“El Papa de Roma tiene una misión más difícil que todos sus predecesores”.

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

43ª APARICIÓN
5 de octubre de 1952

Tres pensamientos, una sola cosa

“Aquí estoy de nuevo. Vengo a traer un mensaje especial. Transmite bien todo.

Miriam, o María, nunca ha sido llamada oficialmente en la Iglesia, en la Comunidad, Corredentora. Nunca ha sido llamada oficialmente Medianera. Nunca ha sido llamada oficialmente Abogada. Estos tres pensamientos están estrechamente vinculados, estos tres pensamientos forman una sola cosa. Por lo tanto, ésta será la clave de la historia mariana; por eso, éste será el dogma de Corredentora, Medianera y Abogada.

Y ahora no quiero hacer un reproche a los teólogos cuando digo: ¿Por qué no pueden ponerse de acuerdo sobre este dogma? Una vez más lo voy a explicar, aún más claramente”.

Desde el principio

“El Padre envió al Señor Jesucristo como el Redentor de todos los pueblos. El Señor Jesucristo ya lo era desde el principio y le dio cumplimiento en el momento del Sacrificio y de su vida al Padre. Miriam, o María, fue elegida por el Padre y el Espíritu Santo como la Sierva del Señor. Desde el principio, debido a esa elección, Ella era la Corredentora, Medianera y Abogada de todos los pueblos. No fue hasta el momento de irse el Hombre-Dios, Señor Jesucristo, que Ella se convirtió en la Corredentora, Medianera y Abogada. En el momento de irse, el Señor Jesucristo entregó a los pueblos en un solo gesto a Miriam, o María, como la Señora de todos los Pueblos, ya que Él dijo estas palabras: ‘Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre’. Un solo gesto, y Miriam, o María, obtuvo por lo tanto este nuevo título”.

Los otros dogmas

“¿Cómo es que hasta ahora llega la Señora de todos los Pueblos al mundo? Porque el Señor ha esperado este tiempo. Los otros dogmas tenían que tener la precedencia, de igual manera que su vida tuvo que preceder el ser la Señora de todos los Pueblos. Los otros dogmas anteriores contienen la vida y la ida de la Señora. Los teólogos tendrán bastante con esta sencilla explicación. Ha sido necesario darla de nuevo”.

La fatigosa misión del Papa

“Hija, ahora te pido que sigas escuchándome con atención. Di a todos tus superiores y a los que colaboran que el tiempo va a empezar ahora. No temas, tú irás hasta tu Santo Padre. No temas, la Señora de todos los Pueblos le dará su signo. Dirás al Papa que él es el luchador, el pionero de este nuevo tiempo”.
Es como si de nuevo viera una sala en el Vaticano. Hay muchos eclesiásticos reunidos, todos con muchos papeles delante. La Señora dice:
“Dile entonces al Papa que el Señor y la Señora lo apoyan en su difícil y fatigosa misión; que preparare y haga todo –él sabe a lo que me refiero– para los tiempos futuros”.
La Señora dice esto para sí misma, con una especial entonación, como si hablara en el futuro.
“Este tiempo es Nuestro tiempo. Él lleva sobre sus hombros una difícil tarea. Que controle que en la Iglesia, en la Comunidad, se lleve a cabo todo lo que él dice y quiere. Dile eso. Tú, hija, irás allá y no vaciles ni temas decir todo esto, todo lo que la Señora de todos los Pueblos ha venido a decir. Es Ella la que ha traído este mensaje y sólo desea que tú seas el instrumento y la obedezcas”.

Las manos vacías

Entonces le digo en mi interior a la Señora que yo no tengo nada que ofrecer, que no comprendo por qué Ella me ha elegido a mí para esto. Y la Señora me dice:
“Tú dices que sólo puedes ofrecerme las manos vacías. La Señora sólo te pide que transmitas estos mensajes a los que los necesitan. El resto lo hará la Señora. Sé fiel, ayuda a los necesitados; quiero decir, a los necesitados espiritualmente. Tú puedes hacerlo, rezando esta oración. Más no se te pide. Dile a tu director espiritual que esté contento, que todo está bien así. La Señora lo ayudará a él también”.

