31 de Mayo: “Estoy aquí como la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada”.

31 de Mayo
Años: 1945-1959 / Lugar: ÁMSTERDAM, Países Bajos
Apariciones y Mensajes de La Señora de Todos los Pueblos
Vidente: Ida Peerdeman (1905-1996)

Nuestra Señora de Todos los Pueblos

Entre los años 1945 y 1959 se aparece nuestra Madre a Ida Peerdemann en Amsterdam (Holanda). Se presenta como “Señora de todas las naciones” y habla de un nuevo dogma mariano: María corredentora, mediadora y abogada de todas las gracias. Pide mucha oración, penitencia y conversión.

Las apariciones tuvieron lugar en su propia casa y fue testigo su director espiritual, el dominico Padre Frehe. La primera aparición fue el 25 de marzo de 1945. María le mostró el rosario y le invitó a rezarlo sin descanso. Fueron 56 apariciones, en la última de ellas el 31-5-1959, la Virgen le mostró el globo terrestre, en el que se presentaban numerosos rostros humanos de todas las razas. La aparición concluyó con una visión de la hostia consagrada que irradiaba una gran luz, mientras una voz decía: “El que Me come y bebe, consigue la vida eterna”. La vidente tenía experiencias eucarísticas, cuando comulgaba. El obispo de Haarlem, Monseñor Bomers, el 31 de mayo de 1996 autorizó el culto a Nuestra Señora de todas las naciones.

Reconocimiento Eclesiástico

Se autoriza en 1996, la veneración pública de María con la advocación de “Señora de Todos los Pueblos”, por el Obispo de Ámsterdam, Monseñor Bormers y su auxiliar Monseñor Jozef M. Punt, después de la consulta realizada a la Congregación para la Doctrina de la Fe. El reconocimiento del origen sobrenatural de las visiones, el 31 de Mayo de 2002, por Obispo actual diocesano de Ámsterdam, Monseñor Jozef Marianus Punt.

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Mensajes del 31 de Mayo

33ª APARICIÓN
31 de mayo de 1951[1]
(Fiesta de María Medianera de todas las Gracias)

Corredentora, Medianera y Abogada

Ahí está la Señora otra vez y dice:

“Aquí estoy y vengo a decirte que quiero ser María, la Señora de todos los Pueblos. Fíjate bien. Estoy ante la Cruz del Redentor. Mi cabeza, mis manos y mis pies son como los de un ser humano, como los del Hijo del Hombre; el cuerpo es como del Espíritu. He puesto mis pies firmemente sobre el globo terrestre, porque en este período el Padre y el Hijo quiere[2]traerme en este mundo como la Corredentora, Medianera y Abogada. Éste será el nuevo y último dogma mariano. Esta imagen lo precederá. Este dogma será muy discutido pero se cumplirá. Te he repetido estas cosas para que se las sepas explicar a tu director espiritual y a los teólogos e indicarles la refutación”.

El rebaño de ovejas

“Ahora pon mucha atención y di lo que te muestro. Ésta es la última indicación que doy sobre la imagen. Fíjate bien. Estoy sobre el globo de la tierra. Tú creías ver nubes alrededor de la tierra. Pero observa bien lo que te muestro”.

Entonces veo que las nubes se vuelven ovejas vivas. De la izquierda y de la derecha, en torno al globo, como de lo profundo, va saliendo por ambos lados un rebaño de ovejas. Acá y allá veo también ovejas negras. Los corderitos se echan a los pies de la esfera terrestre. Las ovejas avanzan, algunas de ellas pastando. Pero la mayor parte tiene la cabeza levantada, como si miraran fijamente a la Señora y a la Cruz. Hay también algunas ovejas echadas, con la cabeza levantada que miran a la Señora. Es un panorama hermoso y apacible.

Entonces me dice la Señora:

“Hija, grábate bien esta representación en tu memoria y transmítela bien. Esta imagen del rebaño representa a los pueblos del mundo entero, que no hallarán descanso hasta que se humillen y miren pacíficamente la Cruz, el centro de este mundo”.

Rayos de Gracia, de Redención y de Paz

“Observa ahora mis manos y dime lo que ves”.

