“Estoy aquí para ti, pero no Me oyes, no Me escuchas; tus oídos están atentos a otros dioses, dioses de barro”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 30
7 DE DICIEMBRE DE 2016 

Mírame en la Cruz, pueblo Mío. Mírame. Mira Mi Dolor y Mi Sangre[1] vertida por ti, por tu salvación, por tu amor. No reniegues de Quien te dio la vida, de Quien murió[2] por ti, por tu amor.

Escucha, pueblo Mío, escucha Mis Palabras de amor y no te arrepentirás; porque estoy a la puerta[3] y llamo y necesitas escuchar lo que se avecina a este mundo que ha renegado de su Dios, de su Salvador. Estoy a tu puerta, hijo, y no Me abres; Me dejas aquí solo, a la intemperie, no te apenas por Mí, por Mi grito de amor y de ternura a tu corazón. ¡Corazones duros y obstinados[4], duros como las piedras, secos como el yermo! Sí, hijo, que tu Salvador está gimiendo y llorando por ti, por tus pecados y tú te obstinas en mirar a otro lado, en no hacer caso de Mis advertencias, advertencias de Amor, y de avisarte de los peligros que hay en tu camino para la salvación de tu alma.

Estoy aquí para ti, pero no Me oyes, no Me escuchas; tus oídos están atentos a otros dioses[5], dioses de barro[6] que no oyen tus gemidos, tus gritos de salvación, de libertad, de amor; no los oyen y nunca los oirán, porque están sordos, tienen oídos y no oyen, tienen labios y no hablan, y tú esperas sus palabras; no, hijo, no te hablarán, el único que te hablará por ellos es el príncipe de la mentira, él si te hablará por los dioses que no hablan, y sólo llegarán a tus oídos mentiras y traiciones para perder tu alma.

Hoy, hijo, hoy Me acerco a ti con Mi grito de amor, Mi súplica de conversión[7] de tu alma. Óyeme. Óyeme en unos minutos de silencio de tu vida, porque cada vida, cada alma, tiene un camino distinto y necesita escuchar lo que es propio de él. Vuestros pecados están ante Mi vista y no guardo rencor por ellos, pero necesito vuestra conversión, vuestro arrepentimiento para hacerlos desaparecer de la faz de la Tierra. Sin vuestras lágrimas y vuestro arrepentimiento, vuestros pecados permanecen aunque os hayáis confesado de ellos. Sólo el corazón arrepentido es depositario de Mi Misericordia. La Misericordia de vuestro Dios necesita vuestro arrepentimiento sincero de todas vuestras faltas y pecados. Un día los veréis ante Mí, y vuestras lágrimas lavarán las manchas de vuestras almas en el arrepentimiento más sincero y más grande que jamás habéis conocido. El Amor de vuestro Dios llenará de arrepentimiento vuestro corazón por haberle ofendido y haber sido tan ingratos con Él, que vino a traeros la Salvación[8].

¡Oh, hijos!, que el tiempo se acaba, el tiempo de vivir como si nada pasara, como si nada fuera a pasar. ¡Oh, hijos!, que no estáis haciendo la Voluntad de vuestro Dios, que sólo quiere vuestro bien y la Salvación de vuestras almas.

Un arrepentimiento[9] sincero mueve las montañas y, el que merecía el infierno por sus pecados, es acreedor de Mi Misericordia, y tendrá la corona de Gloria[10] que no se marchita.

Arrepentíos[11], arrepentíos, y heredaréis el Reino de los Cielos. No puedo hacer Mi Obra de Misericordia en vosotros sin vuestro arrepentimiento. Es inútil la Redención sin vuestro “sí” a ella.

Yo, Jesús, estoy aquí clavado en la Cruz para ti, para tu Salvación. ¡Oh, pueblo Mío!, mírame en la Cruz y medita Mis dolores[12] y Mis sufrimientos por ti. No temas ver a tu Dios como un pobre, bajo la ignominia del griterío y el escándalo de un pueblo que no reconoció a su Dios y la grandeza de su Salvación. No, mírame como Me miraba el Padre: con el infinito Amor y Ternura de Quien está entregando Su Vida siendo Dios[13], por ti, por tu amor, y no te avergüences de Mí cuando Me ves tan dolorido y ensangrentado, clamando a ti por tu arrepentimiento y tu conversión. Abre tu corazón a Mi grito de Amor, y comprende hasta dónde llega el Amor más grande que existe, el Único Amor que existe: Que el mismo Dios entregó a Su Único Hijo[14] por la Salvación del mundo, de todos los hombres, de todos los que, queriendo ser salvados, se acogen a Mi Cruz.

