Las Señales de los Tiempos, por Marino Restrepo

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Fuente:
Peregrinos del Amor – Pilgrims of Love

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“Espero compasión y no la hay, consoladores, y no los encuentro” (Salmo 69, 20), por Laura Lázaro


Fuente:
Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos
https://sagradoscorazonesunidos.blogspot.com/

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8 de Julio: Revelaciones de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo a Sor Marie Saint-Pierre (1816-1848) –

8 de Julio 
Año: 1844 / Lugar: Diócesis de TOURS, Francia
Revelaciones de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo
Vidente: Venerable Sor Marie Saint-Pierre (1816-1848)



Revelaciones de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo

Sor María de San Pedro, monja Carmelita de Tours, Francia, recibió de Nuestro Señor las Oraciones de Reparación a Su Santa Faz y las Promesas de esta Devoción.

Sobre el castigo ella decía, que en el porvenir, el mayor peligro para la cristiandad y para la Iglesia serían los comunistas, que en 1848 eran bien poco conocidos. “Nuestro Señor me ha dicho que estos sectarios no habían hecho sino una incursión, mas que trabajaban en secreto en sus designios. —¡Ah, si vos conocieseis sus maquinaciones diabólicas, sus principios anticristianos! Ellos esperan un día favorable para invadir Francia”.También le anunció Su victoria: “Esta Faz ultrajada aparecerá un día gloriosa y sus enemigos aniquilados para siempre. Los demonios lanzados a las tinieblas y la Santa Faz Reinará sobre la Tierra.” (M. Servant, págs. 256 y 576-577).

“¡Ay, de aquellas ciudades que no hagan esta Reparación!”
Nuestro Señor, a Sor Marie Saint-Pierre

Ésta es una revelación antigua del Cielo
respecto al comunismo. Nuestro Señor
dijo que esta Devoción lo derrotará.

La Señal de la Cruz

† Por la Señal de la Santa Cruz,
† de nuestros enemigos,
† líbranos, Señor, Dios nuestro.

† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Amado Señor, por medio del Doloroso e Inmaculado Corazón de María: Te ofrezco estas oraciones en reparación por los pecados que más ofenden a Dios en estos tiempos modernos —los pecados de blasfemia, sacrilegio e irreverencia al Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestra Señor Jesucristo; la profanación de Templos y Santuarios, y del Domingo y días santos de precepto:

  • Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


CORONILLA DE REPARACIÓN

Para combatir a los enemigos de Dios,
especialmente el Comunismo.

Se reza en un Rosario de 5 cuentas grandes y 33 cuentas pequeñas.
Son tres decenas de cuentas pequeñas; separadas, cada seis,
por una cuenta grande. Más las tres cuentas finales.


Rezar en el Crucifijo:

Padre Eterno, Te ofrezco la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo y todos los instrumentos de Su Santa Pasión, para que Tú pongas división en el campo de Tus enemigos; porque como dijo Tu Hijo amado: “Un reino dividido contra sí mismo caerá.”


Rezar en las cinco cuentas siguientes:

  • ¡Que Dios se levante y que Sus enemigos se dispersen, y que aquellos que Lo odian huyan ante Su Rostro!
  • ¡Que El Tres Veces Santo Nombre de Dios eche abajo todos sus planes!
  • ¡Que el Santo Nombre de Dios Vivo, los divida a través de desacuerdos!
  • ¡Que el Poderoso Nombre de Dios de la Eternidad erradique toda su impiedad!
  • Señor, yo no deseo la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”


En la Medalla: La Oración de la “Flecha Dorada”

Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorabilísimo, Mis-teriosísimo e Inefable Nombre de Dios sea alabado, bendito, amado, adorado y glorificado en el Cielo, en la Tierra y en el infierno, por todas las criaturas de Dios y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en el Santísimo Sacramento del Altar. Amén.


Rezar en las 30 cuentas pequeñas:

Levántate, ¡oh, Señor!, y que Tus enemigos se dispersen, y que aquellos que Te odian huyan ante Tu Rostro.


Rezar en cada una de las 5 cuentas grandes:

Jesús mío: Misericordia. ¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo! Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Al final, rezar en la Medalla:

¡Oh, María, sin pecado concebida, Patrona del mundo entero! Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.


Rezar en las 3 últimas cuentas:

Levántate, ¡oh, Señor!, y que Tus enemigos se dispersen, y que aquellos que Te odian huyan ante Tu Rostro.


Jaculatoria

PADRE ETERNO, Te ofrezco el Divino Rostro de Jesús cubierto de Sangre, sudor, polvo y saliva en reparación de los crímenes del comunismo, y por los blasfemos y los que profanan el Santo Nombre de Dios y el Sagrado Día del Domingo. Amén.


Fuente:
http://www.holyfacedevotion.com/extra_prayers.htm
http://www.holyfacedevotion.com/files/Holy%20Face%20Pamphlet_Spanish.pdf

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Programa de Reparación Julio 2018 – Tercer Viernes de Mes (24º Reparación Julio 2015)

Apostolado de la Preciosa Sangre
¡Consolar es Adorar!

El Programa y los Mensajes del Tercer Viernes de Reparación de Julio 2018 es el mismo de Julio 2015.

Apariciones de Jesús y María

VIDENTE BERNABÉ NWOYE / OLO, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA

Jesús AgonizanteA continuación presentamos el 24º (Vigésimo cuarto) Programa de Peregrinación y Reparación, que se llevará a cabo desde el jueves 16 al viernes 17 de Julio de 2015, —Tercer Viernes del Mes—, en Tierra Santa de Adoración y Renovación, Estado de Enugu, Nigeria, y que ha sido pedido por la Santísima Virgen y Nuestro Señor Jesucristo a Bernabé Nwoye, como Día de Reparación y como parte de la Devoción a la Preciosísima Sangre. 

Las Pereginaciones de Reparación comenzaron en el mes de Agosto de 2013, en Nigeria, y las estamos publicando semanalmente desde el comienzo. 

Cada Programa de Oración tiene Mensajes distintos y el horario se puede adaptar  para realizar la Reparación de la mejor manera desde nuestros hogares  o parroquias. La Virgen le dijo a Bernabé el 15 de enero de 2004:

“Que todas las rodillas se doblen en reparación. Que…

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Mapas de las Apariciones de Jesús y María a lo largo de los Siglos.

Conozca la ubicación exacta y vea las fotos en Google Maps de los principales Santuarios de Aparición de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María a través de la Historia.

 

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Despliegue el menú, a la izquierda de la barra superior, y puede hacer una Peregrinación Virtual siguiendo el itinerario cronológico con la lectura de una breve historia de las Apariciones Marianas y los Milagros Eucarísticos ocurridos:

 

Leyenda:
Los sitios de Aparición y Milagros de Jesús y María están en color:

  • Celeste-Península Ibérica;
  • Verde-Italia;
  • Azul-marino-Francia;
  • Lila-Grecia;
  • Magenta-Medio Oriente;
  • Marrón-Reino Unido;
  • Negro-Alemania;
  • Gris-Bélgica-Luxemburgo-Países Bajos;
  • Verde-claro-Europa del Este;
  • Turquesa-Iberoamérica;
  • Anaranjado-Asia;
  • Verde oscuro-África.
  • Mártires y ‘Corpos Incorruptos’ en color amarillo.
  • Milagros Eucarísticos en color rojo-vino.

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También puede hacer comparaciones, Siglo por Sigo, de cómo ha sido el proceso de las Apariciones de Jesús y María:

Siglo I (1dC-100)
Siglo II (101-200)
Siglo III (201-300)
Siglo IV (301-400)
Siglo V (401-500)
Siglo VI (501-600)
Siglo VII (601-700)
Siglo VIII (701-800)
Siglo IX (801-900)
Siglo X (901-1000)
Siglo XI (1001-1100)
Siglo XII (1101-1200)
Siglo XIII (1201-1300)
Siglo XIV (1301-1400)
Siglo XV (1401-1500)
Siglo XVI (1501-1600)
Siglo XVII (1601-1700)
Siglo XVIII (1701-1800)
Siglo XIX (1801-1900)
Siglo XX (1901-2000)
Siglo XXI (2001-2100)

(Mapas aún en construcción)

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16 de Julio: Conmemoración Solemne de Nuestra Señora del Carmen

16 de Julio
Año: 1251 / Lugar: Convento Carmelita de AYLESFORD, Inglaterra
La Virgen le entrega el Escapulario de la Orden del Monte Carmelo
Vidente: San Simón Stock (1165-1265)

«Muy amado hijo, recibe el Escapulario de tu Orden, que es señal de Mi hermandad, y privilegio singular para ti y todos los carmelitas. El que muriere con él, no padecerá el fuego eterno. Es señal de salud en los peligros, confederación de paz y pacto sempiterno.»



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Tomado de La Leyenda de Oro para cada Día del Año – Vidas de Todos los Santos que venera la Iglesia – Madrid-Barcelona, 1865 – Tomo II, Julio, Día 16, Página 393.

Nuestra Señora del Carmen

Éste es el día y ésta la solemnidad en que la sagrada religión de Nuestra Señora del Carmen y Su santa Cofradía celebran los principales favores que de la liberalidad de la Reina de los Ángeles, María, sin pecado concebida, han recibido, siendo los primeros que se honraron con el título glorioso de hijos y hermanos de esta celestial Princesa, los carmelitas, dignándose Su Majestad soberana de recibirlos en Su protección y amparo. Mas porque los favores con que ha confirmado la Madre de Dios serlo de la religión carmelitana son tantos que llenan en la historia muchos tomos, diremos aquí solos cuatro, que más principalmente pertenecen a esta fiesta y solemnidad, que son: la institución, título y patrocinio de María Santísima; la prenda sagrada del Escapulario santísimo, que dio a San Simón Stock; el privilegio del Sábado, y algunos de los infinitos milagros con que ha confirmado ser todo prendas de Su amor y seguros de Su afecto.

El oriente de las dichas de la religión carmelitana es tener a María Santísima, sin pecado concebida, por su Madre y Fundadora, a cuyo ejemplar e idea comenzó el gran profeta de Dios San Elías en el Carmelo a levantar su religioso edificio, que durará (según la misma Virgen María aseguró a su carmelita hijo, San Pedro Tomás) lo que el mundo.