Ahora veo como si en medio de sus manos hubiese habido una herida y de ahí, de cada mano, salen tres rayos que iluminan las ovejas. La Señora sonríe y dice:

“Estos son tres rayos, los rayos de Gracia, Redención y Paz. Por la Gracia de mi Señor y Maestro, el Padre envió a su Hijo, por amor a la humanidad, como Redentor, al mundo. Ellos dos quieren enviar ahora al verdadero Espíritu Santo, que no es otra cosa que Paz. De modo que: Gracia, Redención y Paz. El Padre y el Hijo quieren enviar en este tiempo a María, la Señora de todos los Pueblos, como la Corredentora, Medianera y Abogada.
Con ello te he dado una clara y precisa explicación de esta imagen. Con esto la imagen está completa”.
[3]

Promesa

“Tú, hija, eres el instrumento, solamente el instrumento para transmitir estas cosas. Encárgate de que esta oración breve y potente, en la que se pide que se envíe al verdadero Espíritu Santo, se difunda cuanto antes posible. Dile a tu director espiritual y a todos lo que colaboran en ello, que yo prometo dar gracias para el alma y para el cuerpo —en la medida que sea la voluntad del Hijo— a todos aquellos que ante esta imagen recen e invoquen a María, la Señora de todos los Pueblos”.

De país en país, de ciudad en ciudad

“No consideren que esto es sólo para un grupo determinado, pues yo soy la Señora de todos los Pueblos. Esta imagen irá de país en país, de ciudad en ciudad. Ésa es la intención del Plan de Redención.
Ahora me dirijo a tu director espiritual y los demás colaboradores. Ya sabrán cuál es su deber; no vacilen en hacer lo que yo he pedido. De nuevo quiero decirles que prometo ayudar a todos los que tengan necesidades espirituales o corporales, si cumplen mi voluntad, la voluntad del Padre”.

Hombres y mujeres de este mundo

Ahora la Señora espera un momento, mirando adelante y dice:

“Teólogos, no tendrán ninguna dificultad si piensan que el Señor y Maestro ya había predestinado la Señora para el Sacrificio. La espada ya estaba dirigida al corazón de la Madre. Con esto quiero decir que siempre he precedido al Hijo en los sufrimientos espirituales y físicos.
Ahora les hablo a las mujeres de este mundo. Mujeres de este mundo: ¿Saben qué significa ser mujer? Ser mujer significa sacrificar. Abandonen todo su egoísmo y su vanidad y preocúpense de llevar a todos los niños y a todos los que vagan extraviados, al punto central: a la Cruz. Sacrifíquense también ustedes.
Y ahora me dirijo a los hombres de este mundo. Les digo: Hombres, de ustedes tiene que salir la fuerza y la voluntad para traer al mundo a su único Soberano: El Señor Jesucristo”.

Actuar moderna y rápidamente

“Hija, te he explicado lo que este mensaje significará para el mundo. Tú te encargarás, por medio de tu director espiritual y de otros, de que esto se dé a conocer. Éste es mi deseo por hoy. Pues quiero ser la Señora de todos los Pueblos. Actuad con medios modernos y rápidamente”.

Y ahora la Señora se aleja lentamente mientras dice:

“Este tiempo es Nuestro tiempo”.

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AÑO 1955

51ª APARICIÓN
31 de mayo de 1955

(Fiesta de María Reina del Cielo y de la Tierra)[4]

La Señora se aparece en público

Por la mañana, durante la Misa, oigo de repente la voz de la Señora que dice:

“Yo vendré hoy, vete a la capilla”.

Por la tarde hay adoración al Santísimo y la iglesia está repleta. Al llegar al quinto misterio glorioso[5] oigo la voz de la Señora que dice otra vez:

“Vete a la capilla”,

—pero como la iglesia está tan llena yo no me atrevo a ir y me quedo sentada. Una luz resplandeciente sale del fondo de la capilla, atravesando la iglesia. Eso me asusta mucho. Entonces oigo la voz de la Señora bien clara, junto al oído. Le oigo que me dice:

“¡Levántate!”.

Es como una orden, tanto que yo me asusto y me pongo de pie y doy unos pasos atrás. Siento como si flotara. Al llegar a la capilla, donde está el cuadro, veo ahí un mar de luz. Me arrodillo en el suelo de piedra. De pronto la Señora sale de esa luz, más bella que nunca, y dice:

“Reza Mi oración”,

—pero estoy tan conmovida e impresionada, que no puedo hablar. Se lo digo interiormente a la Señora. Entonces Ella sonríe y me dice por segunda vez:

“Reza Mi oración”.

Entonces empieza a rezarla Ella misma:

“Señor Jesucristo…”

De repente me vuelve la voz y puedo repetir lo que dice. Ella deja que yo siga la oración.

