“No comulguéis en la mano pues ponéis en peligro las partículas que se desprenden de Mi Santo Cuerpo.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 28
7 DE OCTUBRE DE 2016 

Vendrán de Oriente y Occidente[1].

No habrá lugar en la Tierra donde no se oiga Mi Pregón[2]. Todos vendrán porque serán convocados en el Nombre de Jesús. Arrastraréis vuestras cadenas pero seréis puntuales a la cita que tenéis ante el Señor. Todo será silencio ese día. No se oirá ni el llanto del niño, ni el cantar de la doncella, los jóvenes no bailarán, ni será tiempo de reír y soñar en un mundo que será convocado en el Nombre de Jesús a reunirse en torno al Pastor[3]. Mi rebaño[4] será convocado, reuniré a todas Mis ovejas porque es el Día del Señor[5], el Día de la Justicia.

La Justicia caerá a raudales sobre esta Tierra de pecado, llena de inmundicia y de ingratitud al Único Dios y Señor de todos los hombres.

¡Oh, Israel!, el tiempo se va a cumplir, el tiempo se cumple. Vendrá tu Dios, El que esperaste y no llegó a tu corazón porque estaba pervertido con otros dioses y con la soberbia de la idolatría. Te quedaste a ciegas teniendo la Luz delante de tus ojos. Pueblo que esperas al Salvador que vino a ti y no le descubriste[6] en tu corazón obstinado y perdido, ahora es el tiempo de abrir tus ojos, de abrir tu corazón y ver a tu Señor. Verás al Hijo de María[7], al Hijo del carpintero[8] ante ti y reconocerás tu pecado, tu obstinación y tu ceguera; tu pecado será perdonado con el rocío de la Gracia cuando en tu corazón vuelvas a la humildad de los santos profetas, de los santos que vivieron a tu lado y reconocieron al Salvador de todos los hombres que vino a ti, pueblo Mío, te eligió[9] de entre todas las naciones para ser Su pueblo, para nacer de ti[10] y derramar Su Sangre[11] en tu Tierra bendita por el designio del Padre Eterno.

¡Oh, hijos!, que llega vuestra Salvación, el Pan de Vida[12] a vuestras plazas y calles. Tesoro escondido en el Sagrario y en vuestros corazones. Ahora le veréis en un Día de Justicia como no lo ha habido ni lo habrá. Preparad vuestros corazones porque llego, llego a vosotros en un Día de rigor y Misericordia.

El mundo es altanero, soberbio y engreído, tiene todo a su alcance pero desecha lo más sagrado y santo: A su Dios. Y ese pecado será causa de una purificación intensa en vuestros corazones, hijos, porque nadie puede salvarse sin la purificación que exige Mi Justicia[13]. La purificación os sana y libera, limpia y restituye el traje de fiesta de vuestro bautismo que perdisteis por vuestra ligereza y pecado, obstinación y concupiscencia.

No olvidéis Mi Santo Amor cuando os hablo. No olvidéis todos los beneficios que os he dado en vuestra vida porque un alma agradecida reconoce con más facilidad, por su humildad, al Dador de todos los bienes.

Encended vuestras lámparas[14], aproximaos a la puerta y esperad. Mirad al cielo y esperad. Esperad al Esposo de vuestras almas que llega. No malgastéis este tiempo que os queda, pueblo Mío, y poneos en camino porque estoy cerca, a la puerta. El Día de Justicia llega, el Día del Amor y la Misericordia se acercan. Vestíos con vuestro traje de gala, de fiesta, y esperad el tiempo oportuno, el Día fijado, la hora señalada para estar ante el Esposo de vuestra alma.

Llorad en el silencio de vuestra habitación por vuestros pecados, por vuestras ofensas al Amor de los amores, al Amor de vuestras almas, de vuestras vidas, por haber ofendido gravemente al Corazón lastimado por la lanza[15] del centurión que abrió la Llaga que salva al mundo.

No es tarde para empezar, pero sí es tarde para esperar. Entended, hijos, en estas palabras que os digo.

No os retraséis en hacer todos los deberes que vuestros Sacerdotes santos, iluminados por el Espíritu Santo, os ponen en vuestro camino para llevaros a Mí. No seáis desconfiados de quienes están a Mis órdenes, a Mi servicio, y Mi Santo Espíritu les guía para que ellos puedan guiaros y llevaros hasta Mí en ese bendito Día de rigor con vuestras almas limpias por el Sacramento de la Penitencia. No es tiempo de desconfiar de quien he puesto al frente de vuestras vidas con el báculo y el cayado que ostentan por su ministerio. Sed dóciles y humildes y no os dejéis arrastrar por los pensamientos fríos y desconsiderados que Satanás pone en vuestras mentes para alejaros del camino de salvación que tenéis ante vosotros.