Estaba, pues, Elías en la soledad de Charith, ensayándose por mandado de Dios en la vida eremítica y religiosa que después había de enseñar a innumerables hijos; mas instando la defensa de la honra divina, que los profetas de Baal amancillaban, le mandó Su Majestad saliese en público para que los castigase con la espada de su ardiente celo. Obedeció Elías, subió al Carmelo, y habiendo en él celebrado un auto solemnísimo de la fe, en presencia del rey Acab y su reino, en que condenó a muerte a ochocientos cincuenta profetas y sacerdotes idólatras, y él mismo la ejecutó en el arroyo Cison, que corre por las faldas del Carmelo, volvió a subir a su cumbre, y puesto en oración, en una punta que registra el mar Mediterráneo, le mandó a su discípulo mirase al mismo mar por si descubría alguna señal de lluvia. En seis veces que hizo la diligencia no la descubrió el obediente discípulo; pero a la séptima vez vio que subía del mar una nubecilla pequeña, como la huella o pisada de un hombre, la cual, extendiéndose por su dilatado horizonte, lo fecundó con sus lluvias. Que esta nubecilla fuese estampa e Imagen de María Santísima, sin pecado concebida, lo afirman gravísimos autores, santos padres, y la Iglesia en el rezo de este día, y en ella reveló Dios a Elías que en los siglos futuros había de nacer una Doncella, que como la nube sube del mar sin el peso ni amargura de sus aguas, así ella se formaría y nacería del vientre de su madre, Pura y exenta de toda culpa, y juntamente desde Su niñez se consagraría a Dios con voto de virginidad y pureza, de la cual, agradado el Hijo de Dios, vestiría nuestra carne en Sus entrañas purísimas; y finalmente, sería como nube fecunda que, naciendo al mundo, lo inundaría con la lluvia de Sus infinitas Gracias. Todos estos misterios y otros muchos reveló Dios a Elías que se habían de cumplir en María Santísima, Señora nuestra.

Inflamado el Santo Profeta con el deseo de servir a tan Divina Señora, después de consultarle con Dios en la cueva de Horeb, y habérsele Su Divina Majestad facilitado, le mandó que ungiese en profeta y escogiese por discípulo y sucesor suyo a Eliseo. En cuya compañía y de otros subió al sagrado Monte Carmelo, y dio principio a su profética religión para criar en ella hijos que se ocupasen siempre en servir a Dios y a Su Divina Madre María, opuestos a Baal y a sus falsos profetas y sacerdotes; y tomando a María por idea y ejemplar de su persona y familia la fundó y consagró a su culto y veneración desde su primer principio. Con esta razón y motivo quedó María Santísima por primera Madre y Fundadora de la religión que el Santo Profeta Elías fundaba en el Santo Monte Carmelo, y lo mereció ser en tres géneros de causa, ejemplar, final y meritoria. Fue causa ejemplar María, porque Elías la tuvo por dechado y ejemplar de quien aprendió la virginidad y demás virtudes religiosas que había de enseñar a sus hijos. Causa final, porque la fundó para su servicio y culto. Y causa meritoria, porque siéndolo la Virgen de cuantas gracias y dones ha dado a Dios así en el Viejo como en el Nuevo testamento, como afirman comúnmente muchos Santos Padres, le mereció a Elías y a sus hijos la gracia y los auxilios para que la siguiesen e imitasen.

Éste fue el hecho; y porque los puntos de la historia no se fían tanto a discursos cuanto a testimonios irrefragables, será bien alegar algunos que lo apoyen. San Metodio (que vivió por los años de 285 de la encarnación del Hijo de Dios), hablando con la Virgen, dice estas notables palabras: «Asimismo Elías Profeta (¡oh, Virgen!), avisado del cielo de Tu Pureza, recogido en espíritu quiso ser imitador Tuyo, con que para su abrasada vida tejió inmortal corona de virginidad, declarándole el divino testimonio por superior a la muerte, hasta el presente día. También Eliseo, su sucesor, instruido de su sabio maestro en estos sacramentos, y delineándote antes de tener ser, como si ya fueras nacida, con señales sobrenaturales (índices verdaderos de las cosas futuras), dio socorro y medicina a los menesterosos.»

Con que siendo María la idea y causa ejemplar que tuvo Elías en establecer su Orden, Elías viene a ser discípulo (dice Novarino), y él y sus discípulos imitadores de María Santísima, y esta Reina soberana su primera Fundadora. Sixto IV en la bula Dum attenia, despachada el año de 1476, afirma también que María Santísima fundó y produjo esta religión sagrada. Las palabras de este Santo Pontífice son éstas: «La gloriosísima Virgen y Madre de Dios engendró a Jesucristo, Flor preciosísima, indefectible y eterna, y produjo la sagrada Orden de la bienaventurada María del Monte Carmelo; la cual quiso señalar con título especial de la misma gloriosísima Madre de Dios y siempre Virgen María, para que dicha Orden por reverencia de la misma Virgen fuese de los fieles más dignamente venerada.»

Lo mismo afirma Gregorio XIII en la bula Ut laudes, dada el año 1577, donde dice: «Juzgamos que se debe abrazar con nuestra gracia especial la sagrada Orden que tiene el nombre y vocación de la Bienaventurada María del Monte Carmelo, la cual la misma Virgen hermosísima y adornada de todas las virtudes produjo, y con el título de Su propio Nombre señaló.» Con estos testimonios (dejando otros muchos) queda eficazmente probado que a María, Señora nuestra, sin pecado concebida, se le dio la hermosura del Carmelo, y Ella es la principal Madre y Fundadora de su religión, pues la produjo, la engendró y sacó a luz cuando Elías trató de darle principio.

Pero dirá alguno que ¿cómo María Santísima puede ser la Fundadora, si esta religión tiene ejecutoriado, por su universal tradición, autoridad de once Pontífices y de innumerables escritores propios y extraños, que su fundador es el Santo Profeta Elías, y el que en el Carmelo abrió sus primeras zanjas? «No importa (responde Laurencio Crisógono, doctísimo escritor de la Compañía), que el Santo Profeta Elías se diga fundador de esta religión, porque Elías en nombre de la beatísima Virgen echó sus fundamentos, cuando orando en el Carmelo contempló la Nubecilla, imagen de la Madre de Dios, y en ella conoció ciertamente por revelación divina que la misma Virgen singularmente había destinado el Monte Carmelo para asiento de la Orden, que desde entonces había de ser tan Suya, por domicilio muy amado, huerto y paraíso de Sus planteles y flores, al cual Ella misma, como Nube fecunda y llena de los rocíos de la Divina Gracia, había de regar, fecundar y defender de los ardores de la carne, del mundo y del demonio.» De donde se infiere que, aunque Elías es el fundador, respecto de María Santísima, no fue más que ejecutor de esta obra, porque María fue su principal causa y arquitecto, pues en cuanto Elías obraba tenía en María los ojos y la atención. Por eso dijo un día Cristo a la Santa Madre Teresa de Jesús que ésta era la religión de Su Madre.

Más de novecientos años pasaron los carmelitas venerando a su Santísima Madre María en solas esperanzas de verla y gozarla, hasta que naciendo alegró el mundo con Su divina Presencia. Supieron cómo ya la nube de su padre Elías había rayado y fecundado al mundo todo con el rocío del Divino Verbo, encarnado en Sus purísimas entrañas. Se certificaron más cuando, obrada nuestra redención, «llegando el día de Pentecostés (dice la Iglesia este día), como los Apóstoles inspirados del cielo hablasen varias lenguas, y con invocar el Santísimo Nombre de JESÚS hiciesen muchas maravillas, muchísimos varones, que habían seguido las pisadas de los Santos Profetas Elías y Eliseo, y por la predicación de San Juan Bautista habían sido convocados a la venida de Cristo, vista y comprobada la verdad, abrazaron luego al punto la fe del Evangelio.» Esto dice la Iglesia, confirmando lo que innumerables autores han escrito, que los sucesores de Elías fueron los primeros que por la predicación del Bautista y de los Apóstoles se convirtieron y bautizaron con gran facilidad, por cuanto ya en su fe eran cristianos, como dice San Agustín. Ayudaron a los Apóstoles a la predicación del Evangelio por diversas partes del mundo y especialmente en nuestra España.

Con estas noticias, ya alumbrados, acudieron luego a reconocer por Madre y Patrona de su Orden a la que tantos siglos antes sus antecesores habían venerado, teniendo a gran dicha que la que era Madre de Dios lo fuese también de su Carmelo. Gozaron infinitas veces, ya en Jerusalén, ya en Nazaret, que estaba vecina al Monte, y ya en el mismo Carmelo, de la presencia y favores de su Divina Madre María, pues como afirman gravísimos autores, muchas veces la Sagrada Virgen, movida de la santidad del sitio y de la piedad de su ánimo, subió corporalmente a honrar y ver Sus hijos, y a conversar con ellos, consagrando el Monte con Sus divinas plantas, y tomando de él posesión, como heredad que era tan Suya.

Creciendo con el trato la veneración y con el patrocinio de tan gran Reina y Señora el interés, desearon que, pues los tenía por hijos, y en el amor con que los trataba por hermanos, gozasen también el título. Para más obligarla, el año de 38, poco después de la Ascensión de Su Hijo y nuestro Redentor a los cielos, en la caída del Monte, donde Elías había visto la Nube, levantaron templo o capilla a Su Nombre y culto, la cual (o por estar maltratada del tiempo, o por mejorarla de sitio) mudaron el año de 83 a la eminencia del Monte, para que, gozando todo él de su vista, mejorase sus estancias, pues los ojos de María, como los de Dios, cuanto miran lo mejoran. Desde luego se apellidaron, y los fieles todos los nombraron hermanos, o frailes de la bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, extendiéndose el nombre y advocación que habían dado a la iglesia también a sus moradores. Con esto era recíproco el amor de la Virgen con Sus hijos, y por honrarlos y alegrarse con ellos visitaba con más frecuencia Su templo.