La Señora se dirige a los pueblos

Luego la Señora hace una pausa y mira adelante. Entonces empieza a hablar:

“Estoy aquí como la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada”.

La Señora espera un instante, mirando ante Ella, y luego dice, como si se dirigiera a una multitud invisible detrás de mí:

“Había prometido venir hoy, el 31 de mayo. La Madre, la Señora de todos los Pueblos está ahora ante ustedes. Hoy quiere hablar a los pueblos. Escuchen bien Mis palabras. Vengo a advertir a los pueblos que Satanás todavía no ha sido expulsado. Pueblos, guárdense de los falsos profetas. La Señora de todos los Pueblos podrá venir cada año. Ella ha prometido que habría dado un signo. Ese signo ha sido dado ahora. Yo había dicho: Volveré, pero en público”.

Y mientras la Señora me señala, dice:

“Pues bien, pueblos, este instrumento escucha la voz de la Señora, de modo que Ella puede darles Su palabra”.

Ella vencerá a Satanás

La Señora espera un momento y dice:

“Todavía Satanás no ha sido expulsado. A la Señora de todos los Pueblos se le ha concedido venir ahora a expulsar a Satanás. Ella viene a anunciar al Espíritu Santo. Ahora vendrá el Espíritu Santo sobre el mundo. Pero ustedes tienen que decir Mi Oración, que Yo he dado al mundo. Tienen que pensar cada día y a cada momento en la oración que la Señora de todos los Pueblos ha dado a este mundo, en este tiempo. Sólo Dios sabe hasta qué punto Satanás reina ahora. Dios les envía ahora Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, a ustedes, a todos los pueblos. Ella vencerá a Satanás, como ha sido profetizado. Ella pondrá Sus pies sobre la cabeza de Satanás”.

La Santísima Trinidad

Entonces la Señora dice muy preocupada:

“Pueblos, no se dejen engañar por los falsos profetas, escúchenlo sólo a Él, a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y es que el mismo Padre es el mismo Hijo. El mismo Padre e Hijo es el mismo Espíritu Santo”.

La Señora dice esto muy despacio.

Dios escuchará a su Madre

A continuación la Señora hace una larga pausa y dice:

“Ustedes pasarán todavía muchas cosas en este siglo. Ustedes, pueblos de este tiempo, sepan que están bajo la protección de la Señora de todos los Pueblos. Invóquenla como su Abogada, pídanle que aleje todas las calamidades. Pídanle que elimine de este mundo la corrupción. De la corrupción vienen las calamidades, de la corrupción vienen las guerras. Tienen que pedir por medio de Mi Oración que todo esto sea eliminado de este mundo. Ustedes no saben lo grande e importante que es esta Oración ante Dios. Él escuchará a su Madre, ya que Ella quiere ser su Abogada”.

Confíen en su Madre

Otra vez la Señora espera largo rato. Después dice muy preocupada:

“Van a suceder grandes cosas. Ustedes, los jóvenes, vivirán grandes cambios. Es la Señora de todos los Pueblos quien les dice esto. Ella los protegerá. Ella estará en esta época, en este tiempo, en este mundo, sobre todos los pueblos, como la Señora. Vendrá un tiempo de grandes inventos. Se harán descubrimientos tan alarmantes, que hasta sus mismos pastores se asombrarán y dirán: No sabemos ya nada. Pongan atención a estas palabras que la Señora les dice hoy, 31 de mayo. El Padre sabe y permite todo lo que ha de suceder en el mundo.

Sepan que el Espíritu Santo está más cerca que nunca. El Espíritu Santo vendrá ahora, pero antes tienen que pedirlo. Él estaba ya desde el principio, pero ahora ha llegado el tiempo. El mundo ya no sabe qué camino tomar. Así pues, pueblos, confíen en su Madre, que a pesar de todo nunca ha abandonado a sus hijos. Ella puede venir bajo este nuevo título: Corredentora, Medianera y Abogada”.

La Señora dará su bendición

“Pidan a su Santo Padre que proclame este dogma, como desea la Señora”.

Ahora veo que la Señora junta las manos con unción. Deja de hablar y me hace seña con los ojos para que mire lo que sucede. En ese momento recobro el sentido del oído y oigo la campanilla que anuncia la bendición con el Santísimo. Con profunda devoción la Señora mira hacia el altar. Es como si la envolviera una luz resplandeciente y, junto con nosotros, también Ella recibe la bendición. Después de la bendición, la Señora prosigue tranquilamente su mensaje:

“Cuando el dogma sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará su bendición, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la Paz. Ella los ayudará, cuando el dogma sea proclamado”.