Distinguid a Mi Sacerdote santo por su fidelidad a Mis Mandamientos[16] y al Santo Evangelio. Nadie que corrija ni enmiende Mi Palabra puede ostentar el Ministerio del Buen Pastor[17] con vosotros, no les hagáis caso y no prestéis oídos a quien ostentando el sacerdocio os indique un camino que va contra Mis Mandamientos y contra la Palabra Revelada.

El Sacerdote santo es indigno de vivir los Santos Misterios, pero su docilidad a Mi Gracia le hace pastor entre vosotros. El que desobedece Mis Mandatos y no celebre con la dignidad y el respeto debido Mis Santos Misterios no es pastor, es lobo entre vosotros; huid de él y de sus enseñanzas.

Reconoceréis a Mi Sacerdote santo por su fidelidad y temor al Dios del Universo. Mi Santo Cuerpo en sus manos es protegido y custodiado hasta en su más mínima partícula. El sacerdote irreverente maldice Mi Nombre cuando no cuida y pone en peligro[18] el Santo Cuerpo de Cristo, y un día su pecado le hará retorcerse de dolor ante la Justicia de Mi Padre.

No comulguéis en la mano pues ponéis en peligro las partículas que se desprenden de Mi Santo Cuerpo. Comulgad en la boca con reverencia y dignidad, vuestras almas lavadas y purificadas en el Sacramento de la Penitencia. No os distraigáis en la fila de la Comunión, no habléis unos con otros, disponeos a recibir al Señor como hijos agradecidos y abismados en el inmenso misterio de Mi Gracia.

Nadie sabe más que su maestro[19] pero todos os erigís en maestros de la ley. ¡No! Sólo hay un Maestro y ya os dije que Mi Palabra es una y no tiene enmienda con el paso del tiempo y las modas.

No hay más libertad en acomodaros a los tiempos, sino más pecado.

Sed fieles, hijos, y soportad el peso del martirio que os supone ser fieles a estas palabras que están aquí escritas para vuestra salvación. No os preocupéis por el qué dirán, aceptad el camino del Salvador[20] de vuestras almas, aceptad el camino del dolor y el martirio.

Las modas y la exigencia a Mi fidelidad no pueden ir juntas, debéis elegir una u otra.

Seréis criticados y malditos por este mundo[21] porque no os conformáis a su forma de pensar y vivir, pero no os preocupéis, hijos, que vuestra recompensa será grande un día en el Cielo.

Arrodillaos ante el Sagrario. Arrodillaos ante Mi Cuerpo Santo, y el que no pueda que en ese momento haga un signo de reverencia; hijos, que no vale todo, que el mal está atacando los Sagrados Misterios como nunca ha podido hacerlo.

¿Cómo estaréis ante Mí si ahora Me despreciáis, y ni Me miráis cuando entráis a la Iglesia? ¿Cómo estaréis ante Mí, si no laváis vuestros pecados en el Sacramento instituido para liberaros de la carga pesada de los pecados de vuestra vida?

Veo filas inmensas en el mundo que se acercan a recibir Mi Cuerpo pero no veo filas inmensas esperando a lavar sus pecados en el Sacramento de la Confesión.

Estoy aquí para ti, pueblo Mío, para avisarte del mal y del pecado. No desoigáis Mis Palabras. Escucha Mi Voz[22]. Y no te dejes contaminar por los que siguen modas y opiniones de pecado. Vengo a salvarte, a llevarte por el camino que conduce al Cielo, hijo, escúchame y no te escandalices de Mis Palabras. Escucha Mis Palabras con tu corazón abierto a la Gracia que hay en ellas. Un día te alegrarás de leer Mis Palabras y llevarlas a la práctica en tu vida.

No te desanimes por la resistencia que encontrarás en el mundo para vivir todo lo que aquí te digo. No te desanimes, es el camino de la cruz, abrázala[23] por amor a tu Dios y Señor.

El tiempo es corto y el camino angosto[24], revístete con las armas de Mi Espíritu Santo[25] y no desfallezcas, aliméntate con el Único Pan[26] que sacia y conduce a la Vida Eterna.

No tengas miedo de Mis Palabras. Otros, antes que tú, las escucharon y las vivieron, aceptaron el camino de la cruz y hoy están en el Cielo para toda la eternidad.

No es tarde pero no hay tiempo para esperar. El tiempo apremia y debéis poneros en marcha.

Sed fieles a Mis Mandamientos, os lo repito, ellos os conducen al Cielo por el camino del amor.

Rezad por los que os persiguen[27], por los que no entienden Mis Palabras pues sus opiniones están enquistadas en sus corazones y siguen las modas y quieren ser aceptados por este mundo de perdición.

