“En Roma vendrá una lucha contra el Papa”.

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

8ª APARICIÓN
25 de febrero de 1946

La Verdad ha desaparecido

Veo una luz brillante y en lo alto veo a la Señora. Ella indica hacia abajo y veo Europa ante mí. La Señora mueve la cabeza. A sus pies veo pequeños angelitos que se cubren la cara con las alas. Hay una gran luz que rodea a la Señora. Cuanto más miro la Tierra, más oscura se pone; la Señora me la indica.
De nuevo levanto los ojos hacia Ella. Me indica la Tierra con rostro severo y ahí, en la oscuridad, veo escrito: “Verdad”.
Veo otra vez los angelitos a los pies de la Señora, que de nuevo se cubren el rostro con las alas. La Señora me dice:
“Tienes que advertirles. La verdad se ha perdido”.
Me pregunto: ¿Cómo puedo yo hacerlo? La Señora señala hacia abajo y dice:
“Ve y difúndelo”,
—y con el dedo indica el mundo. Allí veo muchos eclesiásticos y muchas iglesias, pero no claramente.

La Cruz en medio del mundo

Otra vez la Señora señala el mundo y dice:
“Busca a ver si puedes encontrarlo a Él”.

Yo busco y busco, y le digo a Ella: “Me canso y siento un grande dolor”. De repente veo salir de Ella una Cruz grande y larga. Es como si alguien la arrastrara, pero no logro ver Quién es la Persona, sólo la Cruz. La Cruz va bajando por un largo camino a la Tierra y de pronto la veo levantada en el centro del mundo.
Miro otra vez a la Señora y veo una larga fila de personas que caminan; parecen peregrinos.

Verdad, Fe y Amor

La Señora me dice:
“¡Mira!”,
—y traza sobre el mundo un semicírculo, un arco. Parece que Ella escribe algo ahí, y leo en voz alta la palabra “Verdad”, puesta en el centro. Luego escribe una palabra a la izquierda, y leo “Fe”; después a la derecha y leo “Amor”. La Señora señala esto y dice:

“Ve y difúndelo”.
Entonces señala de nuevo el arco y dice:

“Eso tiene que volver. Aparentemente hay, pero en realidad no lo hay”.
Y mira muy afligida.

Calamidad tras calamidad

Después tengo que decir: “Calamidad tras calamidad, calamidades naturales”. Entonces veo escrita las palabras “Hambre” y “Caos Político”. La Señora dice:
“Esto no es sólo para tu país, sino para todo el mundo”.
Me da entonces un dolor tremendo y digo: “Ése es otro período de opresión y de dolor que vendrá sobre el mundo”. Entonces veo la palabra “Desesperado”.

Después vuelve la luz a mi alrededor y veo a la Señora que baja y me indica las tres palabras: “Verdad”, “Fe” y “Amor”. Le Señora sonríe y me dice:
“Pero habrá que aprender muchísimo”.

Ecce Homo

Ella me indica de pronto a la derecha, y veo sentado alguien, con una larga barba blanca. Lleva un vestido largo y tiene dos dedos juntos levantados. Tiene un libro voluminoso bajo el codo y delante de él hay una llave grande. Desaparece esa imagen y la Señora dice otra vez:
“Mira”,
—y me muestra ahora otra cosa. Es una piedra grande, sobre la cual yace un cordero. Oigo decir:

“Ecce Homo”.[1]
De repente la Señora se va y también la luz.


9ª APARICIÓN
29 de marzo de 1946

El Niño Divino

Veo a la Señora otra vez de pie. Tiene un Niño en brazos. El Niño tiene una aureola en torno a su cabeza y brilla por todas partes. Es como si la Señora bajara y ahora la veo de pie sobre el globo de la Tierra. La esfera terrestre gira debajo de Ella. La Señora me mira y dice:
“Ven, sígueme”.
Voy tras Ella y pareciera que camináramos sobre el globo. La Señora se vuelve hacia mí y me dice:

“A Él…”
—indicando al Niño—

“… quiero traerlo de nuevo al mundo”.
Pero mientras dice eso, la Señora mueve la cabeza como diciendo que no. Yo miro al Niño y, mientras lo miro, el Niño se convierte en una Cruz. De repente, la Cruz cae delante de mí y se rompe en pedazos. Miro el mundo y veo que está en tinieblas. Entonces oigo exclamar a la Señora:

“¡Tráelo de nuevo al mundo!”,
—indicando la Cruz rota.