Volver al Sacrificio

“Grandes cosas están por suceder. El mundo se está degenerando. Pueblos, piensen en el Milagro cotidiano que el Señor Jesucristo les regaló. Él se los dio para que lo vivieran cada día. ¿Saben lo que pierden?

Pueblos, he dicho: Yo vengo para amonestar a los pueblos y consolar a Mis hijos, a los apóstoles y todos los pueblos. Así que la Señora ya ha llegado.

Tienen que llevar a sus hijos al Señor Jesucristo. Les tienen que enseñar a rezar de nuevo, como la Señora de todos los Pueblos les ha enseñado a rezar su oración. La Señora les pide a ustedes, padres de familia, que enseñen a sus hijos esta oración. Vuelvan a llevar a sus hijos al Sacrificio, vuelvan a llevar a sus pueblos al Sacrificio. Y cuando digo ‘los pueblos’, Me refiero a Mis ovejas blancas y sobre todo a Mis ovejas negras, que están a Mi alrededor. Pueblos blancos, acuérdense de los pueblos de color. Han de ser llevados al Señor Jesucristo, han de ser conducidos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

El Reino de Dios

“Si empiezan a pedirle al Santo Padre el dogma, entonces la Señora cumplirá Su Promesa y vendrá la verdadera Paz. La verdadera Paz, pueblos: Ése es el Reino de Dios. El Reino de Dios está más cerca que nunca, comprendan bien estas palabras.

Realmente es la Madre, la Señora de todos los Pueblos, en persona, quien les dice esto. Mis amonestaciones son: No escuchen a los falsos profetas, escuchen sólo a sus pastores, a sus directores, a la voz de su conciencia…, al Ser Supremo, y digo esto para aquellos que no forman parte de la verdadera Iglesia”.

Ahora la Señora levanta el dedo y dice con vehemencia:

“¡Ustedes, hombres de la Iglesia de Roma, sean conscientes de su grande, grande fortuna! Comprendan lo que significa pertenecer a la Iglesia de Roma. ¿Se comportan de acuerdo con esto?”

Los pueblos reunidos alrededor del trono de la Señora

“Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, puede reunirse con ustedes bajo este título una vez al año. Más tarde eso pasará. Entiendan bien Mis palabras cuando digo: Tienen que encargarse que cada año todos los pueblos se reúnan alrededor de este trono, en torno a esta imagen”.

Y mientras la Señora sigue aún envuelta en esa hermosa luz, veo de pronto la capilla con el cuadro de la Señora. A su alrededor llegan grupos enteros de gente, pueblos muy extraños. La Señora dice:

“Éste es el gran don que María, Miriam o la Señora de todos los Pueblos, puede dar al mundo”.

Ustedes son responsables

“Ella volverá, he dicho. Ella hablará a sus apóstoles. Sin embargo, pueblos, antes la Señora se dirige a ustedes. Ayuden a sus apóstoles, no les pongan tantas dificultades. Traigan de nuevo a sus hijos como ofrendas ante el Señor. Apóstoles del Señor Jesucristo, su Señora los comprende, su Señora los ayudará en todas las dificultades, su Señora los apoyará. Pidan pues en su nombre al Padre, al Hijo y el Espíritu Santo, que ahora vendrá más que nunca. El Reino de Dios está más cerca que nunca, he dicho. ¿Pueblos, saben qué significa eso? ¿Saben, pueblos, que son responsables? Ustedes, autoridades del mundo, no engañen a sus hijos, no engañen a los más humildes de Mis hijos. Ustedes son responsables ante su Señor Jesucristo”.

Y nuevamente la Señora dice con vehemencia:

“¡Ustedes son responsables!”

La Señora les ruega

“Acabo de decir que se harán descubrimientos alarmantes. Dios lo permite, pero ustedes, pueblos, pueden impedir que eso vaya a parar en una desgracia. A ustedes, pueblos, Yo les ruego, la Señora les ruega, escuchen bien esto. Nunca la Madre de Dios les había rogado…”

Ahora la Señora hace de nuevo una pausa y dice:

“Para que no lleguen a cosas alarmantes, pueblos, hoy la Señora les ruega: Supliquen al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que Él proteja[6] a su pueblo, que Él conduzca a los pueblos a la unidad. El pueblo tiene que llegar a la unidad, tiene que ser uno solo y sobre él la Señora de todos los Pueblos. Una sola Comunidad, pueblos; hago hincapié en estas palabras: ¡una sola Comunidad!”

