Ángelus Dómini – Las 3 Ave Marías

Ángelus Dómini

V.  † El Ángel del Señor anunció a María.
R.  Y Ella Concibió por Obra y Gracia del Espíritu Santo.
[1]

  • Dios Te Salve, María…

V.  “He aquí la Esclava del Señor.”
R.  “Hágase en Mí según tu palabra.”
 

  • Dios Te Salve, María…

V.  Y el Verbo se hizo Carne,
R.  Y habita entre nosotros.

  • Dios Te Salve, María…

V.  Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.  Como en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Oración:
Te suplicamos, Señor, que infundas Tu Gracia en nuestros corazones para que, habiendo conocido por el Anuncio del Ángel, el Misterio de la Encarnación de Tu Hijo, por los Méritos de Su Pasión y de Su Cruz, seamos conducidos a la Gloria de la Resurrección. Te Lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


REGINA COELI
(Para el Tiempo Pascual)

Reina del Cielo, alégrate. ¡Aleluya!
Porque, Cristo, a Quien llevaste en Tu Seno. ¡Aleluya!

Ha Resucitado, según Su Palabra. ¡Aleluya!
Ruega al Señor por nosotros. ¡Aleluya!

Alégrate y goza, Virgen María. ¡Aleluya!
Porque verdaderamente ha Resucitado el Señor. ¡Aleluya!

Oración:
¡Oh, Dios!, que por la Resurrección de Tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, Te dignaste comunicar al mundo la Alegría, Te suplicamos que, por Su Madre, la Virgen María, nos hagas participar de los gozos de la Vida Eterna. Te Lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

Las 3 Ave Marías

Santa Matilde, Alemania (1241-1299) y
Santa Gertrudis, Alemania (1256-1301)

Es una práctica piadosa que consiste en repetir tres veces el Ave María todos los días. Esta Devoción se originó en el siglo XIII, por expresa voluntad de la Reina del Cielo, según revelaciones que la Virgen hizo a Santa Matilde y Santa Gertrudis. La primera Ave María dirigida al Padre, la segunda al Hijo y la tercera al Espíritu Santo.

Promesas

A Santa Matilde la Santísima Virgen le prometió con esta Devoción, asistirla en la hora de su muerte. A Santa Gertrudis le dijo: “A todo aquel que Me haya invocado diariamente, conmemorando el Poder, la Sabiduría y el Amor que Me fueron comunicados por la Augusta Trinidad, a la hora de su muerte Me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande que Mi Vista le consolará y le comunicará las alegrías Celestiales”. Además, Le escuchó decir que “se salvarán los que recen diariamente las Tres Ave Marías”.

¡Oh, María, Madre mía! Líbrame de caer en pecado mortal: Por el Poder que Te concedió el Padre Eterno:

  • Dios Te salve, María…

¡Oh, María, Madre mía! Líbrame de caer en pecado mortal: Por la Sabiduría que Te concedió el Hijo:

  • Dios Te salve, María…

¡Oh, María, Madre mía! Líbrame de caer en pecado mortal: Por el Amor que Te concedió el Espíritu Santo:

  • Dios Te salve, María…

V.  Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. (Inclinando la cabeza)
R.  Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

¡Oh, María! Por Tu Inmaculada Concepción,
purifica mi cuerpo y santifica mi alma.
Amén.
[2]

________________________
[1] Se reza al empezar la jornada (6:00 am), al medio día (12:00 m), y al terminar la jornada (6:00 pm).
[2] Jaculatoria indulgenciada por el Papa San Pío X, que recomendó rezarla junto a esta Devoción.

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