El Señor ha parado la procesión, me ha mirado muy contento y me ha dicho: “Aquí estoy, ya te he visto, ya Me voy”

De los Escritos de andrésdeMaría
ROSITA: HISTORIA DE UNA FLOR


EN ORDUÑA

A la izquierda, y desde lo más alto de la peña, La Virgen de La Antigua vigila a todos sus hijos del valle de Orduña y Arrastária, subida a un moral de hormigón armado, recordando la aparición que ocurrió en su día.


LA LLEGADA DE LA FAMILIA A ORDUÑA

Había comenzado la restauración de una nación que había quedado “rota”. Se iniciaba la construcción de nuevas fábricas e industrias, con el fin de ir restaurando el enorme deterioro material y económico en la que se encontraba España.

Y fue por este motivo, por el que cuando Rosita contaba cuatro años de edad, el 10 de octubre de 1954, los padres y sus dos hermanos, José Mari y Enrique se trasladaron a Orduña, ya que, a su padre Francisco, le habían ofrecido un puesto de jefe del departamento de pintura de la recién estrenada fábrica de “Gama”; y es que estaba muy valorado como profesional. Y José Mari, que ya tenía 18 años y había comenzado como aprendiz a los 14, por no querer saber nada con los libros, entró a trabajar como electricista en la misma fábrica que su padre.

Y pensando que sería conveniente cumplir el servicio militar cuanto antes, José Mari se fue poco después a Canarias como voluntario. Motivo por el que después veremos el sufrimiento que le causó no poder estar en la “despedida” de su queridísima hermanita.

Mª Ángeles, tuvo que esperar a las navidades para incorporarse a la familia, ya que en aquellos momentos se encontraba en una colonia en Gallarta, cuya duración era de tres meses. Y ahora una pequeña presentación de Orduña, el pueblo que acogió a la familia. Pueblo y ciudad, de 4.500 habitantes aproximadamente y que, aunque pertenece a Vizcaya, al estar rodeado en su casi totalidad por los pueblos que forman el valle de Arrastaria, pertenecientes a la provincia de Álava y, por tener una muy pequeña frontera con Berberana, pueblo perteneciente a Burgos, es una auténtica “isla” con respecto a Vizcaya.

Todo se debió a un regalo entre reyes y nobles, intercambiándose agradecimientos y favores. Y es que el valle de Orduña es de una singular belleza.

Y con este pasaje otoñal de las campas de Orduña, se me ocurre pensar, al ver estas hojas de oro que anuncian su despedida, que acompañarán y servirán de alfombra para el sublime “adiós” de aquella flor tan preciosa, que muy pronto, en marzo de 1956, será arrancada de estas tierras para irse al Cielo volando.

Paisaje otoñal de las campas de Orduña.


ROSITA, UN ALMA MUY ESPECIAL

Nuestro Señor Jesucristo nos dejó un bellísimo resumen de todo lo que está contenido en la Ley y en los Profetas:

“Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Y Rosita en su rápido vuelo hacia el Cielo, nos dejó señales inequívocas de que su corazón estaba encendido, muy encendido, de lo que se nos pide en los dos mandamientos.


AMARÁS A DIOS SOBE TODAS LAS COSAS

Difícil de valorar, y especialmente en una niña de cuatro y cinco años, el grado del cumplimiento de este mandamiento. Pero un detalle oculto para todas sus compañeras de clase, nos deja ya resuelta la duda. Y digo ya, porque después veremos, cuando unos meses después recibió su primera y única Eucaristía, como llegó en el amor al Señor, mucho, mucho más lejos que los de tantos y tantos que la estamos recibiendo todos los días y, además, durante muchos años. He dicho un detalle oculto, porque su hermana Angelines, que compartía el aula de la escuela nacional con Rosita, aunque se llevasen más de siete años de diferencia, pero que debido a la falta de recursos económicos de aquellos años, se juntaban en una clase las escolares de todas las edades, y es que, pasado algún tiempo, —tan a escondidas lo hacía Rosita—, fue cuando su hermana se dio cuenta de que sin decir nada a nadie, todos los días, nada más salir al recreo, iba de prisa a la Iglesia, entrando además por una puerta tan oscura y tenebrosa, que solamente el verla, ya les daba miedo a las demás niñas, según nos lo cuenta Angelines.

Pero antes de seguir, voy a contar una anécdota que me parece una hermosa presentación para lo que quiero decir de Rosita.

Asistí en Madrid a una reunión centrada en las apariciones de Medjugorje, para escuchar a un invitado especial venido de Florida.

Y hablando de la Eucaristía, nos contó un hecho que él conoció personalmente, y que no solamente me impresionó por la hermosura y sencillez del relato, sino que no he podido evitar el contarlo en muchas ocasiones.

Arco carpanel, debajo del coro, que nos muestra la oscuridad de la entrada que está situada a su izquierda.

Se trataba de una niña que aquel año le tocaba por su edad, hacer la primera comunión con sus compañeras de clase. Pero su ilusión se desmoronó cuando su mamá, la dijo que esperase un año más, para así, aprovechar en un solo acontecimiento, las primeras comuniones de ella y de su hermana, que era un año más joven.

Llegó el día de la procesión del Corpus Cristi, y los niños que acababan de hacer la primera comunión, salieron en procesión acompañando al Señor por las calles.

Y ocurrió, que al pasar el sacerdote presidiendo con el Santísimo la santa manifestación, se oyeron inesperadamente dos golpes anunciando una parada de descanso; y pasados unos segundos, se volvió a escuchar la señal que ahora indicaba que había que seguir caminando, y como nadie había intervenido en dar ninguna de las dos órdenes, el sacerdote intrigado, levantó instintivamente la vista, y vio a una niña que sonriente, estaba saludando mirando en dirección a la Custodia.

