“No vayáis por caminos de vuestra voluntad, que os llevarán al infierno y a la perdición.”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 3 DE FEBRERO, 2018

Un tiempo nuevo se acerca a vuestras vidas, hijos de Mi Alma.

Abrid vuestras puertas porque llego, llego con Poder y Majestad a regir esta Tierra[1] de pecado y maldad. La Justicia caerá implacable sobre vuestras almas, hijos de Mi Alma, y seréis juzgados con rigor y con justicia.

Abrid vuestras puertas al Santo de los santos[2] porque llego, llego inexorablemente a esta tierra de pecado y maldad; y ¿qué Me encontraré?[3]

No estáis preparados, hijos, porque os falta el tesón y la voluntad de ser Míos y de obedecer Mis Mandatos. Cada mañana levantaos con el firme propósito de obedecer a vuestro Salvador, en todo y en todo momento; porque estáis en vuestras cosas y vivís para vuestros asuntos, asuntos de pecado y maldad porque no están en Mí; está vuestro egoísmo y vuestro querer en todo; es vuestra voluntad la que seguís y por la que lucháis, pero no por los designios sobre vosotros de vuestro Salvador.

Ya es tiempo, el tiempo del rigor y la perseverancia en cumplir Mis Leyes y Mandatos, porque, hijos, ya os dije que serán las Tablas de la Ley[4] las que os juzgarán ante Mí. Un alma que Me busque con sincero corazón, ¿dónde la hallaré?; que quiera hacer siempre Mi voluntad[5] en todo y no persiga sus egoísmos y sus quereres sino Mi querer, Mi Santo querer para vosotros, que es Mi Amor y Mi Misericordia para vuestras vidas y vuestras almas.

¡Oh, hijos!, qué lejos estáis de entregaros en cuerpo y alma[6] al Salvador de vuestras vidas y vuestras almas. Qué lejos estáis y pensáis que estáis muy cerca de Mí. Examinad vuestra conducta, mirad vuestros egoísmos y vuestra voluntad en todo y os daréis cuenta que no estáis entregados a Mí, que seguís vuestros caminos[7] y si no estoy en ellos, ¿quién estará?, ¿Satanás?, ¿vosotros mismos?, ¿vuestro egoísmo y pecado? No, hijos, que os creéis ya santos, pero estáis muy lejos de Mi Santo Corazón[8].

La violencia, la violencia que quiero es la que debéis haceros a vosotros mismos para ser Míos, para quitar todo lo que es vuestro y creéis que os lleva a Mí pero no, hijos, todo egoísmo, toda voluntad propia no lleva a Mí sino a vosotros mismos.

Haced un serio examen de vuestra vida y quitad todos vuestros quereres, egoísmos, vuestra voluntad y ¿qué quedará?, ¿dónde quedará Mi Voluntad sobre vosotros para vuestras vidas?

Es duro arrancaros, destripar, soslayar todo lo que es vuestro querer y vuestro deseo sobre todo, lo que es de vosotros, pero debéis hacerlo. El Salvador de vuestras almas os pide ese paso adelante en vuestras vidas para llegar a estar cerca de Mí: arrancad vuestra voluntad en todo, vuestro egoísmo, vuestro pecado, vuestra maldad y quedaréis más cerca de Mi Voluntad, de Mi designio sobre vosotros, y aquel día, oráculo del Señor, estaréis ante Mí felices de haber extirpado en vosotros el egoísmo, la voluntad pegada a vuestros caminos y deseos.

¡Oh, hijo!, qué lejos estás de comprender esto; no es imposible; es difícil negaros a vosotros mismos[9]; pero por amor, amor a Dios, amor a vuestro Salvador, y con la ayuda de la Gracia, lo haréis.

El tiempo de rigor se acerca, empezad a poner vuestra vida ya en orden, no os demoréis más porque un cielo nuevo y una tierra nueva[10] están ya al caer a esta tierra de maldad y seréis testigos de la Salvación de un mundo abocado a la ruina y al pecado que gime en las puertas del infierno.