Sacerdotes y religiosos en general

“Ahora les hablo a los sacerdotes y religiosos. Todos ustedes son apóstoles y siervos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Mientras la Señora dice esto, veo una multitud de sacerdotes y religiosos de pie ante Ella.
De repente cambia su actitud, su voz y su aspecto, antes tan bello y sublime. Ahora es como si la Señora fuera una madre, como cualquier madre que está hablando a sus hijos, y dice:
“La Señora no los regaña; Ella sabe que tiene delante a seres humanos. Ustedes viven en tiempos difíciles, pero actúen con el Espíritu de Jesucristo, su Señor y Maestro. Él les ha precedido como Dios y como Hombre”.

Unidad entre ellos

“Sean apóstoles entre ustedes; sean una sola cosa. Cada uno debe ser un apóstol. Estén unidos. ¿Cómo podrá la Iglesia, la Comunidad, ser grande y una, si entre ustedes hay división? Están avisados; traten de ser honestos y buenos unos con otros. No, la Señora no está regañando, sino que viene como una buena Madre a poner en guardia a los apóstoles de la Iglesia contra los falsos profetas y el falso espíritu. Recen todos, la oración que yo he dado. La Señora de todos los Pueblos ha sido enviada especialmente en este tiempo para vencer la decadencia y la corrupción espiritual. Los que estén sufriendo necesidad espiritual, que recurran a la Señora de todos los Pueblos y Ella les ayudará”.

El amor abarca todo

“Y ahora digo a los apóstoles de este tiempo: Sean generosos, sean comprensivos, sean buenos con los hombres. Juzguen y condenen como lo hizo el Señor, Jesucristo. Comprendan este tiempo, comprendan la lucha. Sepan que el espíritu está combatiendo. Éste es el tiempo del espíritu. La lucha es dura y difícil, pero si todos colaboran, el verdadero Espíritu triunfará. Iglesia de Roma, aprovecha tu oportunidad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo quiere[1] ahora engrandecer a su Iglesia. Comprendan bien su doctrina. Es necesario que la Señora venga a decirles todo esto. Recuerden el primer y más importante mandamiento: el Amor. Eso abarca todo”.

Ámsterdam y la imagen. Los Padres dominicos

“Y por último, le hablo a…[2] Estoy contenta de ti. El Señor te ha pedido tres sacrificios y ahora la Señora te pide una cosa. Tú le has obsequiado esta imagen a la Señora. Sin embargo, esta imagen es para todos los hombres, a todo el que quiera recurrir a la Señora de todos los Pueblos. Dales esta imagen. El deseo de la Señora es que esta imagen sea llevada a Holanda, a Ámsterdam. La Señora tiene en ello una particular intención. La Señora de todos los Pueblos llegará a Ámsterdam, la ciudad del Milagro.[3]  Holanda va por el camino de la corrupción. La Señora quiere salvar a ese país, y por eso ha puesto en él un pie. Ella quiere que la acción parta de aquí[4], pero quiere la imagen en Ámsterdam. Haz ese sacrificio. Entrégasela a los dominicos. Pero, atención, las ofrendas que se han dado no son sólo para los dominicos, sino para todas las necesidades de la Iglesia. La Señora de todos los Pueblos desea únicamente que la imagen esté bajo la custodia de los dominicos. Sin embargo, no se trata de un privilegio especial, pues ésta ha de ser para todos los pueblos. Más tarde volveré a hablar más detalladamente sobre esto”.
Y ahora la Señora se aleja lentamente.


44ª APARICIÓN
8 de diciembre de 1952

(Fiesta de la Inmaculada Concepción)

Tres conceptos en un solo gesto

“El mensaje que hoy traigo está destinado a todos los pueblos. Yo vengo en este tiempo como la Corredentora, Medianera y Abogada. En un solo gesto, el Señor otorgó a María estos tres títulos, estos tres conceptos. Este nuevo dogma será muy discutido. Por eso te he dado la explicación correspondiente.