Confirman esta verdad graves autores; pero oigamos a la Iglesia, que dice así este día: «Los imitadores de Elías y Eliseo luego que recibieron la fe comenzaron con particular afecto a venerar de tal suerte a la Santísima Virgen (de cuya conversación y trato pudieron felizmente gozar), que entre todos fueron los primeros que a la misma purísima Virgen edificaron Templo en aquel lugar del Monte Carmelo, donde antiguamente Elías había visto subir una Nubecita, insigne por ser figura de la Virgen. Juntándose, pues, muchas veces cada día en el nuevo templo, veneraban con piadosas ceremonias, plegarias y alabanzas a la beatísima Virgen, como a singular Amparo de la Orden, por lo cual a cada paso comenzaron todos a llamarlos hermanos, o frailes de la bienaventurada María del Monte Carmelo.»

Merecieron también este título y parentesco espiritual por la conformidad, así en la perfección y profesión de la vida, como en los colores del vestido que la Sacratísima Virgen usaba. Porque lo primero, la vida de Nuestra Señora fue de una perfectísima religiosa, pues además del voto de virginidad hizo también el de pobreza, como reveló a Santa Brígida, y en la obediencia se esmeró de suerte que, eligiéndola para Madre de Dios, Ella se le entregó por esclava. De estos votos y ejercicio de todas las demás virtudes infieren graves autores que desde que entró en el Templo hizo vida de perfectísima religiosa, y en el tiempo de su viudez, no solo lo fue en su persona, sino que hecha ejemplar y maestra de un colegio numeroso de vírgenes, como Madre las dirigía y enseñaba. Se juntaba a esto los colores del vestido, que (según dicen muchos) fueron los naturales, pardo en la saya, y blanco en la capa, o manto exterior, como también consta de la revelación de Santa Brígida, y hoy se ve en imágenes Suyas antiquísimas, como la del Pilar de Zaragoza, la de San Juan de Letrán, en Roma, y otra en la ciudad de Mesina. Todo lo cual demuestra la interior y exterior semejanza que tuvieron los carmelitas con la Sacratísima Virgen, pues ellos fueron los primeros que, teniéndola por Ejemplar y Maestra, abrazaron la vida religiosa, y por la obediencia, castidad y pobreza, que Ella les mereció, han durado tantos siglos. No lo muestran menos los colores del hábito, el cual, dice Armachano, primado de Hibernia, siempre le ha usado la religión carmelitana en veneración de la Virgen y especialmente de Su Purísima Concepción. De esto se infiere que, siendo la semejanza Madre del amor, fue tan estrecho el lazo que puso en los extremos, que María miraba a los carmelitas como a hijos y hermanos, y ellos procuraron no desmerecerle ambos títulos.

No se contentó la sagrada Reina María con dar uno y otro título de hijos y hermanos Suyos a los carmelitas, sino que también se dignó de confirmarlos con Apariciones milagrosas. Cuanto al de hijos, es dulcísimo el caso que sucedió en Bolonia: Entre los cultos que los carmelitas ofrecen devotos a su Santísima Madre María uno es cantar todos los sábados la Salve Regina, con más particular solemnidad y devoción que los demás días. Estándola, pues, cantando los religiosos del convento de dicha ciudad, y llegando a aquellas palabras: «Y a Jesús, fruto de tu vientre bendito, nos muestra después de este destierro;» se apareció la Sacratísima Virgen con Su precioso Hijo Jesús en los brazos, y agradada de las alabanzas, que los religiosos Sus hijos le daban les mostró al Divino Infante y como dándoselo a todos, les dijo: Cantad devotamente, hijos, que Yo os mostraré a Mi Hijo Jesús, así en el presente como en el siglo futuro. Con que los dejó llenos de consuelo y devoción, así por el favor, como por el título que les dio de hijos Suyos. Para hacer más notorio al mundo que es piadosa Madre de los carmelitas: ¿Cuántas veces se ha aparecido teniéndole los cabos o puntas de Su capa blanca dos Ángeles y como el ave debajo de sus alas abriga sus polluelos mostrar a Sus hijos abrigados y recogidos debajo? ¡Qué mayor fineza de Madre que estando los capitulares cantando la Misa en el coro, ir por los asientos dando hermosas flores y varios dones a cada uno! ¡Qué servir a los religiosos en el refitorio, como se vio en el convento de la Roda! ¡Qué partir la comida y dar de beber con Su mano soberana a los enfermos, como hizo con San Alberto! ¡Qué dar leche de Sus pechos divinos al milagroso padre fray Domingo de Jesús María, como en otro tiempo a San Bernardo! ¡Qué, estando los religiosos trabajando en una viña, bajar del cielo a limpiarles con un paño el sudor de los rostros, y animarles al trabajo, como se vio en el convento de Valladolid! Todas estas obras y otras infinitas que pudieran referirse son de verdadera Madre, como dice la Iglesia: «Afecto verdadero de Madre.»

Si ha confirmado el título de hijos, propio del amor, el de hermanos también, como se verá. En una torre que está en la eminencia de Mompeller, ciudad de Francia, vecina al mar, pusieron los fieles sus habitadores muchas reliquias de estimación para reparo de las continuas tormentas que padecían, y en ellas una preciosísima del sagrado lignum crucis. El año de 1276 el Señor, que impera a los vientos, dando lugar, se levantó una tempestad tan furiosa, que derribó la torre y esparció las reliquias por el campo. Acudieron luego los canónigos de la catedral a recogerlas, y manifestándose la del lignum crucis por los rayos de luz que de sí echaba, al irla a recoger saltaba de una parte a otra, con que frustraba de todos las diligencias. Acudieron otros clérigos, y sucedió lo mismo. Vinieron religiosos de otras Ordenes, y la Santa Cruz se les huía de las manos, con que crecía en todos la admiración, no sabiendo lo que el Señor pretendía. Había poco que los carmelitas habían fundado en aquella ciudad, y queriendo la Virgen Santísima que fuesen conocidos y estimados se apareció la noche siguiente a uno muy santo y muy Su devoto, y le dijo: «Quiero que Mis hermanos solos lleven la cruz de Mi Hijo». La verdad, comprobó el hecho, Acudieron por la mañana en procesión, y en llegando al lugar la Santa Cruz se estuvo quieta, y se dejó coger y llevar de los religiosos carmelitas, que igualmente quedaron consolados, así con la posesión de tan preciosa reliquia, como por haber oído de boca de la Virgen Santísima el dulce nombre de hermanos Suyos.

En Cestria, ciudad de Inglaterra, ofendidos algunos seglares de oír que los carmelitas se llamasen hermanos de la Virgen María del Monte Carmelo y comenzaron a murmurarles y ofenderles con palabras injuriosas, diciendo ser indignos de tal nombre. Los castigó luego el Cielo y muriendo con muertes repentinas confesaban a voces que eran sacrílegos y el haber ofendido a los carmelitas la causa de sus desastradas muertes. Viendo en ellos, el castigo y en los demás, el asombro ordenó el abad de San Bamburgo, que era señor en lo temporal y espiritual de Cestria que se hiciese una procesión solemne para aplacar a Dios, en que fuese toda la clerecía y religiones. Fueron por delante de una Imagen de Nuestra Señora, que estaba en parte pública, y al legar a Ella los carmelitas como se inclinasen a venerarla y saludarla con la oración del Ave María la misma imagen (¡oh, suma dignidad!) también inclinó la cabeza y señalando con el dedo a los mismos carmelitas, dijo a los demás tres veces en alta voz:«Mirad, estos son Mis hermanos.» Y añadió a la tercera: «Quien viere uno de los carmelitas ve a uno de los hermanos Míos.»

De estos tan ilustres testimonios y otros que traen gravísimos autores se movió la Iglesia para confirmar a la Orden del Carmen en este tan glorioso título, y afirmar que no fueron los pueblos los primeros que se le dieron, sino la misma Sagrada Virgen, y ellos por Su inspiración e impulso. Así consta del rezo de este día, en que dice la Iglesia: «Que la Sacratísima Virgen, no solo les dio Su Nombre, sino Su amparo y tutela.» Y lo confirmaron Sixto IV, Gregorio XIII y otros muchos Pontífices, los cuales, reconociendo su antigüedad y posesión (dice la Iglesia este día): «No solo les confirmaron el título, sino concedieron particulares indulgencias a los que los llamasen religiosos y hermanos de la Virgen María del Monte Carmelo.» Y Urbano VI concedió tres años y tres cuarentenas de perdón a los que a la religión del Carmen y sus religiosos nombrasen o apellidasen Orden o frailes de la Beatísima Madre de Dios, María del Monte Carmelo.

Del nombre pasó la Virgen Santísima a las obras, y como Patrona, Fundadora y Madre de los carmelitas en todos los siglos (dice la Iglesia), ha sido su tutela y amparo. Bien lo mostró en el tiempo que vivía, pues tantas veces los visitó en Jerusalén, Nazaret y en el Carmelo. Se aumentó después y se dilató la religión y profesión monástica en Egipto por San Antonio, y en Palestina por San Hilarión y otros muchos, entre los cuales, pasando tiempos, fue San Cirilo Constantinopolitano a quien se apareció la Reina de los Ángeles María, sin pecado concebida, muy gloriosa, y le dijo: «Era voluntad de Su Hijo y Suya, que Su religión del Carmen, no solo fuese luz de Palestina y Siria, sino que alumbrase a todo el mundo.» Y así en todo y para todo, y en todos tiempos, asistía a esta su religión. No la asistió menos en Francia, librando a su rey San Luis del naufragio, porque llevase (como lo hizo) a su reino y a España religiosos del Carmelo.

