“Un tiempo de orfandad y desolación os anuncio, por vuestros pecados, pero no Me queréis escuchar y preferís seguir en vuestras cosas”

La vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo respaldadas por su director espiritual y publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 2 DE ENERO, 2018

Vendrán tiempos, ¡oh Jerusalén!, de calamidad a esta tierra de pecado, porque no ha reconocido[1] a su Dios.

Vendrán días de desolación a este mundo porque no ha querido a su Dios.

Estad preparados porque el Juez de vuestras almas está a la puerta y va a llamar[2] a vuestras vidas.

Un tiempo de desolación y ruina se avecina a esta tierra, no dejéis vuestros deberes para el último día, pues os cogeré con las manos vacías del esfuerzo, del trabajo de preparar vuestras almas.

Un tiempo de orfandad se avecina a esta tierra.

¡Oh Jerusalén!, qué dichosa fuiste cuando estuvo el Salvador entre tus gentes, tus calles, tus plazas, pero no Me reconociste, no reconociste al Hijo de Dios[3], ahora le verás bajar entre nubes en el Trono de Su Gloria y reconocerás tu pecado[4] y llorarás tu idolatría, tu falta de fe.

El mundo no te escucha, hija, hija de Mi alma, pero sé fuerte en anunciar y llevar Mi Palabra allí donde te quieran recibir y escuchar al Salvador de sus almas.

Nada hay peor que el sordo que no quiere oír y el ciego que no quiere ver, porque oyendo y viendo hay una oportunidad de salvación en vuestras almas. Oyendo y viendo puede entrar la salvación a vuestras vidas[5], pero si ponéis obstáculos a la Luz permaneceréis en vuestra ceguera[6] y las tinieblas os cercarán aquel día que sobrevendrá a la Tierra y lo llenará todo de oscuridad[7] y temblor.

Un tiempo de orfandad y desolación os anuncio, por vuestros pecados, pero no Me queréis escuchar y preferís seguir en vuestras cosas[8] y no preparar vuestra alma para estar ante Mí. Y así no sólo no preparáis vuestras almas, tampoco ayudáis a los hermanos que puse a vuestro lado a prepararse.

Hijo de Sión, si has escuchado Mi Voz y no te arrepientes y preparas tu alma no tendrás excusa aquel día y te pediré cuentas no sólo de tu alma sin disponer, sino también el de tus hermanos que necesitaban de ti, de tu ayuda, para hacerlo ellos también.

Yo te he elegido a ti, querido hijo que escuchas Mis palabras, para que las lleves como el viento a todas partes, te he elegido por Mi Misericordia, si haces oídos sordos a Mis palabras de salvación[9], habiendo llegado a ti por Mi Amor y Mi Misericordia, te haré responsable de tu ruina y la de tus hermanos, oráculo del Señor. Amén, amén.

No es tarde para un arrepentimiento sincero y prepararse a trabajar, pero si os descuidáis un poco más ya no habrá tiempo y te pediré cuentas de tu alma[10] y del alma de tus hermanos, porque es Mi Misericordia, hijo, la que llega a ti en cada mensaje, es Mi elección amorosa la que llega a ti en cada palabra de estos mensajes y la estás desaprovechando y no estás siendo agradecido al designio del cielo que en cada obra elige a sus soldados. Sin tu esfuerzo y tu dedicación a la obra de Dios habrás roto, estropeado, hundido la tabla de salvación que tiendo a Mis hijos, a Mis pobres hijos perdidos y se la hago llegar por tus manos, por tu corazón elegido por Mi Amor para esta obra de salvación.

Escucha, hijo, escucha y no te hagas el sordo, no te quedes ciego ante la Luz de Mi Espíritu Santo que hoy te hago llegar[11] a través de este mensaje de salvación.

¡Oh, hijo!, por compasión a este mundo perdido y abocado a las puertas del infierno, ayúdame, ayúdame a salvar tu alma[12] y la de tus hermanos que el demonio quiere arrebataros estas palabras[13] para que la Luz no llegue a vosotros y el espíritu de incredulidad os asalte a cada momento para estropear la obra de Redención del Hijo de Dios.