Una sola Comunidad

“Piensen pues en el futuro”.

Y es como si la Señora sonriera diciendo:

“No, la Señora no dice que piensen en su futuro material. Comprendan por qué se Me ha permitido venir en este gran día. El Señor Jesucristo ha escogido este grandioso día para la Señora de todos los Pueblos. A Ella ha sido dado poder llevar a sus pueblos a la unidad. A Ella ha sido dado conducir a sus pueblos a una sola y grande Comunidad. Todos los pueblos en una sola Comunidad. Para eso el mundo cuenta con este tiempo, que repetidas veces he anunciado. Repetidas veces he hablado privadamente de este tiempo. Pues bien, pueblos, este tiempo ya ha llegado. Todavía Satanás no ha sido expulsado, pero ustedes tienen que ocuparse de hacerlo, ustedes, pueblos de la Iglesia de Roma”.

La Señora levanta de nuevo el dedo, como advirtiendo, y dice con seriedad:

“Acuérdense de sus Sacramentos, todavía existen. Pueblos, con su ejemplo lleven a los otros a Él, al Milagro cotidiano, a la Ofrenda cotidiana”.

Su Madre los ha precedido

“Y de esta manera se cumplirán las palabras, ‘Desde ahora Me llamarán bienaventurada todos los pueblos’. Hoy este mensaje de la Señora de todos los Pueblos va dirigido al mundo entero.

He dicho que yo daré consuelo. Pueblos, su Madre conoce la vida, su Madre conoce la tristeza, su Madre conoce la cruz. Todo lo que padecen en esta vida es un camino en el que su Madre, la Señora de todos los Pueblos, los ha precedido. Ella los ha precedido en ese camino”.

De nuevo la Señora espera un momento y dice lentamente:

“Pero Ella subió al Padre, Ella regresó a Su Hijo. Pueblos, también ustedes, recorriendo su camino de la cruz, están subiendo al Padre; también ustedes, recorriendo su camino de la cruz, están subiendo al Hijo. El Espíritu Santo los ayudará; invóquenlo en este tiempo. No Me canso de repetir al mundo: ¡Recurran al Espíritu Santo en este tiempo!”.

Esto último, la Señora lo dice despacio y marcando las palabras.

Vuelvan a la Comunidad

“Ustedes serán ayudados. Vuelvan a la Iglesia. Vuelvan a la Comunidad. Cuiden de Mis otras ovejas, las que están pastando. ¿Saben ustedes qué significa estar pastando?”

También esto último la Señora lo dice con fuerza.

“Ocúpense ante todo de la unidad entre los pueblos. Esto es lo que la Señora de todos los Pueblos ha venido a decir hoy. Ella no los olvidará. Ustedes aún no pueden comprender Mis palabras. Los signos —he dicho— están contenidos en Mis palabras”.

Una promesa consoladora

“Su Madre les dice ahora algo consolador. Cuando llegue el tiempo del Señor Jesucristo, verán que los falsos profetas, la guerra, las discordias y los desacuerdos desaparecerán. Ahora llega el tiempo. Esto se los dice la Señora de todos los Pueblos”.

Entonces la Señora se va lentamente.

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AÑO 1956

52ª APARICIÓN
31 de mayo de 1956
(Fiesta de María Reina y día del Corpus Christi)

La vidente es puesta a la prueba

Al final de la santa Misa en la iglesia de Santo Tomás, por la mañana, oigo de repente la voz de la Señora diciendo clara y apremiantemente:

“Yo vendré hoy. Pídele a tu obispo que traiga la imagen de nuevo a la iglesia antes de la hora tercia”.[1]

Yo respondo: “No voy a hacerlo. De todas formas, ellos no me creen”. Enojada, la Señora me dice:

“¡Haz lo que te digo!”.[2]

Yo siempre rezo el rosario con mi familia por las tardes. Al rezar el último misterio glorioso[3], precisamente a las tres de la tarde, oigo de pronto la voz de la Señora, que me dice:

“Ve a la calle Wandelweg”.

Yo me asusto y digo: “No lo haré. Tengo que obedecer al Padre Frehe, le di mi palabra de honor[4]. Haga Usted otra cosa, pues Usted nos tiene que ayudar”.
Por la noche, como a las ocho y media, oigo de nuevo la voz de la Señora que dice:

“Vendré hoy de todas maneras”.