Entre mil ocasiones en que ha mostrado esta Soberana Señora y Madre del Carmen, que lo es, es muy célebre la ocasión, porque su religión, agradecida, instituyó esta fiesta de hoy. Habiendo celebrado el Papa Inocencio III el Concilio general lateranense, y en él ponderado que la multitud de religiones más causa confusión que edificación a la Iglesia, determinó que en adelante ninguno instituyese nueva religión sin licencia del Sumo Pontífice, sino que el que quisiese ser religioso escogiese una de las aprobadas por la sede apostólica. Gozosa quedó la religión del Carmen con este decreto por ver en él su aprobación, pues lo estaba mucho antes del Concilio. Algunos, poco afectos, comenzaron a poner en duda la antigüedad de esta religión y a afirmar que no era la antigua de los carmelitas, sino otra nuevamente inventada, y que no tenía regla por la Sede Apostólica, ni quería obedecer a los Obispos, con otras cosas que sabe urdir la emulación; y así que debía extinguirse, según la decisión del sobredicho concilio. Aunque en Jerusalén y otras partes no había estas dudas, por ser tan conocida su religión y su antigüedad, y constar a todos de la regla nuevamente dada en el año 1205 por San Alberto, patriarca de Jerusalén, y confirmada por él mismo, como legado que era de la Sede Apostólica; con todo, como en Italia y otras partes no eran tan conocidos los carmelitas, determinó la religión enviar dos religiosos procuradores de esta causa a Roma para que sacasen nueva confirmación de su profesión y regla. Recibió el Papa Honorio III benignamente a los procuradores, porque desde que conoció y oyó predicar a San Ángelo estimaba mucho a la religión que daba tales hijos. Les señaló el Pontífice dos de sus curiales para que les presentasen los títulos y recados que traían, los cuales, mostrándose contrarios, iban dando largas al despacho, tanto que los religiosos desconfiaron de su pretensión, y así acudieron a la Virgen Santísima y Madre suya, la cual, oyendo sus ruegos, se apareció al Pontífice Honorio y le mandó abrazase benignamente a Sus carmelitas, y aprobase su regla e instituto; y añadió con imperio: «Ni se ha de contradecir lo que mando, ni disimular o diferir lo que promuevo. Y para que des crédito a Mis palabras, esta noche, siendo Dios el vengador, dos de tus curiales, que son émulos de Mi religión, acabarán con muertes repentinas a una misma hora.»

Con esto desapareció la gran Madre, y venido el día, que fue 30 de enero, sabiendo la muerte de sus curiales, hizo Honorio llamar a los dos religiosos procuradores, los abrazó benignamente, les dio el parabién de tener tal Madre y valedora en el cielo, y en ejecución de su mandato el mismo día despachó la bula en que, confirmando la regla, les aprobó su instituto, con que partieron consolados y agradecidos, principalmente a la Sacratísima Virgen, que tan Madre y protectora se mostró en defensa de sus hijos.

Gozosa y agradecida la religión toda, para mostrarlo más, y que quedase perpetua memoria de favor tanto, solicitó el glorioso San Simón Stock, con el general, que se instituyese día para celebrarle. Con esto salió decreto que el día 16 de Julio se celebrase esta Fiesta con toda solemnidad, con título de Conmemoración Solemne de Nuestra Señora del Carmen, como desde entonces se continúa hasta hoy, en cuyas lecciones se refiere este caso milagroso. Y cedió en este día y fiesta la que la religión del Carmen de tiempo inmemorable celebraba a la Concepción Purísima de la misma Virgen, en Roma, con asistencia de los Cardenales y a expensas de toda la religión. Creció después esta solemnidad cuando, dando la Virgen Santísima el Santo Escapulario al mismo San Simón, en este mismo día se añadió este nuevo título al primero, con el cual creció la veneración y devoción de los fieles. En diversas ocasiones ha mostrado la Soberana Reina de los Ángeles, María, cuánto le agrada esta Fiesta de hoy; pero especialmente en el convento de la ciudad de Burgos, cuando el año de 1618, estando los religiosos en el coro cantando las vísperas de este día, vio una persona de conocida y aprobada santidad que la Virgen Santísima asistía al lado del altar mayor con el hábito carmelita, teniendo el cabello y el manto blanco todo sembrado de estrellas. Traía a un lado a Su castísimo Esposo San José, al otro a San Simón Stock, con cuya compañía y la de muchos Ángeles y Santos asistió hasta que acabaron las vísperas, llenando a los religiosos que las cantaban y fieles que las asistían de celestiales consuelos.

Ya que María, Señora nuestra, solicitó con el Papa Honorio la confirmación de Su Orden, y quiso que reconociese el mundo que los carmelitas eran hijos Suyos, y debían tener ese título, se dignó vestirlos de Su mano para que por el vestido se conociese su nobilísimo origen. El vestir a los hijos es cuidado propio de las madres, y así la de Euríalo alegaba que por tejerle una gala pasaba días y noches sin sueño. Ana hizo a su hijo Samuel la túnica que vistió; Jacob a su hijo José, y la mujer fuerte a sus hijos, y en eso mostraron el amor que les tenían, según Andrómaca, mujer de Héctor, le refería a Ascanio, cuando al darle un vestido que ella le había hecho por sus manos, le dijo lo recibiese por prenda de su amor y último don y señal de sus finezas todas. Así, pues, lo hizo la serenísima Reina de los Ángeles María, sin pecado concebida, con Sus hijos los carmelitas, pues sobre tantas prendas de voluntad y cariño quiso labrarles un vestido de gala y gloria en el Santo Escapulario, y traérsele del cielo al glorioso San Simón Stock para que lo vistiese, no solo él, sino toda su familia, por prenda y señal de lo mucho que la quería y amaba. Éste fue el hecho; veamos el modo.

San Simón Stock nació en Montinduni del condado de Cansia, en el reino de Inglaterra, de padres tan nobles, que traían el origen de sus serenísimos reyes; su padre se llamó Guillermo de Roscheley, y su madre María, que como depositaria del nombre de Nuestra Señora le parió para que por hijo le adoptase. Fue hermosísimo entre otros hijos que tuvieron, y por eso se le dedicaron a Dios, no como otros padres que le dan lo peor, sabiendo que Dios tiene el mejor gusto y se le debe lo mejor. Bien sintieron los demonios la ofrenda y nacimiento de Simón, pues muchas veces se oyeron clamar con tristes aullidos y voces que aquel niño había de procurar su ruina; porque como otro Hércules desde la cuna comenzó a oprimir las culebras del infierno. Apenas sabía hablar, cuando ya le hallaban por los rincones de la casa orando. De siete años le enviaron sus padres a Cantuaria a estudiar, donde en breves días se hizo señor de las letras humanas y divinas. De doce se fue (sin dar noticia a sus padres, porque no se lo impidiesen) al desierto, acompañado de la Virgen Santísima, con quien comunicaba continuamente como con piadosa Madre, que por tal la había escogido, y la Soberana Señora le había recibido por hijo. Se entró en la concavidad de una encina, celda que le había labrado el tiempo, de quien tomó el renombre de Stock, que en lengua inglesa es lo mismo que tronco en nuestra castellana. Los Ángeles bajaban a hacerle compañía y conversar con él día y noche. Vencido ya el mundo trató de vencer su cuerpo, y lo hacía con grandes ayunos y penitencias. Su bebida era el agua clara de las fuentes; su comida eran las yerbas o frutas silvestres, de que se alimentan los brutos, y el Señor, por regalarle, a ciertos días le enviaba un pan con un perro blanco, como a su padre Elías con los cuervos. Las noches pasaba en oración el Santo Niño metido en su tronco, gimiendo y llorando, como si hubiera cometido gravísimas culpas (confusión para los que, enredados en ellas, no se acuerdan de Dios), y para que el sueño no le venciese, unas veces hacía cama de las zarzas, otras con manojos de espinas castigaba su inocentísimo cuerpo. Se le opuso el infierno con varias tentaciones, visiones horrendas y crueles castigos, que le hacían los demonios, de que no sacaron más fruto que su confusión, huyendo cobardes y dejándole triunfante y glorioso.

Le asistía la diestra del Altísimo a los combates, y dándole secretamente armas luego se le descubría, y celebraba con Simón la gloria del vencimiento, con cuya vista el Santo Niño quedaba agradecido a tal padrino, y deseoso de padecer nuevos combates por Su Amor. Otras veces le socorría la Virgen Santísima, y cuando sus enemigos con mayor rabia herían y martirizaban sus carnes, se descubría como escuadrón bien ordenado y se lo quitaba de las manos, deshaciéndose como la cera a la presencia del sol, ellos a la de María. Obligado el niño a tan celestial Protectora, cuando entró en los quince años de su edad, en presencia de una Imagen de la misma Virgen, hizo voto de virginidad en veneración de Su Pureza, por asegurar con este voluntario sacrificio la continuación de Sus favores. Los muchos, que Hijo y Madre hicieron a nuestro solitario, y las visitas y asistencias de los Ángeles, que gozó, aunque no los individúan los historiadores, suponen que fueron infinitos, porque ya los espíritus celestes le trataban como a su compañero e igual, si no en el estado, en el mérito. Con este modo de vida pasó San Simón casi veinte años, y como la Virgen Santísima lo tenía tan a Su cuenta y él la miraba con atenciones de hijo, un día (entre otros) le pidió luz para conocer los empleos y modo de vida con que más le agradase. Se le apareció esta celestial Señora, y le dijo: «Que dentro de pocos años pasarían de Siria y Palestina al Occidente religiosos del Monte Carmelo, imitadores del Santo Profeta Elías. Que era gusto de Su Precioso Hijo y Suyo que recibiese su hábito y profesión; y en tanto que llegaban se ordenase de Sacerdote y saliese a predicar a los pueblos.»

Era el año 1198 y 32 de su edad, cuando el Santo volvió a poblado, con asombro de cuantos habían oído la vida pasmosa que había hecho en aquella soledad desde los doce años. Se ordenó de Sacerdote, se dio a la predicación con tal fervor y eficacia, que se iban tras él los pueblos admirados, y así sacó innumerables almas de sus culpas y las ganó para Cristo. Algunos caballeros ingleses, que el año de 1191 habían pasado con su rey Ricardo en favor de la Tierra Santa, habiendo ganado a los moros la gran ciudad de Accon, Acre o Tolemaida, que está vecina al Carmepo; con esta ocasión la tuvieron de subir al sacro Monte y visitar a los carmelitas (entre los cuales algunos trocaron el hábito militar por el monástico), y les cobraron tal devoción, que pidieron al general San Brocardo les diese licencia de llevar consigo algunos de sus religiosos para que Inglaterra gozase de su ejemplo y santidad. La dio con gusto el Santo Padre, y el año 1212, embarcándose algunos religiosos ingleses, llegaron con los demás a su patria, y en dos soledades fundaron sus celdas y oratorios eremíticos. Como Simón se carteaba con el Cielo, luego supo su venida, y pedido el hábito con toda humil dad se le dieron, con que nuevamente le admitió por hijo Suyo María en Su religión sacra. Luego que profesó, teniendo el general de los carmelitas San Brocardo noticias de su santidad, lo hizo vicario general de los conventos fundados y que se fundasen en Europa; lo mismo hicieron San Cirilo, Brocardo II y Alano, sucesor de San Brocardo, y así fue el que como vicario general procuró la confirmación de la regla del Papa Honorio III, como se ha dicho, y de Gregorio IX.