No impidáis con vuestra conducta terca y obstinada que otros Me sigan como Yo les pido. Dejadlos que Me sigan siendo fieles con radicalidad y amor a lo que Yo susurro en sus almas. No juzguéis los caminos y las acciones de los que con radicalidad quieren seguir Mis caminos; no, dejadlos, son Míos y la santidad les aguarda un día en el cielo. Vosotros imitad a los que quieren Mi Gloria[11] y sólo Mi Amor persiguen día y noche.

No seáis incrédulos sino creyentes[12]. No creéis en estos mensajes de amor y de misericordia porque tenéis miedo y vuestras mentes están embotadas con los criterios de este mundo, estáis ebrios de borrachera de poder y de quedar bien ante todos. Teméis, como al lobo feroz, el tener problemas en vuestra vida ¡y es por Mi causa!

No seáis cobardes de corazón[13], sed valientes[14] y arriesgad vuestros puestos importantes para este mundo; perdedlos si es necesario, aunque sean puestos muy santos; perdedlos por el Hijo del hombre, que os llama, que llama a tu puerta[15] y te pide: Sígueme[16], trabaja en Mi mies[17], pero no la que tú quieres en tu corazón, en la que tú deseas en tu alma, no, en la que Yo te espero y he preparado para ti. No, hijos, que estáis muy equivocados, creéis que vivís los designios de Dios en vuestra vida, y son los vuestros.

¿Qué te pide hoy tu Señor?, ¿qué te hace llegar hoy a tu vida tu Señor?, ¿y tú qué haces, ovejita de Mi redil[18]?, ¿qué caminos sigues? Estate fuerte para cambiar el designio de tu vida si Dios te lo pide, si Dios te lo exige en orden a la salvación de un mundo que está agonizante a las puertas del infierno.

Estáis acomodados en vuestros puestos de poder e importancia y creéis que seguís al Hijo de Dios, ¡oh hijos!, cuánta hipocresía veo en vuestras almas. ¡No!, seguís vuestros propios designios y queréis que os hagan inclinaciones a vuestro paso, y que os tengan por brillantes e inteligentes, y asegurar vuestros puestos de poder en este mundo. ¡No!, dejad todo[19] si el Salvador de vuestras almas os lo pide, lanzaos a Mi mies con el único soporte de Mi Gracia[20] y Mi Voluntad.

Cuánta hipocresía, cuánto egoísmo veo en vuestras almas, estáis acomodados en vuestros sillones y en vuestros aposentos, en vuestros monasterios y palacios, en vuestros despachos y alfombras a vuestro paso.

¡No!, éste no es el seguimiento que exige el Hijo de Dios a sus soldados.

¡No!, el Hijo de Dios os pide: pobreza[21], humildad[22], castidad[23], obediencia[24] a la Ley de Dios, al Evangelio, a la Voluntad de Dios.

¡Oh, hijos!, qué lejos estáis de cumplir Mi Voluntad[25], de ser Míos y lo terrible es que os creéis tan santos, tan cerca de Mí.

Escuchad estas palabras que hoy os dirijo por Mi instrumento, instrumento fiel y veraz de Mi Misericordia.

Ponte ya a caminar en orden a la salvación de tu alma, hijo, deja ya el camino de la soberbia y el orgullo en tu vida. Sigue el camino de Mi Voluntad, el camino de la Cruz, del desprecio, del abandono de uno mismo para caer en los brazos de amor de tu Salvador.

Ya, hijo, ponte ya a caminar con humildad, en pobreza, en caridad con el Hijo de Dios que murió por ti, por tus pecados en la Cruz[26], al lado de los miserables y proscritos[27] de este mundo, acusado como un traidor, como un desecho de este mundo; fue contado entre los malhechores[28] de este mundo, pisoteado e injuriado[29] y todo lo arrastró por tu amor y Salvación. Ahora, hijo, crees seguir Sus caminos en salones alfombrados y llenos de adornos ricos y reverencias a vuestro paso. No, hijos, no habéis entendido el camino de la pobreza y la humildad, de ser contados entre los malhechores de este mundo por amor a Dios y a las almas.

Recibid Mis palabras con humildad y silencio. Prepárate para escuchar en el silencio de tu corazón la voz de tu Salvador que clama, que grita a tu alma: ven, hijo, ven; pero ven por Mis caminos[30], no por los tuyos, y un día serás feliz Conmigo en el Cielo.