Yo le pregunto: “¿Pero dónde?”.

“Aquí. Avísales y dile esto a tu Párroco”.

Yo digo: “No lo haré, porque no puedo hacer nada sin el Padre Frehe”. Y no lo hice.

La Señora ha venido por la promesa

Después de la adoración, vinieron algunos conocidos un momento, a decirme como había ido todo y a contarme lo bonito que había sido[5]. A las diez en punto, la habitación se inunda de luz. Muy lentamente, de esa luz va emergiendo la Señora. Cuando la Señora ya está ahí, dice:

“Por estos que están aquí, he venido hoy”,

—y señala el grupo de gente que está sentada alrededor.

“En verdad te digo que, el Señor Jesucristo según Su Promesa, os ha enviado aquí a la Señora de todos los Pueblos. Díselo a tu obispo, díselo a tu director espiritual”.

La obediencia

Ahora la Señora me mira sonriendo, mientras dice:

“Has hecho bien. La obediencia tenía prioridad”.

La Señora espera un momento y luego dice:

“Yo te he dicho: Ve a la calle Wandelweg”.

La Señora me vuelve a sonreír y dice:

“Has obedecido. Así sea. Así lo ha querido el Señor”.

Luego la Señora hace de nuevo una pausa y, mientras mira a lo lejos, dice:

“Por la ciudad —entiendan bien lo que la Señora quiere decir con esto— por el bien de la ciudad, la Señora ha querido esta obediencia”.

El lugar de la nueva iglesia

Entonces la Señora hace una larga pausa. Después dice, mirando a su alrededor:

“Ahora la Señora te va a mostrar, como testimonio para los aquí presentes, dónde y cómo se construirá la iglesia de la Señora de todos los Pueblos”.

Otra vez la Señora se queda callada por largo rato. De repente, es como si estuviéramos en un prado. La Señora me muestra claramente donde ha de construirse la iglesia. Ella señala a la izquierda y dice:

“Fíjate bien. No allá, sino acá”,

—e indica a la derecha.

“Ahora yo te lo muestro. Después tú lo dirás a los demás”.

Ahora veo claramente el lugar: Un campo con árboles y una glorieta, al sur de la calle Wandelweg. La Señora repite:

“¡Fíjate bien!”

Ella espera y luego prosigue:

“Les costará trabajo. Es un terreno grande, que más tarde estará rodeado por media ciudad”.

Veo entonces, en efecto, un terreno grande, rodeado de casas y edificios nuevos. Una parte del dique que ahora se encuentra allí, ha sido removida.

La iglesia vista desde afuera

De pronto veo una iglesia en el lugar indicado por la Señora. Es una iglesia majestuosa sobre una gran plaza, una iglesia muy especial, para nosotros desconocida, pero en la que se reconocen detalles de todas las otras iglesias existentes. La parte posterior es de estilo oriental, la parte de la fachada es de un estilo más occidental. La iglesia es de piedra natural, de color amarillento crema. Muy llamativas son las cúpulas, de color verde claro: una gran cúpula central y a cada lado una más pequeña. La Señora me las indica y dice:

“Tú ves tres cúpulas en la iglesia; una grande y dos más pequeñas a cada lado”.

El verde de las cúpulas forma un hermoso contraste con el color amarillo-crema de los muros laterales. En esos muros hay grandes ventanales, pero sólo donde están las cúpulas. Sobre la cúpula grande hay una cruz.

El pórtico

La entrada de la iglesia es extraordinariamente majestuosa, grandiosa y elegante. Hay peldaños que conducen al gran pórtico abierto. Ese pórtico tiene en la parte frontal cuatro enormes columnas, adornadas tanto en la parte superior como en la inferior. Las columnas no son lisas, sino estriadas de arriba a abajo. El techo sobre la entrada, sostenido por estas columnas, presenta una cornisa sobresaliente, que tiene una especie de escultura o relieve.

El interior de la iglesia

Entonces la Señora dice solemnemente:

“Y ahora entremos en la casa del Señor”.