¡Oh, hijo de Mis entrañas!, escucha, escucha por compasión el grito de amor que hoy te hago llegar por medio del instrumento, el que Yo elegí para ti, para que Me sirviera haciéndote llegar a ti, hijo querido, estas palabras de amor y de misericordia, de amor y de salvación[14] a un mundo convulso y arruinado por el mal; quiero que las lleves, hijo, ayúdame a salvar las almas que un día te lo pagaré en el cielo[15].

Lleva Mis mensajes de Amor a quien los quiera escuchar. Llama a las puertas con este mensaje de paz y de amor en tu corazón, hijo, que el tiempo se termina.

Días vendrán, ¡oh Jerusalén!, que te entristecerás y llorarás por la ruina[16] de tus hermanos, por no haberlos ayudado haciéndoles llegar Mis palabras.

Hijos queridos, vivid Mis palabras[17] y haced con vuestro esfuerzo y cariño que también otros las vivan[18], y así un día seréis felices Conmigo en el Cielo viendo el fruto, la cosecha, de vuestro martirio[19]: el martirio de ser excluido, despreciado y odiado por Mi Nombre[20]. Amén, amén.

Nada más debo deciros, ayudadme, hijos, llevad Mis mensajes a todo el mundo y habladles de Mi Salvación. No esperéis a que la tierra se abra, a que los océanos inunden la tierra, a que el sol salga de su órbita, a que las estrellas caigan al suelo, a que el enemigo infernal se siente en el trono de Pedro reservado para el amigo de Dios, a que el mundo sea gobernado por el hijo de Satanás. No, hijos, si esperáis a aquellos tiempos ya nada podréis hacer más que rezar y sufrir; pero ahora, ahora es el tiempo de prepararse y disponerse para vivir el momento culminante de la historia de este mundo, el final de un mundo que ha llegado, que ya está aquí.

No escucháis la voz de Mis profetas y os pediré cuentas aquel día en el que estaréis ante Mí, porque puse Mis palabras ante ti y las hice llegar a tu corazón, pero Me cerraste la puerta, no Me reconociste como no reconocieron Mi venida hace más de dos mil años[21]; ahora, hijo, estás tú haciendo lo mismo que Me hicieron tus hermanos. No, hijo, mírame, escúchame y ve tras de Mí, sé un soldado de Mi comitiva, la comitiva de los pobres, los sufridos, los que lloran, los mansos, los humildes, los que ansían Mi salvación[22], los que esperan Mi llegada, los que miran al Maestro y no le dejan de mirar, los que aceptan Mi mirada[23] y Mi sonrisa, los que no se pueden separar de Mí y quieren estar siempre en Mi regazo[24]. Hijo, sé tú uno de estos soldados de Mi ejército, una ovejita de Mi rebaño[25], un hijo de Dios agradecido y déjate amar por Mí, por tu Salvador.

Ven, hijo, ven a Mí y trae contigo la cosecha de Mi Amor: el alma de tus hermanos blanqueada en el tribunal de Dios, porque tú, hijo, le hiciste llegar Mi mensaje de salvación y sufriste y lloraste y preferiste el martirio del desprecio a la perdida de las almas y el dolor del Corazón Santo de tu Dios.

Ahora, ahora es el tiempo y ya no habrá más tiempo. Ahora, hijo, espérame y haz con tu amor que otros Me esperen. “Aleluya, Gloria a Dios” esté en vuestras almas y corazones.

Os espero, hijos, os espero, venid a Mí[26], encontraos Conmigo en cada Sacramento, hablad Conmigo, contadme vuestras luchas y sufrimientos que Yo os aliviaré y os daré la fuerza de Mi Espíritu Santo para que seáis otros cristos en la Tierra que anuncien la liberación de los oprimidos[27], el final de un tiempo que está en manos de Satanás[28], el diablo, que hagan resplandecer la Gracia y el Amor.

Ven, hijo, ven a Mí, ven a tu Salvador y no te separes de Mí[29], Yo estoy contigo y te acompaño en tu caminar.