Pasó al Carmelo Simón, llamado para un Capítulo General, y después de varios sucesos y milagros que hizo resolvió quedarse allí en una cueva, como quien tan enamorado estaba de la soledad. Lo hizo por espacio de seis años, en que mereció un favor tal, que no creo se lea otro de Santo alguno, y es, que como a Elías su padre le traían de comer los cuervos, y a Pablo también, a Simón, como a hijo más querido, se dignó la piadosísima María de ser su Provisora, y por espacio de seis años se empleó en regalarlo y sustentarlo por Sí misma con maná del cielo. ¡Hay favor más raro! ¡Con Su misma divina mano le daba de comer! Cada bocado sería un ascua que le encendería el alma en Su Amor y divinizaría sus afectos.

Cumplidos los seis años el general Alano dispuso venirse a Inglaterra y se trajo consigo a San Simón y otros religiosos. Siendo de edad de ochenta años, aunque muy entero y robusto, como quien tanto se había sustentado con manjar del cielo, fue electo general, no sin particular milagro de la Virgen Santísima, y asistencia continua Suya, y fue el sexto de los latinos. Viendo que la regla que observaban era para ermitaños y solitarios, no para mendicantes, cuyo título ya gozaban, dispuso que el Papa Inocencio IV la mitigase (como lo hizo), de suerte que pudiesen vivir en los poblados, para servir a Dios ganándole almas con la predicación y confesión, como lo hacen continuamente. A este celo y fruto de San Simón sucedieron otros más soberanos y merecedores de que en perpetua memoria los tengan, no solo los carmelitas, sino es el mundo todo. Reconociendo el Santo Padre que su religión, a fuer de palma, había de crecer con el rocío del cielo, recurría continuamente a la Virgen Santísima, pidiéndole que, pues los carmelitas eran Sus hijos y les había concedido Su Nombre y título de hermanos Suyos, les diese juntamente alguna señal o prenda en que declarase que era verdadera Madre suya. Continuaba su petición, y en ella repetía estos versos: «Flor del Carmelo, Vid florida, Resplandor del Cielo, Virgen fecunda y singular, Madre apacible, sin conocer varón, a Tus carmelitas da privilegios, Estrella del mar.»

Obligada de estos ruegos cariñosos se le apareció al reír del alba la del cielo, acompañada de innumerables Ángeles y luces, que hicieron cielo su celda. Venía sobre manera graciosa con el hábito del Carmen, el cabello tendido y una corona imperial en Su cabeza. Traía en Sus manos el Santísimo Escapulario, y llegándose al Santo se le dio y puso, diciéndole estas palabras: «Muy amado hijo, recibe el Escapulario de tu Orden, que es señal de Mi hermandad, y privilegio singular para ti y todos los carmelitas. El que muriere con él, no padecerá el fuego eterno. Es señal de salud en los peligros, confederación de paz y pacto sempiterno.» A vista de tal hermosura y tal favor quedó el Santo absorto y rendido, y dio inmensas gracias a la Soberana Reina, y viendo que se le iba envió en Su seguimiento toda el alma. Éste fue el favor, y así lo refiere el mismo Santo en una carta que remitió a toda la religión para que le ayudase a agradecer el don que la Virgen le había traído del Cielo. A otros devotos suyos ha honrado la Virgen Santísima con semejantes favores. Al toledano San Ildefonso con la casulla, como también a Benito Werniense, y Tomas Cantuariense; a San Alberico, abad del Císter, con la cogulla blanca; a San Norberto, fundador del Orden premostratense, a San Reginaldo, de la Orden de Santo Domingo, y a San Francisco de Sena, carmelita, con el hábito de sus religiones; mas estos y semejantes favores fueron personales, y no se extendieron a otros.

Pero el Santo Escapulario, que le dio a Su amado San Simón, no solo fue privilegio para su persona y Orden, sino para todos los fieles que se agregasen a ella, y esto no para un día solo y una edad, sino para todas las presentes y futuras. ¡Qué mayor fineza de Madre! Reparan algunos escrupulosos en que la religión del Carmen siempre había usado traer escapulario: es verdad; pero muy diverso del que trajo la Virgen del Cielo. Sirva por ejemplo lo que dijo Dios a Noé: «Que pondría Su arco, o iris, en las nubes, por señal del pacto de amistad que sentaba con la Tierra.» Y es cierto, que el arco aparecía en las nubes desde el principio del mundo; mas no era entonces más que meteoro, que forman las nubes y el sol; después fue señal de pacto y amistad que estableció Dios con los hombres, con la cual en cierta manera se obligó a no enviar más diluvios. Lo mismo pasa con el santísimo Escapulario, que, siendo antes vestido común de los monjes, desde que la Virgen Santísima le bajó del Cielo es señal de pacto y hermandad que sentó con Sus hijos y hermanos los carmelitas, y prenda que les asegura Su protección y afianza Sus favores.

No satisfecha la Virgen Madre con haber honrado a Sus religiosos con el precioso título de hijos y hermanos Suyos, y haberles dado en la insignia del Santo Escapulario seguros de Su patrocinio, en vida y muerte, añadió otro privilegio singular para cuando saliesen de esta vida, que es el del sábado, en el cual concedió que mediante Sus continuas intercesiones y sufragios les ayudaría para que saliesen del Purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado inmediato a su muerte, por ser día que la Iglesia le ha dedicado como Suyo propio. Este privilegio es el más solemne y singular que tiene la religión y las religiones todas.

Murió el Papa Clemente V en el año de 1314, y estando los Cardenales con algunas diferencias sobre la creación de nuevo Pontífice se apareció la Virgen Santísima al Cardenal Jacobo Ossag Obispo portuense, natural de Aquitania, y dándole el nombre que había de tener, que fue Juan XXII que anunciándole la suma felicidad del Vicario de Su Hijo, le dijo: «Juan, Vicario de Mi amado Hijo, porque he visto la devoción que Me tienes he pedido y alcanzado de Mi Hijo que seas Papa y Vicario Suyo en la Tierra. Yo te libraré de tus adversarios y en correspondencia de esta gracia quiero que favorezcas a Mi Orden de los Carmelitas comenzada en el Monte Carmelo por Elías y Eliseo, y que les confirmes esta religión con la regla que ordenó Mi siervo Alberto, patriarca de Jerusalén, y les concedas según Yo he alcanzado en el Cielo, que los religiosos de ella, y los que por su devoción entraren en Mi cofradía y trajeren su escapulario, llamándose cofrades suyos, y guardaren castidad en su estado, y rezaren el Oficio Divino, o los que no saben rezar se abstuvieren de comer carne los miércoles y sábados, ganen el día de su entrada remisión de la tercera parte de las penas debidas por sus pecados, y en el de su muerte indulgencia plenaria. Y si fueren al Purgatorio, Yo, como Madre de Misericordia, en Mis ruegos continuos, oraciones y méritos, y especial protección, los ayudaré para que libres cuanto antes de sus penas, especialmente el sábado inmediato a la muerte de cada uno, sean sus almas colocadas en la bienaventuranza.»

Ésta es la revelación y la sustancia del favor que ofreció Nuestra Señora, según después de Juan XXII, que concedió la bula, y Alejandro V, que la confirmó, lo han entendido, confirmado y declarado sus sucesores, Clemente VII, Paulo III, Pio V, Gregorio XIII, el decreto de la Sagrada Congregación en tiempo de Paulo V, y el rezo eclesiástico que en él dio y Urbano VIII confirmó para esta fiesta. Fue, pues, conforme se le ofreció la Virgen Santísima hecho Pontífice el día siguiente el dicho Cardenal, y llamado Juan XXII, y luego al punto despachó bula, en la cual, no solo confirma la religión, su antigüedad y privilegios, sino a sus profesores, haciendas y conventos los exime de toda inferior jurisdicción, y admite a la protección y amparo de la Santa Sede Apostólica. Y luego despachó otra, en que, refiriendo la visión que tuvo de la Virgen Santísima, publica el favor que para su Orden y Cofradía había alcanzado de Su precioso Hijo, y como gracia que Cristo concedió a petición de Su Madre la confirmó el Pontífice. Con estas notables palabras: «Esta santa indulgencia, yo la acepto, roboro y confirmo en la tierra, así como por los méritos de la gloriosa Virgen y Madre Suya, Jesucristo la concedió en los Cielos.» En la cual cláusula el Pontífice claramente dice y declara que esta indulgencia del Santo Escapulario no es de la tierra, sino del Cielo; no estriba en la largueza de los hombres, ni de los Ángeles, sino en la del mismo Cristo, de quien los ruegos de Su Madre Santísima la alcanzaron; y así es digna de la mayor estimación, porque dimanó inmediatamente de la fuente de la gracia.

De aquí consta que este privilegio no es comunicable a las demás religiones, porque fue gracia personal de la Virgen para solos Sus religiosos y cofrades los carmelitas; y como no es gracia que dependa de la potestad de las claves, sino es en cuanto a su publicación y confirmación externa, el Sumo Pontífice, no solo se hubo en ella como dispensador del tesoro de la Iglesia, sino como juez universal y supremo interpuso la autoridad pública que goza en la tierra, para que con decreto judicial quedase confirmado y corroborado en ella el pacto que la Santísima Virgen sentó con los Carmelitas, Sus hijos, y a petición Suya les concedió en el Cielo Su Hijo.

