“Cuando caigan las estrellas del cielo y el sol se oscurezca sabrás que Yo soy Dios…”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 26
7 DE AGOSTO DE 2016 

Cuando caigan las estrellas del cielo[1] y el sol se oscurezca sabrás que Yo soy Dios, y que Mi Palabra[2] es más estable que el cielo. Sabrás que no hay Dios fuera de Mí y que Mi Palabra dura por siempre jamás[3], que no hay otro dios bajo el cielo ni otro dios en todo el universo, ni en el abismo ni en lo más recóndito que tu naturaleza pueda llegar y saber.

Porque tú, pueblo Mío, no crees en Mis Palabras. Si creyeras en Mí tu corazón latiría lleno de júbilo ante los acontecimientos que vienen, que ya llegan; pero estás en tus cosas, pueblo Mío, corazón duro y obstinado[4] que no te arrepientes del mal que hay en ti y sigues tus caminos, caminos de perdición.

No lees las Sagradas Escrituras, no lees Mis Palabras donde está tu salvación y el camino a seguir. Y cuando Mis enviados acuden a ti, a decir lo que ya está revelado en ellas, no les crees, pueblo Mío. ¿Qué puedo hacer con tu corazón duro y obstinado? ¿A dónde iré a buscarte para salvarte de los acontecimientos duros y terribles que van a asolar la Tierra? No quieres Mi Mano, y cuando por fin te coges de ella te sueltas enseguida porque te vas por tus caminos. ¡Oh, pueblo Mío!, duro y obstinado es tu corazón, pero sólo en Mí hallarás la paz y el consuelo, la Luz y la Salvación que anhela tu alma.

¿Dónde irá tu Buen Pastor[5] a buscarte, pueblo Mío, si te escondes de Mí y huyes de tu Salvador? No juegues más con la salvación de tu alma, porque el infierno abre sus puertas cada día para tragar a las almas que no están de la mano del Salvador, que no se acogen a Su Misericordia y, cargados de su fuerza, corren por caminos de perdición y de dolor para sus almas. Tu fuerza Soy Yo, pueblo Mío, no busques tu salvación en ti mismo o en hombres[6] como tú que claman a Mí en lo escondido de su lecho porque sus vidas son tan frágiles como la tuya.

¡Oh, pueblo Mío!, ¿dónde iré con un pueblo que se aleja de Mí y Me abandona a cada instante de su vida? No tenéis otro fiador que vuestro Salvador, el Cristo, El que había de venir[7] a salvar a todos los hombres del enemigo infernal con el precio de Su Sangre[8].

No busquéis vuestra salvación en ídolos de barro[9] que no acudirán nunca a vuestra llamada de auxilio, de socorro.

Este mundo está perdido, va perdido y sin rumbo por caminos de tinieblas y de pecado ¿Qué haré contigo, pueblo Mío? Mando a las puertas de tu casa a Mis mensajeros y no los abres, no los prestas atención, no escuchas sus palabras de parte de tu Salvador que te llevan y te ríes de ellos, los insultas y los maldices, ¿Qué haré contigo, pueblo Mío? ¿A dónde iré a buscarte? A tus inmundicias, voy; a tu casa, voy; a tus negocios, voy; a las plazas y calles, voy. Pero no Me ves. No te haces el encontradizo Conmigo. Tu vida reclama amor, Yo te lo doy. Tu vida reclama paz, Yo he venido a traerte la Paz[10], la Paz que nunca abandona a pesar de las inclemencias de los acontecimientos por los que atraviese tu vida. Ansías el amor y Mi Corazón es un fuego encendido día y noche de Amor[11] para ti. Pero, ¿qué quieres, pueblo Mío, de tu Salvador?

Llegó el Año de Misericordia que te anuncié[12] por Mi querida niña Isabel, Mi hija predilecta, y tú le estás desaprovechando, no te enmiendas, no Me haces caso, sigues y sigues en tus pecados y Yo te espero, te espero cada día y cada noche, te espero en el Sacerdote que ves en el confesonario, te espero sin cansarme, porque ya no hay tiempo. Se acaba el tiempo y tú parece que no te das cuenta de la importancia de Mis Palabras, porque no habrá más tiempo de salvación como lo tenéis ahora.