¡Oh, pueblo Mío!, una Cruz brilla en el horizonte: la Cruz de los elegidos, para dar Gloria a Mi Nombre.

Una trompeta está a punto de ser tocada, para avisar al mundo del paso del Hijo del hombre por cada alma.

Una lágrima está a punto de ser vertida por todos los que no querrán la Salvación y renegarán de ella, presas del enemigo infernal, el dragón[15] que acabará en el lago de fuego[16], la serpiente mentirosa y nauseabunda que ha pervertido a tantas almas con sus engaños y seducciones y está entre vosotros y no la tenéis miedo, la escucháis, y vais tras ella, y dejáis que vuestros hijos alegremente vayan tras ella, y no les avisáis ni les advertís. Si supierais el castigo que tendrán vuestras almas sabiendo el mal que os circunda y que está dentro de vuestras casas y no hacéis nada para evitar caer en él, y que caigan vuestros hijos y hermanos que están a vuestro alrededor. Si lo supierais, hijos, seríais valientes y osados y arriesgaríais la misma vida para clamar en el desierto de las almas perdidas que vuelvan al redil, al redil del Buen Pastor[17]; pero no, preferís la comodidad de mirar a otro lado, de no incomodar a los que amáis por el temor de perderlos, no son vuestros, son de vuestro Dios y estáis permitiendo que sus almas acaben en el infierno cuando vosotros deseáis ir al Cielo. ¿Queréis, entonces, estar separados de ellos para toda la eternidad y ver sus almas retorciéndose eternamente en el fuego del infierno? Poneos a trabajar en orden a la salvación de sus almas porque, hijos, la Verdad sólo es una y estáis enajenados de ella; el mundo[18], el demonio[19] y la carne[20] ha hecho presa en vosotros, tenéis miedo a aquellos que deberíais amonestar seriamente para impedir su condenación eterna.

Ánimo, hijos, que Yo estoy con vosotros y os asisto con Mi Santo Espíritu[21] en cada instante.

Veréis bajar al Dios del Universo Glorioso[22] entre nubes y con Sus Ángeles. Y ese día todos los que hayan odiado el mundo por Mi causa serán llenos de gozo y alegría rebosante en sus corazones. No améis el mundo. Amad a vuestro Dios que venció al mundo en Su Cruz.

Es tarde y la noche de los tiempos se acerca, se acerca en vuestra vida. ¿Estáis preparados? ¿Estáis firmes en la fe?[23] ¿Os quedan cosas por hacer? Pues adelante, poneos a trabajar en vuestras almas y suplicad a todos la conversión. Gritad en el desierto de sus corazones, atenazados por el miedo y la vergüenza de sus vidas, sus rencores y egoísmos, avaricias y codicias, sensualidad y desenfreno, por su apostasía; y reclamad que sus almas vuelvan a Quien es depositario y Autor de las mismas: su Creador.

No hay tiempo para entreteneros en planes de conversión, no, es tiempo de gritar[24] en el desierto y llevar una vida de penitencia. Este tiempo es un tiempo de rigor, de salvación y urge la conversión porque el príncipe de este mundo vendrá con sus secuaces y llenará de terror y desolación este mundo, ya no podréis hacer la misión que hoy os encomiendo.

Sólo avergonzaos de vuestro pecado pero no de hablar de Mi Salvación, porque el tiempo apremia y no hay tiempo, y las almas de tantos pecadores abocadas al infierno os necesitan, necesitan vuestra fidelidad a las palabras del envío de vuestro Dios que os hago llegar por Mi querida niña del alma. Escuchadla, pues sus palabras son Mías. Amén. Amén.

Un día os alegraréis de escucharme y de hacer lo que os digo cuando llegue el día de vuestra liberación y esas almas de vuestros seres queridos estén con vosotros en el Cielo. No consintáis que ellos se pierdan mientras que vosotros trabajáis en vuestra salvación.