De repente me veo con la Señora dentro de la iglesia. Es una iglesia enorme y cálida. Todas las ventanas son vidrieras de colores vivos y cálidos; predomina una especie de rojo oriental y el azul, colores que no se ven en nuestras iglesias. Mientras camino con la Señora por la iglesia, me llama la atención que el piso tiene una cierta inclinación hacia abajo, como en forma de anfiteatro. También llama la atención que todo en la iglesia esté dispuesto en semicírculo. Todo es redondo dentro de la iglesia y por encima de la iglesia. En la parte delantera de la iglesia veo una especie de plataforma elevada, como un estrado de impresionantes dimensiones. Tiene escalones redondos por la parte de delante. También los asientos son de forma redondeada. Delante de la plataforma veo comulgatorios.

Los altares

Sobre la plataforma hay tres altares, colocados en semicírculo. La Señora indica el altar del medio y dice:

“En el centro la Cruz, el Milagro cotidiano; el altar del Sacrificio de la Cruz”.

La Señora indica un tabernáculo bajo, sobre el cual hay una pequeña cruz. Luego señala el altar que está del lado de la epístola. Con las manos juntas, Ella dice con respeto y muy solemnemente:

“El altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

A continuación la Señora me indica el altar de lado del púlpito y dice:

“De este lado, el altar de la Señora de todos los Pueblos. Fíjate bien: están a un mismo nivel. Parece un semicírculo. Un gran semicírculo, y a cada lado uno pequeño”.

Aunque veo tres altares, parece como si estuvieran unidos formando un solo altar, un semicírculo, pero a la vez son tres.

Las representaciones detrás de los altares

Entonces la Señora dice:

“La mesa del Sacrificio en el centro. Detrás, una representación de la Última Cena”.

A continuación la Señora me muestra claramente las representaciones que van detrás de los tres altares. Detrás del altar central, veo en todo lo ancho de la pared redonda una representación de la Última Cena. La figura de Cristo tiene una postura hermosa y elegante. Ante Él se ve un cáliz. En sus manos tiene una hostia; es como si Él estuviera partiendo la hostia. Alrededor están los apóstoles, medio reclinados a la mesa.
Luego la Señora va conmigo al lado de la epístola y dice:

“Ahí ves el Padre, sentado sobre el globo terrestre”.

En la pared del fondo del lado de la epístola veo una representación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La figura que representa al Padre está sentada sobre el globo terrestre. En su mano derecha tiene una cruz. Sobre esto hay una Paloma, que despide rayos en todas direcciones. La Señora dice:

“Él, con la Cruz en la mano, es cubierto por el Espíritu Santo, representado por la Paloma que despide rayos en todas direcciones”.

El altar de la Señora. Una capilla aparte

Ahora la Señora me señala el lado de la epístola y dice:

“El altar de la Señora representa la forma en que Yo vengo”.

Veo entonces una representación de la Señora de pie sobre la esfera terrestre; detrás de Ella está la Cruz y, alrededor del mundo, las ovejas. Las tres representaciones están esculpidas en un tipo de madera oscura; también la representación de la Señora de todos los Pueblos. Esto me sorprende mucho y parece que la Señora se da cuenta de ello. La Señora sonríe y dice:

“La imagen que ahora existe, no la ves”.

Ella se refiere al cuadro. Entonces con un gesto me hace seña de que la siga. Caminamos hacia la parte de atrás, por el lado de la epístola. En el fondo de la iglesia, un poco a un lado, en una capilla pequeña, veo el cuadro de la Señora adornado. La Señora sonríe y dice:

“Allá, un poco más al lado, está la imagen, en una capilla aparte. Esto lo ha querido así el Señor Jesucristo”.

El celibato

Cuando estamos otra vez fuera de la capilla, la Señora dice:

“Y ahora quiero repetirte que la Señora te ha puesto a prueba”.

Entonces Ella se hace con el dedo pulgar una cruz sobre los labios y dice:

“Esto no lo repitas”.

Y dice:

“Dile al sacristán del Santo Padre que comunique que el celibato es aún la gran fuerza de la Iglesia. Hay algunos que desean ver esto de otra forma. Sólo excepcionalmente, di esto. Él me comprenderá. El dogma de Corredentora, Medianera y Abogada deberá ser proclamado antes de 1960”.

La imagen en público

Entonces[6] la Señora dice:

“A ella no la llevarán al lugar donde se ha de construir la iglesia. Pide para que la imagen puede ser llevada en público”.

Veo ahora como en un relámpago la capilla de la iglesia de Santo Tomás.

“Más tarde, la imagen será trasladada a la casa del Señor Jesucristo”.

De nuevo veo la iglesia de la Señora que será construida en el futuro. La Señora espera otra vez un momento y luego dice:

“Ahora he hablado para todos los pueblos. Di esto. Cuando la imagen sea devuelta, la Señora dará su bendición”.