Os anuncio Mi llegada, Mi llegada a este mundo. Estaréis ante Mí y tú que has leído Mis palabras no tendrás excusa de no haber preparado tu alma y no haber ayudado a que otros se preparen.

Te pediré que Me hables de tu humildad, de tu pobreza de ti mismo, no ser rico contigo mismo; despójate de ti, arranca las malas hierbas, el orgullo, la soberbia, el querer ser algo o alguien ante los demás.

Elige ser contado entre los malhechores por amor al Único Dios Verdadero, que murió en la Cruz[31] por ti, que te dio a Su Único Hijo[32], que clama[33] por ti día y noche en tu alma.

Despójate de tu orgullo, de tu camino, y ve en la oración ante el Sagrario si sigues tu camino, o el que Yo he elegido para ti en Mi Misericordia.

Adiós, hijos, os amo y clamo ante el Padre[34] día y noche por vuestra Salvación, por vuestro amor.

Seguid el camino de la Cruz, no hay otro; no vayáis por caminos de vuestra voluntad, que os llevarán al infierno y a la perdición.

Satanás, el diablo, persigue vuestra propia complacencia en vuestro camino, no le creáis; si seguís Mis caminos deberéis sentir Mis clavos y Mis espinas.

Sed como vuestro Salvador y alcanzaréis la Vida Eterna por Mi Misericordia. Amén, amén.

Disponeos a vivir en la cruz, en Mi Voluntad, en el Único Amor: el Amor de vuestro Dios y Salvador.

Puertas, abrid los dinteles que va a pasar el Rey de la Gloria[35]. Aleluya. Aleluya.

Amad a vuestro Salvador. No hagáis sufrir al Padre Eterno con vuestros orgullos y soberbias.

Sed humildes, castos y obedientes, y la pobreza sea el ceñidor de vuestras almas, despojados de vuestros deseos en todo para ser uno solo con vuestro Salvador, que se hizo pobre y obediente[36] al Único que gobierna cielos y tierra: El Padre Eterno.

Nada más debo decir. Silencio y reflexión espero en vosotros, queridos hijos de Mi Alma, hijos de Mi Pasión.

Abrid las puertas al Salvador de vuestras almas, que vengo a por la cosecha de Mi Sangre[37], y ¿qué encontraré? Armaos con la Fuerza de Mi Santo Espíritu[38].


[1] Sal 96, 13 ; Sal 98, 9
[2] Dan 9, 24
[3] Lc 18, 8
[4] Éx 31, 18; 24, 12; Jn 14, 21; 15, 10.14; Mt 5, 17-19
[5] Jn 7, 17; 4, 34
[6] 1 Crón 22, 19; 2 Mac 15, 30
[7] Is 55, 8-9
[8] Is 29, 13; Mt 15, 8
[9] Mt 16, 24
[10] Ap 21, 1-8
[11] Lev 10, 3; Sal 3, 4; 62, 8; Is 42, 8; 48, 11; Ez 39, 13.21
[12] Jn 20, 27
[13] 2 Tim 1, 7 ; Ap 21, 8
[14] Dt 31, 6 ; 2 Crón 32, 7-8
[15] Ap 3, 20
[16] Mt 8, 22 ; Mt 16, 24 ; Mc 8, 34 ; Lc 9, 23
[17] Lc 10, 2
[18] Jn 10, 1-16
[19] Lc 14, 33
[20] 2 Cor 12, 9-10
[21] 2 Cor 8, 9
[22] Sal 138, 6 ; Mt 11, 29
[23] 1 Tes 4, 7; 1 Cor 6, 19-20; Col 3, 5
[24] Jn 14, 23 ; 1 Re 2, 3
[25] Hb 10, 36
[26] Mt 26 y 27
[27] Mt 27, 38 ; Mc 15, 27
[28] Is 53, 12; Mc 15, 28; Lc 22, 37
[29] Mc 15, 29
[30] Is 55, 8
[31] Mc 14 y 15
[32] Jn 3, 16
[33] Rom 8, 26-27
[34] 1 Jn 2, 1
[35] Sal 24, 7-10
[36] Jn 4, 34 ; Jn 6, 38 ; Flp 2, 5-11
[37] Ef 1, 7 ; Ap 1, 5
[38] Ef 6, 10-18

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2018/02/MENSAJE-03-02-2018.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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