Volver a Él

Ahora veo de repente la Cruz, otra vez entera, plantada en el centro del mundo. A su alrededor hay toda clase de personas, que sin embargo vuelven la cabeza. Yo me siento muy cansada y se lo digo a la Señora, pero Ella me sonríe.
Después la veo sentada en una especie de trono; tiene otra vez al Niño en su regazo. El Niño resplandece por todas partes. La Señora dice:
“Primero hay que volver a Él; sólo entonces habrá verdadera paz”.
Ella acentúa la palabra “verdadera”. Entonces aparecen unas palabras, formando un arco, alrededor de la Señora. Tengo que leer en voz alta: “Verdad”. “¿Otra vez?”, —digo—, y miro a la Señora. Ella asiente con la cabeza, como diciendo que sí. Ésa está en el centro. Entonces leo a la izquierda: “Justicia” y a la derecha: “Caridad”.

Christi Regnum

Después de leer esto, veo a sus pies un león de piedra con una aureola de luz en torno a la cabeza. Detrás del trono, veo aparecer torres e iglesias y veo también obispos. “No son de nuestra Iglesia”, —digo yo. Percibo en mi interior: Ésa es la Iglesia de Inglaterra. Mientras miro, se atraviesa una cruz en forma de X. Y veo que la Señora sonríe.
El Niño sobre su regazo ya ha crecido; está ahora de pie y tiene un cáliz en la mano. Entonces veo una escalera al lado, y es como si yo subiera por ella. Llego arriba de la escalera y veo el siguiente símbolo: una X con una P encima[2]. La Señora dice:
“La religión va a sostener una dura batalla y querrán pisotearla. Eso será de una manera tan refinada, que casi nadie se dará cuenta. Pero yo advierto”.
Ella mira muy seria e indica el cáliz. Le oigo decir:

“Christi Regnum”,[3]
y después veo Jerusalén delante de mí; —eso se me dice. Allí hay una lucha y veo unos sacerdotes armenios frente a mí. Después levanto dos dedos. Veo de nuevo a la Señora en su trono con todo alrededor, y veo ahora la iglesia inglesa, una iglesia rusa, una iglesia armenia y muchas otras más. Éstas dan vueltas y vueltas entre sí. La Señora mira preocupada y le oigo decir:
“¡Roma, ten cuidado!”.
Ella dice estas palabras con fuerza y cierra el puño.

Entonces la Señora desaparece de repente.


10ª APARICIÓN
9 de junio de 1946

(Pentecostés)

Urbi et Orbi

Veo a la Señora de pie. Amonesta con el dedo, como si se dirigiera al mundo:
“Urbi et Orbi.[4] En este momento Esto es lo más importante”.

Trabajar y velar

La Señora baja y tiene en brazos un Niñito, un Niño glorioso, envuelto en pañales. Me hace un gesto de seguirla y yo voy tras Ella. La Señora pone el Niño en medio del mundo. El Niño se pone a llorar muy fuerte.
La Señora indica al Niño y dice:

“¡Hombres que están a su favor, cuidado! No puedo advertirlos lo suficiente”.
Después miro de nuevo ese lugar, pero el Niño ha desaparecido. La Señora mira el mundo muy preocupada y dice:

“Entre los hombres ya no hay Justicia, Verdad y Caridad”.
Después, es como si la Señora mirara fijamente hacia adelante y en lo profundo y dice:

“Calamidad tras calamidad. Por segunda vez les digo: Mientras no haya eso, no habrá verdadera paz. Rezando y sobre todo trabajando por el bien; no sólo rezando. Trabajando y velando”.

Una nueva calamidad

Entonces veo de pronto que la Señora se pone a un lado. Se me muestra ahora una visión espantosa. Del otro lado vienen hacia mí demonios, como figuras que revolotean entre sí, con cuernos en la cabeza, patas raras y caras horrorosas. Entonces oigo decir a la Señora:
“Les anuncio una nueva y gran calamidad sobre el mundo”.
La Señora dice esto con mucha tristeza, siguiendo sus avisos. Entonces dice:

“Si la gente quisiera tan sólo escuchar”.
Y otra vez mueve la cabeza, como diciendo que no.

Entonces veo un período corto y oigo:
“Aparentemente todo va bien durante un breve período”.
Después veo el globo de la Tierra y la Señora lo señala. Veo luces brillantes y es como si el globo saltara en pedazos por todas partes. Entonces, la Señora indica el cielo. Ella está a mi derecha, o sea, a occidente y Ella señala a oriente. Veo muchas estrellas en el cielo y la Señora dice:

“Viene de allá”.

Lucha contra el Papa

Veo de pronto un capelo cardenalicio frente a mí; alrededor cuelgan unas cintas. Sobre él cae una X, como si ese capelo fuese tachado. Oigo a la Señora decir:
“En Roma vendrá una lucha contra el Papa”.
Veo en torno al Papa muchos obispos sentados y después oigo:

“Catastrófico”.
Entonces la Señora se va.


[1] En latín: “He aquí al Hombre”.
[2] Símbolo griego de Cristo.
[3] En latín: “Reino de Cristo”.
[4] En latín: “A la Ciudad (Roma) y al mundo”.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/112-botschaft-1946

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.