No abandones la obra que he puesto en tus manos porque, hijo, llegará un día que pediré cuentas de los dones y talentos que puse en tu vida y Me tendrás que dar cuenta de ellos[30], premiaré tu esfuerzo y tu lucha en Mi mies y castigaré a los cobardes de corazón[31], a los que por miedo a este mundo no Me obedecen y siguen Mis Mandatos, y escondidos en sus madrigueras están dejando pasar el tiempo de salvación con sus talentos escondidos.

¡Oh hijos!, que escondéis vuestros talentos recibidos por el alma para trabajar en Mi mies[32], más os valdría no haber nacido[33] porque se os pedirá cuenta de vuestra cobardía y la sangre de tus hermanos[34] que te necesitaron estará ante ti y caerá sobre ti.

Arrepiéntete de tu negligencia, pide perdón a tu Salvador y ponte a trabajar para tu Dios y Señor. Te pediré cuentas aquel día y no podrás esconderte de Mí. Pero si has ayudado a tus hermanos porque tu corazón se abrió a Mi Salvación y no sólo para ti, hijo, heredarás el Reino de los Cielos y te diré: Ven, hijo, ven, bendito de Mi Padre, entra en el banquete que he reservado para ti y te serviré a la mesa[35] y serás depositario de todo Mi Amor.

Adiós, hijo, el tiempo se acerca, el tiempo de la desolación[36], el tiempo de la salvación. No hagas oídos sordos a las palabras de tu Salvador. Quítate la venda de los ojos y ponte a trabajar en Mi mies.

Una luz, una luz se acerca en el horizonte, salid, hijos de Dios, salid y mirad el cielo, levantad vuestras manos que se acerca vuestra liberación[37].

Aleluya, Gloria a Dios; es el resonar del tiempo del Amor del Reino de Dios. Amén, amén.

Nada más debo decir. Seguid a Mi Amor, seguid a vuestro Salvador porque la noche se acerca y el gran día llegará de improviso.

Amad a vuestra Madre, la Madre de Dios, cogeos fuertemente de Su mano. Es el dulce resonar de Su amor lo que debéis escuchar pues Ella os lleva a Mí. Amén, amén.

Llevad a todos Mis mensajes de amor, un día os lo pagaré en el cielo que os he prometido. Amén, amén.

Nada os inquiete, Yo estoy con vosotros.

Lloverá fuego y azufre del cielo[38] y este mundo acabará, con toda su maldad.

Preparaos, hijos de los hombres, y no dejéis pasar en vuestras vidas este tiempo de salvación. Aleluya. 

________________________
[1] Jn 1,11
[2] Ap 3, 20
[3] Mt 11,19; Lc 7,34
[4] 1 Cor 4,5
[5] Lc 19,9
[6] Jn 9,39
[7] Sof 1,15; Jl 2,2; Jn 12,35; Hch 2,20; Ap 16,10
[8] Lc 21,34-36
[9] Hch 4,12; 11,14
[10] Lc 12,20
[11] Ef 4,30; 5,10-14
[12] Mt 10,28
[13] Mt 13,19; Mc 4,15
[14] Hch 13,26
[15] Sant 5,19-20
[16] Lc 19,41-44
[17] Rom 2,12-13
[18] Mt 5,18-19
[19] Ap 12,11
[20] Mt 5,10-12
[21] Lc 4,23.28-29
[22] Mt 5,3-9
[23] Lc 22,61
[24] Jn 13,25
[25] Jer 23,1-4; Lc 15,3-7; Jn 10,11-18
[26] Eclo 24,19; Is 55,3; Mt 11,28-30
[27] Lc 1,68-79
[28] 1 Jn 5,18-19; Ap 12,10-13
[29] Jn 15,1-10
[30] Mt 25,14-30
[31] Ap 21,8, Jn 14,27
[32] Jl 4,13; Mt 9,37
[33] Mc 14,21
[34] Gén 4,10
[35] Lc 12,37; 22,27.30
[36] Dan 9,18.27; 11,31; 12,11; Sof 1,15; Mt 24,15
[37] Lc 21,28
[38] Lc 17,29-30

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2018/01/MENSAJE-02-01-2018.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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