Querer referir las obligaciones de los cofrades fuera repetir, pues están referidas en las palabras de la Virgen Santísima, su Madre y Patrona; la suma de indulgencias y jubileos que ganan fuera cansar, por hallarse en las bulas y sumarios, y ser infinitos; los prodigiosos milagros que ha obrado y obra cada día el Santísimo Escapulario, aunque ofrecí decir algunos, considero que es milagro de milagros, pues no hay nación, provincia, reino, ciudad, villa y lugar que no los haya experimentado y experimente por instantes, y son tantos que llenan muchos libros, que andan impresos, donde los curiosos y devotos hallarán bien que emplear sus deseos y cumplir con su devoción; pues si de los Santos de esta esclarecida religión dijo el abad Tritemio que quien quisiera numerarlos contase las estrellas del cielo, que tan imposible era el reducirlos a número, por ser infinitos, lo mismo se puede decir de los prodigiosos milagros del santísimo Escapulario, que solo Dios, que sabe y cuenta el número de las estrellas, podrá contarlos, y estos en todas edades y tiempos, en agua, fuego, aire y tierra, pues de todos elementos, de todos riesgos, de todos peligros defiende; y si los que se saben de almas que al sábado inmediato a su muerte ha sacado del Purgatorio la Madre de piedad María Santísima, sin pecado concebida, son muchísimos, e infinitos los que deben de ignorarse; que la Divina Madre de Misericordia cada día y cada instante quiere que Sus hijos y hermanos, religiosos y cofrades, experimenten Sus prodigiosas piedades.

La vida de San Simón Stock fuera también nunca acabar querer darla fin, según es de prodigiosa y está llena de milagros; y sobre todo baste para gloria suya y de su religión haberle merecido la gracia y favor del Santísimo Escapulario, con cuya preciosa joya han ilustrado al Carmelo Pontífices, emperadores, reyes, príncipes, señores y señoras infinitas, que le han vestido y se han honrado con él. Pero ¿para qué me canso en repetir lo que el mundo todo sabe?

Esta tan célebre fiesta de la Conmemoración Solemne de Nuestra Señora del Carmen, en la forma que va referida, son infinitos los autores que la escriben y tratan latamente; unos puntos y otros constan también de los Pontífices que van nombrados, y otros muchos que no se nombran; asimismo muchas cosas son y las refiere la Sagrada Escritura; afirma otras muchas la Iglesia, y todas las tiene recibidas: constan de Concilios otras muchas, especialmente del Efesino, donde por honra y gloria de San Cirilo Alejandrino, carmelita, su presidente y acérrimo defensor de la Maternidad de María Santísima contra Nestorio, heresiarca, que la negaba el título de Madre de Dios, se instituyó y declaró que los Carmelitas de justicia se debían llamar religiosos hermanos de la gloriosa Virgen María del Monte Carmelo, que su primero padre Elías fue de la tribu y estirpe misma de la Madre de Dios María, y que el primer convento que dichos religiosos tuvieron en el Nuevo testamento fue en Jerusalén, en la puerta Dorada, en la misma casa de mi señora Santa Ana, donde fue concebida en gracia y gloria, preservada y libre de toda mancha de culpa original, mi Señora la siempre Virgen María. Quien quisiere ver infinitos autores extraños y propios de la religión que tratan y escribieron de esta Fiesta, y sus circunstancias, vea al reverendísimo maestro Lezana en sus Anales del Carmen y en su libro María Patrona; Silveyra In Evangelia y Opuscula varia; Daniel A Virgine Maria, en la Vimea Carmeli; los reverendísimos padres Raynando, Salazar, Rodríguez, Flores, José Andrés y Manuel Ortigas de la Compañía de Jesús; que hallará a medida de su deseo cuantos quisiere.


Fuente:
https://books.google.co.ve/books/about/La_Leyenda_de_Oro_para_cada_dia_del_a%C3%B1o.html?id=7SEMOaLhxFwC&redir_esc=y

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El Áncora de Salvación y la Gestación Espiritual en el Vientre de María, por Manuel de Jesús y Laura Lázaro

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Fuente:
Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos

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13 de Julio: Apariciones y Lágrimas de La Rosa Mística (1947-1983)

13 de Julio
Años: 1947-1983 / Lugar: MONTICHIARI y FONTANELLE, Italia
Apariciones de la Santísima Virgen Rosa Mística
Vidente: Enfermera Pierina Gilli (1911-1991)

Apariciones de La Rosa Mística

Primera Aparición

Pierina Gilli, nacida el 3 de agosto de 1911, ejercía el oficio de enfermera. En la primavera de 1947, se le apareció, en su totalidad, una hermosísima Señora que vestía túnica morada y cubría Su cabeza con un velo blanco, tenía el pecho atravesado por tres espadas, Su Rostro estaba triste. Le corrían Lágrimas hasta el suelo.

Sus dulces labios se abrían para decir:

“Oración, Penitencia, Reparación”, —y guardó silencio.


Segunda Aparición
13 de Julio de 1947

El domingo 13 de Julio de 1947, en el hospital, se apareció nuevamente la Madre de Dios. Vestía de blanco y en lugar de las tres espadas, tres rosas: blanca, roja y dorada, adornaban Su pecho.

Pierina le preguntó asombrada: “Por favor, dígame quién es Usted”.

Con una dulce sonrisa la Señora le contestó:

“Soy la Madre de Jesús y Madre de todos vosotros”.

Después de una pausa prosiguió:

“Nuestro Señor Me envió para implantar una nueva Devoción Mariana en todos los institutos, tanto masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los Sacerdotes. Yo les prometo que si Me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de Mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas.

Deseo que el día 13 de cada mes se Me consagre como día Mariano y los doce precedentes sirvan de preparación con oraciones especiales.”

Su Rostro se iluminó con una inexplicable alegría y continuó:

“En ese día derramaré sobreabundancia de gracias y santidad sobre quienes así Me hubiesen honrado. Deseo que el 13 de Julio de cada año sea dedicado en honor de Rosa Mística”.

Luego le explicó el significado de las tres espadas:

  1. La primera espada, significa la pérdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa.
  2. La segunda espada, la vida en pecado mortal de personas consagradas a Dios.
  3. La tercera espada, la traición de aquellas personas que al abandonar su vocación sacerdotal o religiosa, pierden también la fe y se convierten en enemigos de la iglesia.

El significado de las rosas.

  1. La rosa blanca simboliza el espíritu de oración
  2. La rosa roja, el espíritu de sacrificio (para reparar).
  3. La rosa dorada o amarilla, el espíritu de penitencia.


Tercera Aparición
22 de Octubre de 1947

En la capilla del hospital de Montichiari, durante la celebración Eucarística con asistencia de médicos, empleados y gentes del lugar, hizo Su Aparición la hermosísima Señora. Todos se percataron de una presencia extraordinaria pero solamente Pierina pudo verla y escucharla.

María, Rosa Mística, pidió la práctica de la devoción que ya había recomendado y recalcó:

“Mi Divino Hijo, cansado por las incesantes ofensas, quiso descargar Su Justicia, pero oficié como Mediadora entre Él y los hombres, intercediendo especialmente por las almas consagradas”.

Pierina, la vidente, le dio las gracias en nombre de todos y Ella se despidió recomendándole con majestad y ternura:

“¡Vive de amor…, amor al prójimo!”.


Cuarta Aparición
16 de Noviembre de 1947

La Aparición de la Rosa Mística a Pierina, en una Iglesia parroquial de Montichiari tuvo por testigos a varias personas, entre las cuales se contaban algunos Sacerdotes.

Su mensaje puede resumirse en estas palabras:

“Mí Divino Hijo Jesús y Señor Nuestro está hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infieren por tantos pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos…, pero usé Mi intercesión para que tenga compasión una vez más, por eso pido en desagravio oración y penitencia. Suplico íntimamente a los Sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Yo regalaré gracias a quienes ayuden a explicar esos delitos”.

¿Se nos perdonará, entonces? —preguntó la vidente.

La Rosa Mística contestó:

“Sí, en cuanto se les deje de cometer”.

Y con estas palabras se alejó.


Quinta Aparición
22 de Noviembre de 1947

Pierina le preguntó a nuestra Madre: ¿Qué debemos hacer para cumplir Sus deseos de oración y penitencia?

Resplandeciente de bondad, contestó la Virgen:

“¡Oración!”

Hizo silencio unos momentos y continuó:

“Penitencia quiere decir, aceptar las pequeñas cruces diarias y realizar el trabajo cotidiano en espíritu de expiación”.

En seguida le prometió solamente:

“El 8 de Diciembre alrededor del mediodía vendré otra vez aquí y será la Hora de Gracia. La Hora de Gracia será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como el mármol, tocados por la Divina Gracia volverán a ser amantes y fieles a Dios”.


Sexta Aparición
7 de Diciembre de 1947

Serena y majestuosa la Virgen llevaba un manto blanco y desde la cabeza le caía graciosamente en pliegue: un niño se lo sostenía a la derecha y una niña al izquierdo.

La Madre de Dios dijo:

“¡Mañana mostraré Mi Inmaculado Corazón, que es tan poco conocido por los hombres!”

Después de un corto silencio prosiguió:

“En Fátima, propagué la Consagración a Mi Corazón, en Bonate procuré que penetrara en las familias cristianas, aquí en Montichiari, deseo implantar la Devoción a la Rosa Mística unida a la veneración de Mi Inmaculado Corazón, y deseo arraigarla especialmente en los conventos e institutos religiosos, para que las almas consagradas a Dios obtengan aumento de gracia a Mi maternal Corazón.”

Pierina le preguntó quiénes son los niños que estaban a Su lado. Nuestra Señora le explicó:

“Son Jacinta y Francisco quienes te acompañarán desde ahora en todos tus contratiempos. Ellos también tuvieron que sufrir a pesar de haber sido mucho más pequeñitos que tú. Esto es lo que quiero de ti: sencillez y bondad a semejanza de estos niños”.

Extendió entonces Sus brazos hacia la Tierra en señal de protección y mirando al cielo exclamó:

“Alabado sea el Señor” —y desapareció.

Imagen de la Rosa Mística en la Catedral de Montichiari.



La Hora de La Gracia

Séptima Aparición en la Catedral de Montichiari
8 de Diciembre de 1947 – Fiesta de la Inmaculada Concepción.

La Virgen se Apareció vestida de blanco, esplendorosa, con las manos juntas, sobre una escalera grande, adornada de rosas. Pierina contempló a la Madre de Dios decir:

“¡Yo soy la Inmaculada Concepción!”

Y con gran majestad afirmó:

“Yo soy María de las Gracias, esto es, la Llena de Gracia, Madre de Mi Divino Hijo Jesucristo.”

