blandas: ¿Por qué no quieres gozar de nuestra amistad, sino ser amigo de nuestros enemigos? Yo te oigo alabar de hombre sabio y cuerdo; y por otra parte te veo supersticioso y vano.
Respondió Valentín: Oh, emperador, si entendieses bien el don de Dios, serías dichoso tú, y bienaventurada tu república: darías de mano a los demonios y a esas estatuas, que adoras, y conocerías ser Dios verdadero y solo, el que creó el Cielo y la Tierra, y Jesucristo Su Único Hijo.
Estaba presente, cuando esto dijo Valentín, un letrado del emperador; y dijo a Valentín, de manera que todos le oyesen: Pues según eso, ¿qué sientes de nuestros dioses Júpiter y Mercurio?
Y Valentín: Que fueron hombres, dice, miserables, sucios, y que todos los días de su vida gastaron en torpezas y deshonestidades, y deleites viciosos de sus cuerpos.
No se pudo tener el letrado, oyendo esto, que no clamase en voz alta: Blasfemado ha Valentín contra los dioses, y contra los gobernadores de la república.

Y como Valentín pidiese atención al emperador, y le dijese, que hiciese penitencia de la sangre de cristianos que había derramado, y creyese en Cristo, y se bautizase, porque de esta manera se salvaría y acrecentaría su imperio, y alcanzaría grandes victorias de sus enemigos; y el emperador se mostrase blando, y que le oía de buena gana, el prefecto de la ciudad, llamado Calfurnio, dijo a gritos allí delante de todos: ¿Habéis visto como está engañado nuestro príncipe? ¿Es posible que queramos dejar la religión que mamamos con la leche, y con que nos criamos y tuvieron nuestros padres y abuelos?

Oyendo estas palabras Claudio, temiendo alguna turbación y alboroto en la ciudad, mandó al prefecto que oyese a Valentín: y si no diese buena cuenta de sí, le castigase como a sacrílego; y si la diese, que no le condenase. El prefecto cometió la causa a un teniente suyo, llamado Asterio, el cual le llevó a su casa; y el Santo, entrando en ella, suplicó a Dios que alumbrase a los que estaban ciegos en las tinieblas de la gentilidad, y les diese a conocer a Jesucristo, Luz verdadera del mundo: y como oyese esto Asterio, dijo a Valentín: Mucho me he maravillado de tu prudencia, que digas que Cristo es Luz verdadera.

Y Valentín dijo: No solamente es Luz verdadera, sino Luz que alumbra a todos los hombres que vienen al mundo.
Si eso es así, dijo Asterio, yo lo probaré presto. Aquí tengo una hija adoptiva que ha dos años que es ciega: si tú la alumbrares y dieres vista, entenderé que Cristo es Luz y Dios, y haré todo lo que quisieres.

Trajeron la doncella al Santo; y él poniendo las manos sobre sus ojos, hizo oración y dijo: Señor Jesucristo, alumbra a esta Tu sierva; porque Tú eres verdadera Lumbre. Al momento recibió vista la doncella; y Asterio y su mujer se echaron a los pies de San Valentín, suplicándole, que pues por su medio habían conocido a Cristo, verdadera Luz, les dijese lo que habían de hacer para salvarse. El Santo les mandó hacer pedazos todos los ídolos que tenían, y ayunar tres días, y perdonar a todos los que los habían agraviado, y después bautizarse; y que con esto se salvarían.

Asterio cumplió todo lo que le fue ordenado, y soltó a todos los cristianos que tenía presos, y se bautizó con toda su familia, que era de cuarenta y seis personas. Supo esto el emperador: tuvo recelo de algún grande alboroto en Roma, y por razón de estado, mandó prender a Asterio, y a todos los otros que con él se habían bautizado: los cuales con varios géneros de tormentos fueron martirizados: y San Valentín, padre y maestro de todos, después de haber padecido muchos días de cárcel penosa, fue apaleado y quebrantado con bastones nudosos, y al fin degollado en la vía Flaminia (hoy Puerta del Pópulo, que era conocida como la Puerta de San Valentín), donde después Teodoro, Papa, a honra suya dedicó un templo al Señor. Se hace mención de este Santo en el sacramentario de San Gregorio, Papa. El día de su martirio fue a los 14 de febrero, en el cual la Santa Iglesia celebra su fiesta; y fue el año del Señor de 271, imperando Claudio, segundo de este nombre.


Fuente:
https://books.google.co.ve/books/about/La_Leyenda_de_Oro_para_cada_dia_del_a%C3%B1o.html?id=7SEMOaLhxFwC&redir_esc=y

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