No hagáis nunca caso a quien no sigue Mi Palabra, nunca, porque os indica el camino de la perdición, no vayáis por él. Vosotros, sed pequeños, fieles y sencillos[28], no hay mayor sencillez ni mayor humildad que la del que sigue Mis Mandatos con alegría aceptando y sometiéndose en paz a Mi Palabra. Sed como el niño que mira al padre y le escucha pensando que su padre sabe todo lo que le está diciendo, no seáis como el niño que desconfía de su padre y cuestiona cada palabra que escucha de él; un niño aún no tiene capacidad de razonar, vosotros sois niños, ¿cómo podéis corregir a Dios? Pues lo hacéis cada vez que desobedecéis Mi Palabra.

¡Oh, hijos! ¡Oh, pueblo Mío!, cuánto os amo[29]. Hoy os llegan Mis Palabras de Amor, escuchadlas.

Nadie que maltrate por indignidad, irreverencia, Mi Santo Cuerpo es digno de entrar en el Cielo para una eternidad. Todo el que ame, cuide, proteja y adore Mi Santo Cuerpo entrará triunfante por las puertas del Cielo para vivir eternamente al lado del Hijo del hombre.

¿Cómo podríais estar una eternidad de amor a Mi lado si en este mundo Me hacéis daño y hacéis sufrir a Mi Padre Santo y al Espíritu Santo que habita en vosotros?[30] Pues eso hacéis cuando no tratáis con adoración y amor Mi Santo Cuerpo, exponiéndolo a ultrajes y profanaciones por vuestras malas conductas y acciones.

No es un derecho, es un Don recibirme en la Santa Comunión. Educad a vuestros hijos en el amor y la reverencia a la hora de comulgar.

Sólo el que Me ama en la Tierra Me amará en el Cielo.

Disponeos como fuertes soldados[31] a obedecer Mis Palabras, siendo vuestro corazón como el de un niño que ama y obedece a su padre.

Es tiempo de vivir la fe[32] con el rigor y la mansedumbre, la fidelidad y el amor que debéis a vuestro Salvador.

El Padre Eterno os dio el Pan de Vida[33]. Me entrego a vosotros, Me pongo en vuestras manos, estoy indefenso ante vosotros tantas y tantas veces, no Me hagáis daño, pues ese pecado hiere el Corazón Santo de Mi Padre y lastima hondamente el Corazón de la Madre que os mira desde el Cielo y os dice: Es Mi Hijo, el Hijo de Mis entrañas, no lastiméis Su Cuerpo Santo. Amadle como cuando Yo Le tuve en Mis brazos.

Amad el Santísimo Cuerpo del Redentor. No Le expongáis al escarnio y la profanación. Amad a vuestro Salvador, aliviad Su dolor por tantas almas como Le ofenden. Sed vosotros el refugio de Mi Santo Corazón en un mundo que Me lastima y Me hiere sin parar.

No sigáis las modas, modas que llevan al infierno, seguid la Palabra de Dios, que conduce a la Vida Eterna[34]. Amén. Amén.

Os espero en la Santa Comunión, hijos, para consolarme en vuestros corazones y vuestras almas. Sed Mi consuelo, hijos, que sufro en muchas almas cuando Me reciben en pecado y con ingratitud, irreverencia.

Sed Mi consuelo, almas de Mi Padre.

________________________
[1] Lc 13,29
[2] Sal 19, 5
[3] Jn 10, 16; Sal 23 ; 1Pe 5, 4
[4] Ez 34, 11-17
[5] Ap 1,10. Cf. Biblia trad. J. Straubinger, nota.
[6] Jn 1, 10-11
[7] Lc 1, 26-38
[8] Mt 1, 18-25 ; Lc 2, 2-7
[9] Dt 7, 6-8
[10] Miq 5, 1-4
[11] Mt 27, 32-56 ; Ap 12,11
[12] Jn 6, 35
[13] 2 Pe 2,7
[14] Lc 12, 35
[15] Jn 19, 34
[16] Éx 20, 1-21
[17] Sal 23 ; Jn 10, 1-16
[18] 1 Cor 11,27
[19] Lc 6, 40 ; Jn 13, 16
[20] Jn 14, 6
[21] Jn 15,18-25
[22] Jn 10, 27 ; Ap 3, 20
[23] Mt 16, 24
[24] Mt 7, 14
[25] Ef 6, 10
[26] 1 Cor 10,17
[27] Mt 5, 44
[28] Mt 18,1-4 ; Lc 10,21
[29] Is 43, 4
[30] 1Cor 3, 16
[31] 2Crón 32, 7-8
[32] 1Cor 16, 13
[33] Jn 6, 25-27. 32-35
[34] Jn 5, 24

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/10/MENSAJE-28.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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Una respuesta a “No comulguéis en la mano pues ponéis en peligro las partículas que se desprenden de Mi Santo Cuerpo.”

  1. pajares95 dijo:

    AMIGA A PUBLICARRRR GRAXXX DTB

    ________________________________

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