Descendió suavemente por la escala y añadió.

“Por Mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística.”

“Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada Concepción) se celebre la Hora de la Gracia por todo el mundo; mediante esta devoción se alcanzarán muchas Gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, Mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente Su Misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado.”

“Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica, el Papa Pío XII, Mi deseo de que esta Hora de Gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la Iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá Mis Gracias.”

Luego, mostrándole Su Purísimo Corazón, exclamó:

“Mira este Corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios.”

Calló unos momentos y continuó:

“Si todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este Corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por Mi mediación la Misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta Hora de Gracia.”

Las palabras de la Virgen: “Mira este Corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios.” Nos recuerdan el llamado del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, cuando Él mismo se le quejó con palabras muy similares acerca de la ingratitud, frialdad y desprecios que Él recibe de parte de los hombres.

Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse le imploró fervorosamente: “¡Oh, hermosa y amada Madre de Dios, yo le doy gracias! Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los Sacerdotes, religiosos y a los pecadores”. Ella contestó:

“Tengo preparado una sobreabundancia de Gracia para todos aquellos hijos que escuchan Mi Voz y toman a pecho Mis deseos”.

Con estas palabras se terminó la visión.


Pasaron trece años sin Apariciones.

Después de las Apariciones de Montechiari, Pierina permaneció 19 años con las Monjas Franciscanas del Lirio en Brescia prestando servicios de enfermera. Fueron muchas las enfermedades que la afligieron. Pierina no tenía que convertirse en monja, sino vivir en el convento en perfecta obediencia, siguiendo los consejos del padre espiritual del seminario. Durante este tiempo tuvo el consuelo y los consejos de Santa María Crucificada de la Rosa, quien se le aparecía frecuentemente.

“No ha llegado todavía el momento. Vendré yo a avisarte; ahora reza, invita a orar, repara y dame muchos sacrificios para que los hombres se conviertan.”

En la mañana del 5 de abril 1960 rezando sus oraciones en su habitación sorpresivamente apareció la Virgen como la había visto en 1947. Sorprendida Pierina no puede hablar pero nota en la mano de la Virgen una hoja escrita y reconoce su propia caligrafía, piensa en el “Secreto” y se asusta de haberse equivocado pero la Virgen le afirma:

“Hija, no temas has entregado al religioso Padre Ilario Moratti el secreto de Mi amor. Tanto él como el religioso Padre Giustino Carpin son testigos de Mi Mensaje. Los acompaño con la Gracia y la Bendición de Mi Hijo Jesús”.

Pierina pregunta que si puede revelar el Secreto. La Virgen responde:

“No ha llegado el momento. Vendré y te avisaré; reza, has rezar, hagan mucho para que los hombres se conviertan”.

La Virgen se apareció el 6 de Diciembre de 1961 y el 27 de Abril de 1965, principio y final del Concilio Vaticano Segundo, igual en ambas Apariciones y Pierina lo describe de esta manera.

Vi en la mano derecha una esfera de luz roja pálida y en su interior muchas manos unidas, en la izquierda otra esfera de luz blanca y adentro se veía una iglesia y sobre el campanario la palabra: “Paz”.

La interpretación de esta aparición, las esferas eran el símbolo del Concilio Ecuménico que responde a la oración, la paz y la unión.

En esta segunda Aparición la Virgen permite que el Padre Giustino le haga saber el Secreto al Padre Ilario Moratti y a Monseñor Luigi Novarece.



Preparación para la Primera Aparición de Fontanelle
27 de Febrero 1966

La Virgen le dijo a Pierina, que los días 12, 14 y 16 de abril, después de Pascua, fuera en peregrinaje de penitencia desde la Iglesia a Fontanelle. Fontanelle es un campo de Montichiari donde se halla una fuente de agua escondida en una gruta. Una vieja grada de piedra con unos diez escalones da acceso a la cueva.

La Virgen le dijo:

“El Domingo Segundo de Pascua (17 de abril), Mi Divino Hijo Jesucristo Me envía una vez más a la Tierra, a Montichiari, para llevar a la humanidad copiosas Gracias. De ese Domingo en adelante, que se lleve siempre a los enfermos y comenzarás tú primero a ofrecerles un vaso de agua y lavarles las llagas. Ésta será tu nueva misión de acción y apostolado, no más escondida, no más retirada. El Domingo Segundo de Pascua, apenas haya llegado Yo, el agua quedará convertida en una Fuente de purificación y de Gracia…”


Primera Aparición en Fontanelle
17 de Abril de 1966

Pierina rezaba el Rosario paseándose en el camino, a poca distancia de la gruta. La vidente descendió de espalda y arrodillada y la Virgen la siguió, la Virgen le dijo:

“Besa las gradas, y haz levantar aquí un Crucifijo” —señaló con la mano izquierda el punto preciso en donde debía ser colocado.

“Que los enfermos y todos Mis hijos pidan ante todo perdón a Mi divino Hijo. Besen con mucho amor la Cruz y luego saquen agua de la fuente y beban”.

La celestial Señora se acercó a la fuente y mandó a Pierina:

“Coge barro en las manos y luego lávate. Esto te debe mostrar cómo el pecado es lodo y suciedad en el corazón de Mis hijos pero sí se bañan con el agua de la gracia, las almas quedan purificadas y son otra vez dignas de la amistad de Dios”.

Se inclinó, tocó con Sus manos la fuente en dos lugares y prosiguió:

“Es preciso que se haga conocer a todos Mis hijos los deseos de Mi Hijo Jesús, comunicados en 1947 y los mensajes que di en la Iglesia de Montichiari. Deseo que los enfermos y todos Mis hijos acudan a esta fuente milagrosa. Tu misión está en este lugar en medio de los enfermos y de quienes necesiten de tu ayuda”.


Segunda Aparición en Fontanelle
13 de Mayo de 1966

La Virgen escogió el aniversario de las Apariciones en Fátima para manifestarse nuevamente a Pierina Gilli junto a la fuente, a las 11:40 am se habían reunido en el lugar unas 20 personas. He aquí la conversación que se produjo:

La Madre de Dios inició el diálogo:

“¡Que se difunda la voz de Mi venida a la Fuente!”.

Pierina preguntó: “¿Cómo podré hacerlo si no se me cree y se me impide actuar?”

“Ésta es tu misión, la cual ya pedí”.

“Oh, amada Madre de Dios, sin un milagro Suyo que acredite mis palabras, las autoridades eclesiásticas no me prestarán fe. Yo Te pido que hagas un milagro”.

Sin dar respuesta a la petición, la Virgen sonrió maternalmente y continuó:

“Mi Divino Hijo es todo Amor, pero el mundo va hacia la ruina. Yo he alcanzado una vez más misericordia y vengo a Montichiari para traer las Gracias de Su Amor, pero para salvar a la humanidad se necesita oración, sacrificio y penitencia”.

Después señaló la fuente hacia la derecha y dijo:

“Deseo que aquí se construya un baño cómodo, alimentado por esta agua, en donde se pueda sumergir a los enfermos” —y mostrando hacia la izquierda, dispuso:

“Esta otra parte de la fuente debe ser reservada para beber.”

Pierina le preguntó el nombre que debía llevar la fuente y la Rosa Mística contestó:

“Que se llame la Fuente de la Gracia”.

“He venido para traer amor, misericordia, paz a las almas de Mis hijos y recomiendo que no tiren fango a la caridad.”

Pierina le preguntó el significado de Su manto y Ella respondió:

“Significa Mi Amor que abraza a toda la humanidad.”


Tercera Aparición en Fontanelle
9 de Junio de 1966 – Fiesta de Corpus Christi

“Hoy, Mi Divino Hijo Jesucristo Me ha enviado nuevamente. Hoy es la Fiesta del Cuerpo del Señor. ¡Fiesta de la unión! ¡Fiesta del Amor! ¡Cómo! ¡Cuánto desearía que este grano se transforme en Pan Eucarístico…, en tantas Comuniones Reparadoras! Desearía que este grano transformado en tantas partículas llegase a Roma y para el 13 de Octubre alcanzase Fátima”.

“Deseo que se haga un cobertizo con una Imagen que pose su mirada sobre la Fuente”.

“Deseo que para el 13 de Octubre la Imagen se traiga aquí en procesión; pero antes deseo que el pueblo de Montichiari se consagre a Mi Corazón”.


Cuarta Aparición en Fontanelle
8 de Agosto de 1966 – Fiesta De La Transfiguración

“Mi Hijo Me ha enviado nuevamente a pedir la unión de Comunión Reparadora y que esto sea para el 13 de Octubre. Que se difunda por todo el mundo la noticia de esta santa iniciativa que debe comenzar este año por primera vez y que se repita siempre cada año”.

“Que se trate de hacer llegar este grano al predilecto hijo Papa Pablo y que se diga que ha sido bendito con Mi visita. Es grano de su tierra de Brescia y que se diga lo que Mi Divino Hijo Jesucristo desea, y también para Fátima.”

“Con el grano que queda que se hagan pequeños panecitos y en un día fijo que se distribuyan aquí en la Fuente como recuerdo de Mi venida. Y esto sea en agradecimiento a los hijos que trabajan la tierra”.

“Después que fui Asunta al Cielo, Me he puesto siempre en medio como Mediadora entre Mi Divino Hijo Jesucristo y toda la humanidad!… ¡Cuántos favores!… ¡Cuántos castigos he detenido!… ¡Cuántos coloquios he tenido con las almas!… ¡Cuántas visitas más hice a la Tierra para traer mensajes!”.

“Pero los hombres continúan todavía ofendiendo al Señor!. ¡He aquí por qué Mi deseo de la unión mundial de la Santa Comunión Reparadora!”.

“Es un acto de amor y reconocimiento por parte de los hijos hacia el Señor”.


Etapa a Partir de 1969: La Obediencia
15 de Mayo de 1969 – Fiesta De La Ascensión

“¡La obediencia es paz que viene del Señor… Lo contrario es discordia y ruina de las almas!”.

“Imitar el ejemplo que nos ha dado primero Mi Divino Hijo Jesucristo: se humilló y se hizo obediente hasta la muerte de Cruz. Hija, la obediencia es humildad, muchas veces es sacrificio, pero Dios Nuestro Señor sabe dar después al alma paz y docilidad, que es el verdadero amor de ÉL”.


