“Un día amanecerá el sol como no es costumbre y las estrellas y los astros os indicarán que algo está sucediendo.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 27
7 DE SEPTIEMBRE DE 2016 

Los cielos y la Tierra pasarán, mas Mi Palabra no pasará[1]. No, hijos, Mi Palabra siempre estará con vosotros.

No os alarméis por todo lo que está por venir, pero calzad vuestras sandalias y coged vuestro bastón, y comenzad el viaje que os llevará hasta Mí.

Yo os espero en cada acontecimiento, en cada ocasión que tendréis de acercaros a Mí. Os espero para daros Mi Gracia y asistiros en cada instante con las armas[2] que necesitaréis para hacer frente a la guerra que os dará el león rugiente[3]. Nada os inquiete, todo será fácil y llevadero si no os soltáis de Mi mano, imploráis el perdón de vuestros pecados y os agarráis fuertemente a Mi Cruz.

Un día amanecerá el sol como no es costumbre y las estrellas y los astros os indicarán que algo está sucediendo. La creación entera gime con dolores de parto[4] esperando Mi Venida, y ella os anunciará el comienzo de los dolores. Estad atentos a ella, pero como el que mira a los signos y no se queda en ellos pues lo más importante es la preparación de vuestra alma para el encuentro Conmigo en el Juicio Particular de vuestras almas.

Un lobo feroz os aguarda en su guarida esperando el momento de ser soltado, pero con cadenas le ataré y le mantendré alejado de vosotros si sois fieles a Mis Mandamientos y no os separáis de Mis Sacramentos.

En la oración os iré haciendo ver cómo debéis encaminar vuestra vida. Hacedme caso, hijos, y sed fieles a la oración[5], a vuestro encuentro cotidiano Conmigo. Es más importante de lo que pensáis, pues ¿qué ejército se dispone para la batalla sin reunirse continuamente con su capitán para saber y obedecer sus órdenes? Mal ejército y peor batalla sería la que tendría que vivir, pues cada uno iría por su lado y no podría tener el juicio claro de cuáles son las órdenes de su capitán en los momentos decisivos de la batalla. Por eso, no malgastéis vuestro tiempo en cosas vanas, en hacer vuestra voluntad y regíos por la voluntad amarrada a la Del que es la Vida, y os llevaré al Triunfo Final.

No es tarde, pero se acerca el final, el final de los tiempos marcará el comienzo de Mi Reinado[6], un Reinado de Amor y de Paz, de Gozo y de Consuelo, que hará desaparecer todo rastro de dolor y de amargura, de sufrimiento y de dolor de vuestros rostros.

Acercaos cada día a Mí en el Sacramento de la Eucaristía con vuestras almas purificadas con el Sacramento de la Confesión y la aceptación de vuestra Cruz en cada instante de vuestra vida.

La Cruz es vuestra Salvación[7]; no huyáis de ella, no os asuste su dolor y sufrimiento pues es el instrumento elegido por el Padre Eterno para la Salvación eterna de todas las almas. En ella la ignominia del Hijo del hombre os salvó porque fue aceptada por Mi Sagrado Corazón en obediencia[8] al Padre Eterno que está en los cielos. El instrumento de dolor y tortura, por un corazón entregado a la Voluntad del Padre, se convierte en el gozo y la alegría de la Salvación. Pero cuántos de Mis hijos huyen de ella y la odian, no alcanzan a ver los designios amorosos de Mi Padre en el dolor como causa de Salvación, como medio de redención; están tan hambrientos del confort y la comodidad, presos de sus egoísmos y de este mundo, que sus almas no están en disposición de dejarse llevar por la Voluntad de Mi Padre que, eligiendo la Cruz, eligió el cauce de Redención.