Escucha, hijo, a tu Dios, que te clama desde la Cruz: Arrepiéntete, llora[25] tus pecados, abraza Mi Salvación, abraza Mi Cruz y un día estarás Conmigo en el Paraíso[26]. Grita a los corazones: Arrepentíos de vuestros pecados y volved[27] al Único Dios de todo Amor y de todo consuelo que vertió hasta la última gota de Su Sangre por ti, por tu Salvación, por tu amor. Arrepiéntete, hijo de Dios, arrepiéntete de todos tus pecados y abraza al Señor de señores en la Cruz, donde murió por ti, por tu amor, y un día estarás con Él en el Paraíso.

¡Oh, hijos!, escuchad Mi Voz de ayuda, escuchadme pues hay almas que con vuestra ayuda podrán salvarse y no hay tiempo. No esperéis a que ocurran milagros, el mayor milagro es la obediencia y la fidelidad a Mis Palabras.

El día está declinando, se oyen armoniosas voces de los Ángeles que cantan, el Cielo se está preparando pues el Gran Día está al llegar.

Estad preparados, hijos, y ayudad a vuestros hermanos. Éste es el apostolado que ahora necesita el mundo, la urgencia de decir a todos la verdad: Arrepiéntete o morirás[28] en el fuego que no se extingue.

Aleluya, hijos de los hombres, alabad a vuestro Dios. Poneos las sandalias y recorred el camino desierto de la conversión de vuestros corazones y del corazón de los que un día puse a vuestro lado por Mi Misericordia, en un designio eterno de Salvación.

No hagáis oídos sordos a Mis Palabras, es urgente la llamada a la conversión. Ahora, aún es tiempo, están Mis Sacerdotes santos entre vosotros esperando que acudáis a la Fuente[29], a la mayor Fuente del Amor y la Misericordia: el perdón de vuestros pecados. Acercaos al Sacramento de la Penitencia y arrodillaos pidiendo perdón a vuestro Dios y Señor, de todos vuestros pecados. Recibid la absolución entre gozos y alegrías porque vuestra alma haya sido limpiada de todos los pecados, todas las ofensas que clavaron[30] a vuestro Dios y Señor en la Cruz más cruel que aún, hijos, no habéis llegado a saber.

Perdonaos[31] unos a otros porque el tiempo de la recolección se acerca. Disponeos en paz para esperar[32] Mi llegada.

Os pediré cuentas de la salvación de vuestros hermanos porque habéis sido elegidos para trabajar en Mi mies[33], y el tesoro de vuestra elección es para Gloria de Dios y la Salvación de todas las almas[34]. Aleluya. Amén. Amén.

Os espero, hijos, esperadme vosotros también que el tiempo se acerca.

No temáis, cogeos de la mano de Mi Madre y escuchad[35] Su susurro de amor en vuestras almas para que hagáis lo que Yo, Jesús, os digo por vuestra Salvación.

________________________
[1] Ef 1, 7
[2] 1 Cor 15, 3
[3] Ap 3, 20
[4] Is 46, 12
[5] Lev 26, 1
[6] Éx 20, 3-5 ; Sal 135, 16-17
[7] Hch 17, 30
[8] Lc 19, 10
[9] Hch 26, 20
[10] 1 Pe 5, 4
[11] Mt 3, 2 y 4, 17
[12] Mt 26 y 27
[13] Flp 2, 6-11
[14] Jn 3, 16
[15] Ap 20, 2
[16] Ap 20, 10
[17] Sal 23 ; Jn 10, 11
[18] 1 Jn 5, 19
[19] Jn 8, 42-44
[20] Rom 7, 25
[21] Jn 14, 26
[22] Mt 24, 30 ; Ap 1, 7
[23] 1 Cor 16, 13
[24] Is 40, 3 ; Jn 1, 23
[25] Mt 5, 4 ; Lc 7, 37-38
[26] Lc 23, 43
[27] Jl 2, 12-13 ; Zac 1, 3
[28] Lc 13, 3
[29] Sal 36, 6-11
[30] 1 Pe 2, 24
[31] Mt 6, 12
[32] Heb 9, 28
[33] Mt 9, 37-38 28 Lc 13, 3
[34] Sal 36, 6-11
[35] 1 Pe 2, 24

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/12/MENSAJE-30.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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