El milagro de Caná

La Señora espera un momento, y entonces continúa:

“Aún tengo que dar una respuesta. La Señora de todos los Pueblos habló y habla, por la voluntad del Señor Jesucristo, ahí donde Él está presente”.

La Señora hace nuevamente una pausa y dice:

“¿Acaso el mismo Señor Jesucristo, antes de hacer su gran milagro”,

—y ahora la Señora habla en voz baja y marcando las palabras—

“la transformación del agua en vino, no esperó a que su Madre hablara? Él hubiera hecho su milagro, pero esperó a que su Madre hablara. ¿Comprendes? Ésta es mi respuesta a los que no han podido entender que la Señora viniera el 31 de mayo de 1955 a la iglesia de Santo Tomás”.[7]

Ahora la Señora hace otra vez una pausa. Ella mira con tristeza a las personas que vinieron a visitarnos esta noche después de la adoración, y dice:

“La Señora dice esto también para esos pobres extraviados[8]. Este pensamiento les ayudará a comprender el lugar que la Señora tiene en relación con su Señor. Transmite todo correctamente”.

La Señora mira ante Ella con tristeza y dice:

“Yo he querido traer un mensaje serio y a la vez una buena nueva. Pide que la imagen pueda ser llevada en público”.

Entonces la Señora se va lentamente, muy lentamente.

Peregrinos de la India en la Casa de la Señora de Todos los Pueblos.


[1] Ésta es la primera vez que la Señora se aparece un 31 de mayo. En algunas diócesis se celebraba en esa época la fiesta de María Medianera de todas las Gracias. Véase además la nota de la página de la visión n. 51.
[2] Véase la nota 33.
[3] Cuando fueron dadas estas últimas indicaciones para la imagen de la Señora de todos los Pueblos, ya se había empezado a pintar el cuadro. Las nubes, que ya habían sido pintadas, tuvieron que ser transformadas en ovejas. Fue tarea difícil la de plasmar a la Señora en una pintura. En el siguiente mensaje, la Señora hace saber que está satisfecha con el cuadro. Véase el apéndice II.

[4] En la encíclica “Ad Coeli Reginam” del 11 de octubre de 1954, el Papa Pío XII dio a María el título oficial de “Reina del Cielo y de la Tierra”. La celebración litúrgica de este título fue fijada el 31 de mayo, día en que antes se celebraba en muchas provincias eclesiásticas la fiesta de María Medianera de todas la Gracias. La fiesta de María Reina fue trasladada al 22 de agosto, por el decreto del 21 de marzo de 1969. A la vez se trasladó la fiesta de la Visitación de María, del 2 de julio al 31 de mayo.
[5] El quinto misterio glorioso del Santo Rosario: La coronación de María en el Cielo.
[6] Véase la nota 33.

[1] En el año anterior, el 10 de julio de 1955, el Párroco había sacado en silencio el cuadro de la Señora de la capilla y lo había guardado en la casa parroquial. Más tarde se comunicó, por medio de una carta oficial del obispado, que el obispo de Haarlem había revocado el permiso concedido de colocar el cuadro de la Señora en la capilla de la iglesia de Santo Tomás, por motivo de la investigación acerca de la autenticidad de las apariciones de la Señora de todos los Pueblos. Véase además el apéndice II.
[2] La vidente tuvo que prometer a su director espiritual que ese día no volvería a la iglesia de Santo Tomás. Por insistencia suya, éste permitió que alguien llevara el mensaje por escrito al obispo. A esto el obispo respondió que ella tenía que atenerse a las órdenes de su director espiritual.
[3] El quinto misterio glorioso es la Coronación de María.
[4] A pesar de la súplica de la vidente a su director espiritual, para poder cumplir con la petición de la Señora, éste no se lo permitió y ella tuvo que quedarse en casa.
[5] Ese día se rezaba el rosario en la iglesia a las dos y media de la tarde. Después de cada misterio, se rezaba la oración de la Señora. Había casi quinientas personas presentes. Rezaron todo el día hasta que empezó la adoración por la noche.
[6] Ahora la vidente repite de nuevo lo que dice la Señora.
[7] Ese día la Señora había venido durante la exposición del Santísimo. Muchas personas se escandalizaron de esto.
[8] La Señora se refiere aquí a algunos de los presentes, que utilizaban los mensajes para sus propias ideas.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/121-botschaft-1955
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
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