Una vez finalizada la procesión, el sacerdote que ya la conocía de la catequesis, subió a su casa y acompañado de sus padres, la preguntó que si sabía algo de lo que había ocurrido. La niña contó esta conmovedora historia:

Todos los días, al comenzar el recreo, entro en la Iglesia para decirle al Señor:

“Aquí estoy, ya te he visto, ya me voy”

y es que cuando el Señor ha parado la procesión, me ha mirado muy contento y me ha dicho:

“Aquí estoy, ya te he visto, ya Me voy”

Pues bien, la historia de Rosita cuando contaba cinco años de edad, y que me la contó su hermana, mi esposa, pasados ya muchos años, me pareció, si cabe, más preciosa, porque Rosita, entre otras cosas, era aún más pequeñita y había permanecido hasta entonces silenciada.

Y es que Rosita, además de pasar por aquella puerta tan oscura, como ya hemos indicado, entraba a una Iglesia enorme, la llamaban “la catedral”, y que a esas horas estaba siempre solitaria por dentro.

Motivo por el que su hermana, cuando se dio cuenta, la preguntó que a dónde iba todos los días, a lo que Rosita, en tono confidencial le contestó:

“Voy a saludar a Jesús”.

¡¡¡Y que una niña de cinco años prefiera ir a saludar al Señor,
antes de disfrutar del recreo, y además todos los días,
es llevar muy encendido en su corazón el amor a Dios
sobre todo las cosas!!!

Iglesia de Santa María de Orduña donde entraba Rosita a saludar al Señor.


Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO

Si la prueba del “algodón” es la del amor al prójimo para saber si amamos con certeza a Dios, Rosita, con sus cinco años, pasó con “cum laude” el examen, al preocuparse con su angelical manera de los más necesitados.

Ansiosa de recibir y guardar las propinas de los domingos y días de fiesta, tanto la de sus padres, como la de algunos íntimos de la familia, con el fin de ahorrar el dinero y poder así atender las necesidades de los pobres, esperaba impaciente a recaudar lo que ella consideraba ya suficiente, para poder entregar su óbolo al Hno. Portero de la casa que los jesuitas tenían en Orduña.

Pero Rosita, al no llevar más compañía que la de sus cinco años y la de sus queridísimos ahorros, le fue amorosamente denegada la recepción de la limosna que llevaba.

Y es que el Hno. Cereceda, así se llamaba el hermano jesuita, al verla tan pequeñita, no se atrevió a recoger el donativo, pensando entre otras cosas, que podía muy bien tratarse de una iniciativa pasajera de la niña y de no tener el consentimiento de sus padres.

No estaba el asunto para bromas, y Rosita se fue inmediatamente a casa para pedirle ayuda a su madre.

María, tuvo que decirla por fin lo que ya pensaba, y es que se comprase unas zapatillas con aquellos dineros y no se pasase esos malos ratos.

¡Exacto!, lo que necesitaba oír Rosita, para comenzar a llorar de pena al dejar abandonados a sus “pobres”.

Quedó tan claro el asunto, que María cogió de la mano a Rosita y se fueron las dos a hablar con el Hno. Cereceda, aconsejándoles éste, al ver que todo iba tan en serio, que esa labor de recoger donativos para los pobres, era propio de la Parroquia del pueblo.

El asunto era para ella tan grave, que Rosita no paró, hasta que consiguió que su madre se fuese a hablar con D. Pedro, el párroco del pueblo.

Y D. Pedro, ponía impedimentos para recoger aquel dinero a una niña tan pequeña, y es que, aunque era un buen sacerdote, no era tan bueno como psicólogo, y tuvo que soportar las lágrimas de aquella niña tan llenas de amor a los pobres, además de la insistencia de la madre, ya a favor de la causa, para darse cuenta que la cosa iba completamente en serio.

Y es que Rosita llevaba encima el peso de una inmensa fortuna según la contabilidad que se nos dice en el Evangelio, cuando uno da todo lo que tiene.

No quiero terminar este precioso comentario sin recordar que cuando el Hno. Cereceda fue sustituido en la portería por el Hno. García, Rosita, fue desde entonces muchas veces a hablar con el nuevo hermano, que, admirado de las cualidades de aquella niña, se hicieron verdaderos amigos, de tal manera, que fue el principio de una amistad entre las familias del Hermano y de Rosita.

Continúa…

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Escritos de andrésdeMaría publicados en este blog:
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Una respuesta a El Señor ha parado la procesión, me ha mirado muy contento y me ha dicho: “Aquí estoy, ya te he visto, ya Me voy”

  1. pajares95 dijo:

    Anónimo a.si@hotmail.com 40.92.14.104

    Buen día, no se si este bien escribir, pero me gustaría recibir en mi correo de forma particular, lo que mandaron: Autobiografía de María Margarita capítulo IV, lo reenvío a mis contactos, pero no se que pasó se me eliminó y ni en papelera está, y no lo terminé de reenviar, por favor, es que lo reenviaba por partes. Gracias, si se puede, Dios pague

    Enviado desde mi ZTE de Telcel

    Aprobar | Responder | Edición rápida | Editar | Historial | Spam | Papelera

    acaba de salir el 4º libro de la serie de “La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús” (Dictados de Jesús a Marga), titulado “Características y Promesas”.Ver entrada0No hay comentarios aprobados11 comentario pendiente

    ME PIDEN ESTO. PODRAS POR FAVOR MANDARLE AL MAIL EL ENLACE DEL LIBRO GRAX.DTB

    ________________________________

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