¡Oh, Corazaín![13] ¡Oh, Jerusalén![14], vendrán días en que Me buscaréis y ya no estaré, ya no estaré en el Sagrario para ti porque las Iglesias serán cerradas y no podrás venir a estar Conmigo. Ahora es el tiempo de Salvación, el tiempo de venir a tu Salvador, pero ahora, pueblo Mío, estoy solo, no vienes a estar Conmigo, no aprovechas el tiempo que el Cielo te regala para salvar tu alma con la paz y la seguridad de que Yo estoy esperándote y el Sacerdote, puesto por Mí para ti, también te espera cada día.

Decidles a Mis Sacerdotes, que Yo espero una respuesta de valor y de entrega en estos tiempos donde Mis ovejas se dispersarán[15] por el miedo y el terror de los acontecimientos venideros.

¡Oh, Corazaín!, si hubiera puesto Mis tesoros de Salvación en otras almas ahora tendría un ejército de salvación a Mi lado, pero tú eres terca y malgastas Mi Gracia cada día sin importarte que el Dueño de la mies vendrá y te pedirá cuenta por cada una de Mis Gracias que por Mi Misericordia puse en ti.

No es tiempo de titubeos ni de pensar que habrá tiempo, no, hijos, no lo habrá porque el león rugiente[16] busca y está encontrando a quien devorar, a personas que tú tienes por santas caerán sobre ti y te devorarán porque el engañador querrá engañar aún a los elegidos con luces amargas y mentirosas que perderán tu alma si no te acoges a la Única Luz que conoces: Mi Evangelio[17]. No te dejes engañar por los que dicen que vienen en Mi Nombre y no cumplen Mi Santo Evangelio, sólo quieren perder tu alma.

No hagas caso de los que señalan el día y la hora de Mi llegada, no lo saben, y se creen que un hombre puede enmendar la Palabra de Dios con su ínfima y pequeña sabiduría. No, hijos, el día y la fecha sólo lo sabe el Padre[18] que está en los Cielos pero los signos de los tiempos[19] sí os acercan a esa Hora fijada para vuestra Salvación, y así sabréis que las nubes indican chaparrón.

No malgastéis el tiempo en vuestras cosas porque el Hijo del Hombre vendrá de repente[20] como el trueno en la tormenta y nada quedará sin saber que es el Momento, que es la Hora, que ha llegado. Os cogerá de improviso y lloraréis vuestra negligencia por no haber prestado oídos a Mis Palabras.

¡Oh, almas de Mi Padre!, que Me fuisteis entregadas por Amor para que diera Mi Preciosa Sangre[21] por vuestra Salvación, escuchad el ruego de vuestro Salvador: Poneos en camino en este Año de la Misericordia para salvar vuestras almas y ayudadme a salvar las almas de vuestros hermanos.

No os impacientéis con el devenir de los acontecimientos, todo está puesto para el bien[22] de los que Me aman, nada ocurrirá sin el permiso Del que todo lo gobierna[23] y hace temblar el orbe con Su sola mirada: Mi Padre que está en los Cielos.

Bajad ya de vuestros pedestales, recurrid a la Sagrada Escritura, vestíos de saco y anunciad Mi vuelta a este mundo, con humildad y con tesón.

Vuelvo, hijos. Vuelvo en un Juicio severo y lleno de Misericordia a todas las almas. Nadie entrará en Mi Reino sin el encuentro particular en Mi Corazón y la purificación que necesitará vuestra alma. Vuestra alma será purificada como el oro[24] en el crisol. La Gran Tribulación[25] será la lejía de lavandero que necesitan vuestras almas para entrar en Mi Reino, un Reino de Paz, de Justicia y de Amor donde la Alegría reinará día y noche.

No os asustéis, que nada os haga temblar si de Mi Mano vais cogidos, nada os ocurrirá.

Vuestra Madre vela por vosotros con un amor maternal, defendedla de las injurias del lobo infernal que esparce error y desamor por la Reina del Cielo. La Reina de la Creación es su mayor enemiga pues es la Madre del Salvador[26], la Hija predilecta del Padre, la Esposa amada de Mi Santo Espíritu. Defendedla de los que no la aman porque os la di como Madre[27], y a una madre se la ama y defiende con todo el corazón. Sed buenos hijos de la Madre que os dio el Salvador, que en el Cielo os espera para daros todo Su Amor, cuando lleguéis con las almas lavadas en la Gran Tribulación. Olvidad el miedo y cuando el enemigo infernal os acose y os persiga decid: “Soy hijo de la Madre del Redentor. Ave María”, y huirá de vosotros lleno de terror.