Ya llega el tiempo. Di, pues, al sacristán[5] del Papa que lo informe acerca de esto. Él lo conducirá a la Señora de todos los Pueblos. Que el Papa prepare este dogma y lo proclame. Di que el tiempo ha llegado. Que el Espíritu Santo tiene que venir a este mundo. Que el Santo Padre no vacile en sus decisiones; él es el guerrero. Yo le daré mi signo”.

El tiempo se acerca

“Yo he dicho: Esta imagen precederá. Esta imagen tiene que ir por todo el mundo. Significa y representa el nuevo dogma. Por eso, yo misma he dado esta imagen a los pueblos. La oración quedará hasta el fin. La oración que María ha dado al mundo como la Señora de todos los Pueblos tiene que ser rezada en todas las iglesias. Empleen los medios modernos para esto. Pidan su aprobación y les será dada. Sépanlo bien, el tiempo se acerca”.

El enemigo de Cristo

La Señora aguarda un momento y luego dice muy despacio y claro:
“53”.
Después mira la esfera terrestre, sobre la cual está de pie, y dice:
“Nos encontramos a la víspera de grandes decisiones. Estamos a la víspera de grandes presiones. El enemigo de Nuestro Señor Jesucristo ha trabajado despacio, pero seguro. Los centinelas ya están en sus puestos. Su obra está casi concluida. Pueblos, ¡tened cuidado! El espíritu de la falsedad, de la mentira y del engaño arrastra a muchos consigo. La víspera ya ha comenzado”.
Mientras la Señora dice esto, siento venir una gran presión sobre el mundo y veo que se pone muy oscuro. Es como si por todas partes se apostaran centinelas, parecen como una especie de demonios. Los veo llevándose a la gente. Grupos enteros de gente corren tras ellos y van desapareciendo. Siento miedo y amenazas. La Señora se queda quieta mirando adelante y luego dice:
“Grandes amenazas pesan sobre el mundo. Las iglesias serán aún más minadas”.

Unidad en el verdadero Espíritu Santo

De nuevo la Señora mira adelante y continúa:
“Comprendan por qué vengo como la Señora de todos los Pueblos. Vengo a reunir a todos los pueblos en el Espíritu, en el verdadero Espíritu Santo. Hombres, aprendan, pues, a buscar al Espíritu Santo. Aspiren a alcanzar la justicia, la verdad y el amor. No rechacen a sus hermanos. Háganles conocer el verdadero Espíritu. Los hombres de este tiempo tienen una difícil misión. Gobiernos, padres de familia, piensen en la juventud”.
Veo entonces grupos de jóvenes. La Señora me hace sentir que son mal guiados o que no son guiados en absoluto. Es como si estuvieran desatados. La Señora mira muy preocupada a todos esos jóvenes y dice:
Condúzcanlos a la verdadera Iglesia, a la Comunidad. Ha sido necesario que el Señor enviara en este tiempo a María, su Sierva, como la Señora de todos los Pueblos. Por eso yo advierto al mundo y le traigo este mensaje”.

Una buena Madre

“Ahora les hablo una vez más a los apóstoles y a todos los religiosos”.
Veo ahora muchos religiosos de pie. La Señora mira muy seria, como una madre preocupada, y dice:
“Escuchen bien a una buena Madre. También a ustedes quiero ayudarlos en este tiempo. Recen esta oración e invoquen a la Señora de todos los Pueblos, y Ella los ayudará. Sean justos, sinceros y llenos de amor entre ustedes. Trabajen juntos por el gran objetivo: Engrandecer la Iglesia. Religiosos y diocesanos, compréndanse mutuamente; colaboren juntos por el único gran objetivo. Ustedes son todos iguales”.
Mientras la Señora dice esto, veo dos grupos divididos entre sí. A un lado están los sacerdotes diocesanos, vestidos de negro, y al otro lado están religiosos de todas las órdenes con diferentes hábitos. La Señora está allí, en medio de ellos, y con sus manos junta los dos grupos hasta formar uno solo.