No es mal hijo el que se niega a hacer la Voluntad de Mi Padre, sino el que lo rechaza, pues el que dice que no, presa del miedo, pero después acepta el dolor, pues no conoce el designio de Dios en su vida, y, arrepintiéndose, la abraza, es buen hijo[9] de Dios; pero el que la rechaza en su corazón, ése pagará el rechazo a Mi Salvación con la condenación eterna. La Cruz es el árbol de la vida[10], en ella fue engendrada vuestra liberación y salvación; vedla como el instrumento de Paz y de Gloria entre el Cielo y la Tierra. La Sangre derramada es el precio[11] en justicia para redimir a este mundo del pecado de idolatría y rechazo a Dios. Vuestra cruz se une a la Mía y paga igual precio por vuestro pecado y los pecados del mundo. Aceptad vuestros sufrimientos, enfermedades, desconocimientos y sin sentidos de la vida que os hacen sufrir y ofrecedlo todo al Padre que está en los Cielos y os mira con amor y con pasión esperando vuestro ofrecimiento para completar[12] el Mío.

No tengáis miedo, pues este mundo pasa[13] y no quedará nada de él; es un mundo pervertido, que sólo dejará la estela de la sangre vertida. Pero todo será lavado y purificado por Mi Padre, que desde el Cielo enviará la Purificación que hará temblar el Cielo y la Tierra. Nada profano, ensuciado con el mal y el pecado podrá pasar a la Vida Eterna ni permanecerá en Mi Reinado; es necesario que todo el mal desaparezca de la faz de la Tierra. Sí, hijos, disponeos a la purificación por el Agua Viva[14] que lavará vuestras almas y las dejará con el traje de fiesta,[15] para que el dueño del convite no repare en vuestro vestido manchado y os envíe al infierno donde será el rechinar y el crujir de dientes.

Es tarde, y el Aviso final se acerca. Aún es tiempo. Aún tenéis tiempo de limpiar vuestras almas con la confesión de los pecados de vuestra vida y de llevar las almas de vuestros hermanos ante el Tribunal de Dios antes de que el lobo feroz sea soltado y dé la guerra infernal al pueblo de Dios que, comenzando por los Sacerdotes, pretenderá dejaros sin pastores para que el rebaño se disperse y se pierda siendo presa fácil las ovejas perdidas y solas. No os separéis unos de otros y permaneced fieles a Mí[16] en compañía y con la asistencia de vuestros pastores: Mis Sacerdotes santos. Rezad por el Papa, no os separéis nunca de la doctrina de la Iglesia tan valiosa para vuestras vidas, pues en ella está contenido el magisterio de la Iglesia.

Sed pacientes e inflexibles cuando el león rugiente ataque a Mis ministros y, cambiando Mi Evangelio, os quieran engañar y pervertir[17]; en estos casos no estáis obligados a obedecer lo que sabéis que Yo no he dicho, que no está en Mi Santo Evangelio y va contra los Mandamientos.

Será el martirio final de Mi Iglesia: la desunión y la confusión. Estad preparados para vigilar vuestros corazones cuando las saetas envenenadas por errores y confusiones os acierten y os den en vuestros corazones.

Rechazad todo lo que no viene de Mí, con paz y con la autoridad que he dejado y puesto en vuestros corazones: Mis Mandamientos[18].

Nadie os puede engañar si os dije: No Matarás[19].

Nadie os podrá engañar si dije: Santificarás las fiestas[20].

Nadie os podrá engañar en ningún Mandamiento si va contra él pues vuestra Luz viene del Espíritu Santo en cada Mandamiento que dejé escrito en vuestros corazones. Obedecedme siempre y no erraréis el camino. Cuánto sufrimiento por los que dejándose arrastrar por los que mienten y dicen que van en Mi Nombre provocan en los corazones y las vidas de los que les siguen.

Sed fieles a Mis Mandatos[21] y tened presente siempre Mi Evangelio y nunca podrán con vosotros los que vienen en nombre del dragón infernal, pero van vestidos de ovejas; son lobos feroces[22] que rondan al alma para llevarla al infierno para siempre, para toda la eternidad.