Adiós, hijos, os dejo con vuestra labor de llevar a Mi Santo Corazón a todas las almas perdidas que se alejan de Mi Amor. Id a decidles que muero por su amor, que se acerquen a Mí en el Sacramento de la Confesión. Yo les perdonaré todas sus culpas si con sincero arrepentimiento se acercan al perdón. Id, hijos, id a por Mis almas perdidas, que un día en el Cielo os lo pagaré con todo Mi Amor.

Rezad por quien os hace llegar Mis Palabras de consuelo, de amor, de luz y de paz, y por su director pues en su camino hay y habrá espinas que sólo podrán vivir con la oración. No los dejo de Mi Mano y Mis Ojos siguen sus pasos con amor, un día en el Cielo les pagaré su tesón con Mi Amor.

Adiós, hijos, poneos a trabajar[28] en Mi campo, que la recolección[29] se acerca y aún hay mucho que faenar en el campo de la Salvación.

Dejad Mis Palabras en vuestro corazón, que el Espíritu Santo os lo recordará para que vuestro trabajo fructifique en el bien de la Salvación.

Silencio.

Vendrán Mis carros de fuego[30] y acabarán con el mal pero hasta entonces habrá calamidades en esta Tierra de pecado que no ha querido a su Dios.

Agarraos a la Cruz[31], es vuestra única salvación en unos tiempos convulsos donde no habrá más luz que Mi Santo Evangelio pues os será difícil acceder a Mis Sacramentos. Acudid ahora que hay tiempo y están con vosotros, con todos, Mis Sacerdotes santos. Llegará un día que encontrar a un Sacerdote será un tesoro que no podéis ni imaginar, pues deberán vivir escondidos para salvar sus vidas y cuidar de Mi pueblo en la clandestinidad, ocultos a las fuerzas del mal. Protegedlos con vuestra oración y vuestros sacrificios, pues el león rugiente les dará la batalla final más cruel que ha existido y existirá, quiere acabar con ellos para cortar, romper los canales de Mi Gracia que llegan a vosotros a través de ellos: Mis Sacramentos.

No os desaniméis, luchad a Mi lado como fuertes soldados[32].

Traed a las almas a la fuente de Mi Gracia. Amén. Amén.

Nadie es más que su Maestro[33], debéis seguir Mis caminos, debéis pasar por Mi Pasión pero Yo estaré con vosotros[34], a vuestro lado, no os dejaré.

Mi Iglesia deberá pasar por la Pasión de su Señor[35], deberá vivir Mi Pasión. Será la unión definitiva entre la Iglesia y el Salvador[36]. Se fundirá Mi Iglesia Conmigo, no se podrá distinguir de Mí cuando viva los Misterios de Mi Pasión. Será purificada con amor y con rigor. Será clavada en la Cruz del Salvador y, cuando expire, resucitará como su Salvador.

________________________
[1] Ap 6, 13
[2] Sal 119, 89
[3] Sal 19,10; Is 40,8; Mt 24,35; 1 Pe 1,25; Ap 14,6
[4] Is 48, 4 y 46, 12
[5] Jn 10, 11
[6] Hch 4, 12
[7] Mt 11, 1-6
[8] Ef 1, 3-7
[9] Is 44, 9-20
[10] Jn 14, 27
[11] 1 Jn 4, 8
[12] Mensaje 3, 7 Sep 2014, p. 1; Mensaje 4, 7 Oct 2014, p. 2.
[13] Mt 11,21
[14] Mt 23,37
[15] Ez 34, 5
[16] 1 Pe 5, 8
[17] 2 Tim 1, 10
[18] Mt 24, 36
[19] Mt 16, 3
[20] 1 Tes 5, 3
[21] Ef 2, 13 Ef 2, 13
[22] Rom 8, 28
[23] Jn 19, 11
[24] 1 Pe 1, 7
[25] Mt 24,21; Ap 7,14
[26] Lc 1, 26-38 y 2, 1-7
[27] Jn 19, 25-27
[28] Lc 10, 2
[29] Ap 14, 15
[30] 2 Re 6, 17 ; Ap 20, 9
[31] Lc 9,23; 14,27; 1 Cor 1, 18
[32] Ef 6, 10-18
[33] Mt 10, 24 ; Lc 6, 40
[34] Mt 28, 21
[35] CatIgC 677; cf. ibid. nn. 668-676
[36] Ap 19,7-9

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/08/MENSAJE-26.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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