Juzgar y condenar como Jesucristo

Ahora la Señora mira adelante largo rato sin decir nada. Luego dice muy despacio y claro:
“Sepan juzgar y condenar como lo hizo Jesucristo, el Señor. La Señora de todos los Pueblos no se cansa de repetirles esto. Escuchen, pues, las palabras que vengo a decirles en este tiempo espantoso. Y ahora me dirijo a todos cuando digo: No saben cuánto es grave y difícil este tiempo”.

Ayuden al Santo Padre

Y otra vez la Señora espera un rato sin decir nada, mientras fija su mirada en la lejanía. Luego dice:
El Papa de Roma tiene una misión más difícil que todos sus predecesores”.
Veo ahora un Papa, pero no es el Papa Pío XII. No puedo decir quién es ese Papa. Veo también muchísimos Papas de tiempos anteriores, la cabeza con todo tipo de cubiertas: mitras grandes y pequeñas, cofias, etc. La Señora dice:
Hombres, ayuden al Santo Padre. Sigan sus enseñanzas. Pongan en práctica las encíclicas. Hagan que el mundo se impregne de ellas, de modo que el espíritu de la falsedad, de la mentira y del engaño no tenga más oportunidades”.
Ahora veo escrito en letras grandes por encima de la gente la palabra, “Encíclicas”.

Blancos y negros

Ahora veo ovejas alrededor de la Señora. Algunas andan pastando, otras hacen cabriolas entre sí, o tienen la cabeza levantada mirando a la Señora. Ella mira esas ovejas a su alrededor y dice:
“Ustedes que han levantado la cabeza, enseñen a las que están pastando a que también la levanten”.
Entonces veo transformarse todas esas ovejas en personas. Veo grupos enteros de blancos y en medio de ellos, grupos enormes de negros. La Señora levanta el dedo, diciendo muy severamente:
“Ustedes, los blancos, reconozcan el derecho de los negros. Tienen que apoyarse y ayudarse mutuamente y la Señora de todos los Pueblos estará ahí para ayudarlos, pues Ella es la Corredentora, Medianera y Abogada. Éste será el último dogma. Trabajen para ello rápidamente y con ganas. La Señora de todos los Pueblos promete que ayudará al mundo si reconoce este título, si el mundo la invoca bajo este título. Haz conocer este mensaje. Es la hora decisiva. No temas. Yo ayudo”.

La iglesia nueva

“Esta imagen irá a Holanda, a Ámsterdam, en el año 53. Llegará a la iglesia nueva, la iglesia de la Señora de todos los Pueblos. La imagen será puesta bajo el cuidado de los dominicos, y provisionalmente será llevada a una iglesia o capilla, que podrán decidir los religiosos y la donadora. No obstante, la nueva iglesia tiene que ser construida lo más rápido posible”.
Entonces la Señora me muestra el interior de una iglesia.
“Esta imagen será puesta en el altar que se construirá en el lado del púlpito. En el otro lado, el de la epístola, se pondrá el altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Veo entonces en el lado del púlpito y en el lado de la epístola una representación en forma de escultura, pero borrosa, como si estuviera aún cubierta con un velo. Entonces veo ante mí un prado con árboles. La Señora dice:
“Ahí donde todavía hay hierba se instalará la Señora de todos los Pueblos. Dile a tu obispo que el deseo de la Señora de todos los Pueblos es que esta iglesia se construya allí. Los Padres dominicos se encargarán de la difusión y de la imagen”.
Mientras la Señora lentamente se aleja, dice:
Yo concederé grandes gracias bajo este título”.


[1] Véase la nota 33.
[2] La Señora nombra a la persona que donó el cuadro de la Señora de todos los Pueblos.
[3] Véase el apéndice I.
[4] El cuadro de la Señora de todos los Pueblos aún estaba en Alemania. (Véase el apéndice II). También desde allí se difundieron las primeras estampas.
[5] El sacristán del Papa es el responsable de la Liturgia Papal en la basílica de San Pedro. Esta función, que actualmente ha sido suprimida, fue desempeñada largo tiempo por el obispo holandés Mons. Van Lierde.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/118-botschaft-1952

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/  

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