Ella señala la Cruz y dice: “Todo el mundo tendrá que volver a ella, desde el más grande al más pequeño”

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

5ª APARICIÓN
7 de octubre de 1945

(Fiesta de Nuestra Señora del Rosario)

Los pueblos de Oriente

Veo un sol y una media luna, y percibo en mi interior: Eso es el Extremo Oriente. En China veo una bandera roja[1]. Después veo musulmanes y otros pueblos, veo por un lado rojo y por el otro negro, pero este último mucho menos. Oigo esa Voz que dice:
“Es como si se encogiera”.

El camino al castillo

Entonces veo un camino largo y hermoso. Tengo que ir por ese camino, pero siento como si no tuviera ganas. Yo represento a la humanidad. Entonces voy por ese camino. Estoy tan cansada, pero de todas formas he de proseguir, aunque sea muy despacio. Estoy al final del camino y me encuentro ante un castillo grande, con torres. La puerta se abre de adentro hacia afuera. Una mano me invita a entrar, pero yo no quiero. Es como si quisiera echarme atrás; pero de todas formas entro. Alguien me toma de la mano y veo a la Dama de blanco, a la Señora. Me sonríe y me dice:
“Ven”.
Siento dolor en mi mano y casi no lo soporto, pero la Señora me la tiene fuerte y proseguimos juntas.

El Jardín de la Justicia

Llego a un jardín hermoso, magnífico, muy diferente de los que se ven aquí en la tierra. La Señora me lleva a un sitio y dice:
“Ésta es la Justicia; ellos tienen que buscarla allá afuera y volver a encontrarla, porque si no el mundo se perderá de nuevo”.
Mientras la Señora dice eso, indica hacia afuera. Es como si yo pudiera sentir la Justicia. La mano me duele tanto, no lo soporto, pero la Señora sonríe y seguimos.

El Jardín de la Verdad

Vamos a otra parte del jardín. La Señora dice, mientras mueve el dedo como advirtiendo:
“Ésta es la Verdad. Escucha bien. También la Verdad está aquí dentro, pero no ahí afuera, en absoluto”, —dice de nuevo.
También la Verdad llega a mí como una sensación. Quiero soltarme de Su mano y digo: “Es tan pesada”.

La Iglesia Católica

Pero entonces la Señora me señala algo y es como si yo, volando como un pájaro, me encontrara sobre algo. Levanto dos dedos y veo de pronto a nuestro Papa y allá abajo el Vaticano.
Después veo toda la Iglesia de Roma. Sobre el Vaticano, en el aire, veo escrito con letras grandes y claras: “Encíclicas”.
“¡Ése es el buen camino!”,
—me dice la Señora con fuerza.

“Pero no son puestas en práctica”, —añade tristemente.
Veo de nuevo el Vaticano y toda la Iglesia Católica a su alrededor. La Señora me mira y se lleva un dedo a los labios, diciéndome:
“Esto es como un secreto entre tú y Yo”, y de nuevo se pone el dedo sobre los labios y dice en voz muy baja:
“No siempre ahí tampoco…”
Me sonríe de nuevo, me mira como dándome ánimo y luego dice:

“Pero puede arreglarse”.

Ir con los tiempos

Y entonces veo otras iglesias de diferentes confesiones. La Señora levanta el dedo advirtiendo y dice, mientras me muestra otra vez toda la Iglesia Católica:
“Sin duda la Iglesia Católica puede crecer, pero…”
Entonces se detiene y veo pasar ante mí filas enteras de clérigos, de estudiantes, de monjas, etc. La Señora mueve otra vez la cabeza y dice con énfasis:

“Es muy triste, pero todo eso no sirve para nada”.
Y otra vez dice:

“Todo eso no sirve para nada”.
Ella mira seriamente a su alrededor e indica a los estudiantes, sacerdotes y religiosos, diciendo con tono firme:

“Una mejor formación, conforme a los tiempos, más moderna, más social”.

Una nueva y blanca Paloma

Entonces veo volar sobre nuestra Iglesia una paloma negra. Yo digo: “No blanca, sino negra”. La Señora señala la paloma y dice:
“Ése es el viejo espíritu, que tiene que desaparecer”.
Veo de repente que esa paloma se transforma en una paloma blanca. La Señora dice:

“Ésta es una nueva Paloma, blanca. Ella envía sus rayos por todas partes, porque el mundo se está tambaleando; un par de años más y el mundo se destruiría, pero Él vendrá y restaurará el mundo. Sin embargo…” —la Señora se detiene un instante— “…tienen que escuchar”.
La Señora acentúa la palabra “tienen”, como si advirtiera de nuevo. Luego dice:
“Los hombres quieren salir de aquí, no quieren estar en este lugar, ya no les interesa”.

Tomar la Cruz

Entonces me lleva de nuevo y seguimos hasta el fondo del jardín, hasta que llegamos ante una gran Cruz.
“Tómala. Él la llevó antes que tú”, —dice la Señora.
Yo rehúso y siento como si todos los hombres de todo el mundo hicieran lo mismo y volvieran la espalda a la Cruz. Me tira de la mano y veo que la Señora está de nuevo delante de mí, con Su mano en la mía, y me dice otra vez:
“Ven”.

La Cruz por el mundo

Y ahora veo una Figura resplandeciente, luminosa, con un vestido largo, que va caminando delante de nosotros. Es la figura de un Hombre, pero todo espiritualizado. Lleva una Cruz grandísima, como arrastrándola por tierra. No veo Su Rostro; es todo un rayo de luz. Va por el mundo con la Cruz, pero nadie Lo sigue.
“Está solo”, —me dice la Señora.
“Va solo por el mundo, y todo seguirá de mal en peor hasta que en un cierto momento suceda algo grave y de repente la Cruz quede plantada en medio del mundo. Ahora sí que tienen que mirar, quieran o no”.

El Triunfo de la Cruz

Entonces veo muchas imágenes extrañas. Veo caer cruces gamadas (cruces nazis) bajo la Cruz, las veo caer. Después veo estrellas; todas caen; hoces y martillos: todo cae bajo la Cruz. Veo rojo; lo rojo no desaparece del todo. La Señora dice:
“Todos miran hacia arriba. Ahora, de repente, sí que quieren, pero a costa de… Estaba todo negro sobre el globo, pero ahora todo está iluminado. Ya ves que nada tiene importancia”.

El Rosario

La mano se me vuelve más ligera.
Después veo de nuevo a la Señora de pie, con el rosario, y dice:
“Sigan rezando; ¡todo el mundo!”.
Ella señala la Cruz y dice:

“Todo el mundo tendrá que volver a ella, desde el más grande al más pequeño, tanto el pobre como el rico; pero costará mucho”.

La Señora ayudará

Ahora veo el globo terrestre ante mí, y la Señora, poniendo un pie sobre él, dice:
“Yo pongo el pie sobre el mundo. Yo los ayudaré y los conduciré hasta la meta, pero tienen que escuchar”.
Entonces todo desaparece ante mis ojos.


[1] Cuatro años más tarde, en 1949, después de una terrible guerra civil, se declaró la República Popular de China Comunista.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/mensajes 

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
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Una respuesta a Ella señala la Cruz y dice: “Todo el mundo tendrá que volver a ella, desde el más grande al más pequeño”

  1. GONZALO PICÓN dijo:

    SANTA MADRE DE DIOS NO DESECHES LAS SUPLICAS DE NUESTRO CORAZÓN. NUNCA DEJES DE GUIARNOS, TE LO RUEGO PORFAVOR.

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