Estad alerta y atentos. No comulguéis nunca si habéis desobedecido Mis Mandatos gravemente, pues almacenáis un pecado sobre otro. Primero disponeos a reconocer el error y confesad vuestro pecado.

Es tarde, la noche de los tiempos se acerca a vuestras vidas, encended la antorcha de la Gracia para que ella os ilumine vuestro camino.

Nada queda por decir, pero sí recordar.

La lluvia caerá del cielo, azufre, lluvia de fuego[23] y de purificación a este mundo que ha desobedecido a Dios y vive según los mandatos de Satanás, que tiene prisionero al mundo y a sus almas.

Vosotros, pequeñas ovejitas de Israel, no hagáis las paces con este mundo, alejaos de él aunque estéis viviendo en medio de él, porque ya no sois de este mundo[24]. Sois del Señor. Aleluya.

Continuad escuchando Mis Palabras, ellas os llevan la Luz y la Gracia en unos momentos de oscuridad y pecado.

Sed fieles al Señor, siempre y en todo lugar. No os separéis de Mis Sacerdotes santos.

Rezad, orad y permaneced unidos en Mi Amor. Yo, Jesús, os acompaño y nunca os dejaré[25] solos, ovejitas de Mi rebaño. Os quiero y os llevo en Mi Santo Corazón día y noche para interceder[26] por vosotros ante el Padre y amaros en un Amor Eterno, Insondable, que un día conoceréis en plenitud.

“Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.”[27]

Abrazad a Mi Madre y dejaos conducir por Su amor maternal; como una Madre cariñosa y solícita os llevará al Reino de Mi Padre. No olvidéis Sus palabras: “Haced lo que Él os diga”[28]. No os separéis de Su Mano, Ella os lleva a Mí, a Mi Sagrado Corazón. Ella sabe el camino pues está en Él, mora en Él, es de Ella por Su Maternidad. Ella os conducirá a Mi Santo Corazón como nadie sabe hacerlo mejor; vio Mi Corazón traspasado a los pies de Mi Cruz[29], y por la puerta de la Llaga de Mi Costado lleva a Mis hijos a la Salvación.

Es tarde, hijos, obedeced Mi Palabra, que nadie os confunda. Yo os aviso; escuchad estas Palabras que vienen de vuestro Dios y Señor.

Un momento de oración y de reflexión espero en vuestras vidas. Después de escuchar Mis Palabras uníos a Mí en oración, quedaos Conmigo, dentro de Mi Santo Corazón.

Paz a vosotros[30].

________________________
[1] Mt 24, 35
[2] Ef 6, 11-17
[3] 1 Pe 5, 8
[4] Rom 8, 22
[5] Ef 6, 18
[6] Jn 18, 36. Traducción fiel de la Vulgata: “nunc (gr. VUV) autem Regnum meum non est hinc”: “Mas ahora mi Reino no es de aquí” (trad. STRAUBINGER). Cf. Hb 2,8
[7] 1 Cor 1, 18
[8] Heb 5, 8-9 ; Flp 2, 8-11
[9] Mt 21, 28-32
[10] Ap 22, 2
[11] Hch 20, 28 ; 1 Cor 7, 23 ; Ef 1, 7-8
[12] Col 1, 24
[13] 1 Jn 2, 17
[14] Ez 36, 25-29
[15] Mt 22, 11-14
[16] Jn 15, 9
[17] Hch 20, 30
[18] Éx 20, 1-17
[19] Éx 20, 13
[20] Éx 20, 8 -11
[21] Jn 14, 15 y 21
[22] Hch 20, 29
[23] 2 Pe 3,7.10 ; Ap 8, 7
[24] Jn 15, 19
[25] Mt 28, 21
[26] Jn 17, 9
[27] Lc 2, 14
[28] Jn 2, 5
[29] Jn 19, 25
[30] Jn 20, 19 . 21 27 Lc 2, 14

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/09/MENSAJE-27.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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