Medalla de La Rosa Mística
19 de Mayo de 1970

La Virgen María, Rosa Mística le pidió a Pierina:

“Haz acuñar una Medalla según este modelo: por un lado “Rosa Mística” y por el otro, “María, Madre de la Iglesia”.

“He sido enviada por el Señor, que escogió a Montichiari para traer el don de Su Amor, el don de la Fuente de Gracia y el don de la Medalla de Mi Amor Maternal. Yo intervendré en la difusión de la Medalla, prenda de caridad universal. Mis hijos Me llevarán sobre sus corazones a todas partes y Yo les prometo Mi protección maternal llena de gracias, en este tiempo en que se quiere destruir la veneración que se Me tributa”.

“Esta Medalla es el signo de que Mis hijos están siempre Conmigo, que soy la Madre del Señor y Madre de la humanidad. Éste es el triunfo del Amor universal. La bendición del Señor y Mi protección estarán siempre con aquellos que recurren a Mi”.


El Santo Rosario
17 de Enero de 1971

“Dile a Mis hijos que recen el Santo Rosario…, anillo de Fe y de luz y vínculo de unión, de gloria, de intercesión.”

Luego, el 25 de julio de 1971:

“Aquellos que vengan a la Fuente y Me honren con su devoción, diles que recen el Santo Rosario.”

Mientras ocurrían las Apariciones, sus motivaciones expresaban cada vez más el dolor y las preocupaciones de la Madre Celestial. La Madre le recomendaba a Pierina:

“Ora, ora, oh hija, y haz orar, muchos hijos míos viven en tinieblas. No se quiere ya al Señor Dios. ¡Oh, la Iglesia de Mi Divino Hijo, en qué lucha se encuentra! Es por eso que extiendo el manto de Mi Amor sobre la humanidad, porque hay urgencia de oración, de amor y de oración de expiación… La humanidad corre hacia su gran ruina.”

“Es necesario unirse en oración y en amor en torno al Señor. Él está abandonado y ultrajado por tantos hijos Suyos. Nosotros queremos almas fieles y vigorosas, listas para dar testimonio y demostrar que Mi Divino Hijo se inmoló sobre la Cruz y que cada uno comprende cuánto y cómo el Corazón de Jesús está lleno de Amor y Misericordia.”


Rosa Mística y Cuerpo Místico
22 de Julio de 1973

Pierina pregunta a la Virgen qué oraciones deberían decir, y Ella contestó:

“Oración de Fe, oración de amor, oración de alabanza, oración para obtener gracias” —y agregó:

“¡Recitad el Santo Rosario!”.

A continuación contesta la pregunta de por qué se había manifestado como Rosa Mística. Dice así la Virgen:

“Rosa Mística no tiene en sí nada de nuevo… En Rosa Mística está simbolizado el «Fíat» de la Redención, el «Fíat» de Mi colaboración”.

Mientras la Madre Celestial hablaba, Sus Ojos estaban llenos de Lágrimas. Después agregó:

“La Gracia del Señor y Su Misericordia infinita por la Iglesia harán florecer de nuevo la Rosa Mística. Y si se escucha esta invitación materna, Montichiari será el lugar desde el cual la luz mística se irradiará a todo el mundo. ¡Sí, todo esto se realizará!”.


Los Ángeles
29 de Junio de 1974

Se repite esta Aparición de varios años atrás (13 de enero de 1951) donde se había mostrado una puerta de luz de oro y sobre ella la leyenda, cada leyenda con un color diferente:

Fíat de la Creación, Fíat de la Redención, María de la Corredención.

La Virgen transmite a Pierina:

“Feliz el hombre que se confía a la protección de su Ángel custodio y escucha sus inspiraciones…”

Es oportuno aclarar y subrayar el simbolismo de la rosa: Ésta es una y múltiple, sus numerosos pétalos están dispuestos en un bello orden, para crear así, en su conjunto, una armonía de unidad. Así es por naturaleza adaptada para representar la multitud de los miembros y la unidad en Cristo del Cuerpo Místico, que es la Iglesia.

“Yo soy la Inmaculada Concepción, la Madre de Jesús, el Señor, la Madre de la Gracia, la Madre del Cuerpo Místico: ¡La Iglesia!”.


La Iglesia
8 de Septiembre de 1974

Llena de belleza, llena de bondad, llena de luz. Ella le dijo a Pierina:

“Yo soy María, la Madre de la Iglesia. Por esta Iglesia, por el Santo Padre, por los Sacerdotes y por todos los hijos de la Iglesia pido oración, oración, oración, para que vuelva a los corazones el verdadero amor al Señor y a la verdadera caridad”.

Continúa diciendo:

“Invocad especialmente la protección del Arcángel San Miguel, para que proteja a la Iglesia contra todos los engaños amenazantes y la defienda. En efecto, la Iglesia no se ha encontrado jamás en tanto peligro como hoy.”


La Imagen de la Rosa Mística
23 de Noviembre de 1975

Hoy se celebra la Fiesta de Cristo Rey. Pierina le pregunta a la Virgen: “Virgen querida, os ruego, ¿querríais decirme algo sobre las Imágenes de la Virgen Peregrina que fueron llevadas a Roma?”.

La Santísima Virgen respondió:

“Ante estas Imágenes se ha orado y Yo estoy ahora especialmente presente en la ciudad de Mi amado hijo Papa Pablo, el Padre de la Iglesia. En verdad, dondequiera que yo Me detenga mediante esas imágenes, llevo Conmigo las Gracias del Señor y el Amor de este Corazón materno. Yo llevo la Luz a los corazones, donde aún hay tinieblas, para que ellos comprendan el Amor que he revelado en Montichiari… Colaborad con Mi Amor, dad con Mi Amor, sacrificad con Mi Amor. Así vosotros estaréis unidos a Mí por siempre.”


La Rosa Mística y Fátima

La Virgen hace una unión estrecha entre la Aparición y Mensajes de Fátima y de la Rosa Mística:

  1. Revela Su Inmaculado Corazón, como lo hizo en Fátima.
  2. Habla explícitamente de Fátima y de Su deseo de que, junto con la devoción a la Rosa Mística, los institutos religiosos tengan devoción a Su Inmaculado Corazón.
  3. Se aparece con los beatos Jacinta y Francisco, los videntes de Fátima, y se los propone a Pierina como modelos y ejemplos de sacrificio.
  4. En su tercera Aparición en Fontanelle, pide que se haga reparación (mensaje central de Fátima), pidiendo la Unión de la Comunión Reparadora, todos los 13 de Octubre de cada año.


Fuente:
http://forosdelavirgen.org/3075/las-apariciones-de-la-rosa-mistica-en-montichiari/
http://forosdelavirgen.org/3076/las-apariciones-de-la-rosa-mystica-en-fontanelle-a-pierina-gilli/

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30 de Junio: Lágrimas de Nuestra Señora de Naju (1985)

30 de Junio 
Años: 1985-2018 / Lugar: NAJU, Corea del Sur
Lágrimas, Lágrimas de Sangre, Exudación de Aceite fragante en Imagen de Nuestra Señora de Naju
Vidente: Julia Kim 

La noche el 30 de junio de 1985, la Madre Bendita derramó Lágrimas por primera vez a través de la estatua en Naju. A partir de allí, comenzaron las manifestaciones extraordinarias de la Santísima Virgen María a Julia Kim, las cuales se han mantenido hasta el presente. La Imagen de la Santísima Virgen ha llorado Lágrimas y Lágrimas de Sangre humana más de 700 veces; de la cabeza de la Estatua ha brotado aceite fragante durante 700 días. El 18 de Julio de 1985, Julia recibió el primer Mensaje de la Virgen. Milagros Eucarísticos confirman los hechos.



Nuestra Señora de Naju

NAJU (Corea del Sur)
EN CURSO DESDE EL 30 DE JUNIO DE 1985.

Entre los fenómenos en curso, una Imagen que derrama Lágrimas ha sido localizada en Corea: una Imagen de la Virgen que llora desde el 30 de junio de 1985.

Todo comenzó el día dicho a las 11:50 de la noche, en Naju, a unos 350 kilómetros al sudoeste de Seúl, al sur de Kanwju (un millón de habitantes).

En casa de Julio Kim, de 40 años, y de Julia Youn, de 39. (No escribo Kim como apellido de la señora, porque, aunque están casados, en Corea conserva la esposa el apellido de soltera). Tienen 4 hijos y son católicos desde hace poco tiempo. Tenían en su casa esta Imagen de Nuestra Señora (50 cm), colocada sobre un armario.

Julia estaba enferma, deprimida, «¿Para qué tanto sufrir?», —se preguntaba. Recibió de un Sacerdote este consejo: —Soportar el sufrimiento es una gracia mayor que la de curarse.

Jesús le mostró Su Pasión, pidiéndole que se uniera a Él.

El 29 de junio de 1985 hizo una visita a ancianos enfermos. Regresó a casa muy fatigada, pero, sin embargo, rezó el Rosario. Fue entonces cuando vio brotar Lágrimas de la imagen por primera vez. La noticia se propagó. Algunos días acudieron hasta tres mil personas, en un país donde no hay más que un cuatro por ciento de católicos (en rápida expansión).

La policía se inquietó. Las Lágrimas fueron abundantes durante dos meses y medio, y luego empezaron a espaciarse. Julio y Julia se mudaron a un apartamento situado en el segundo piso de un edificio de cuatro plantas sin ascensor. Por consejo de la Virgen, Julia abandonó la dirección de su salón de peluquería popular, que frecuentaban las prostitutas del barrio, y recibió de la Virgen mensajes llamando a la oración, a la conversión, a la reparación, a la penitencia, así como otros especialmente dirigidos a los Sacerdotes.

Las primeras Lágrimas fueron lágrimas normales, pero luego brotaron Lágrimas de Sangre (los días 19, 20 y 21 de octubre de 1986). Una de las hijas de Julia, Teresa, entonces de nueve años, fue la primera en verlas. El 25 de octubre las Lágrimas de Sangre manaban mezcladas con Lágrimas corrientes.

El párroco, Johan Park Hi-dong, enseñó unas fotografías del hecho en una reunión de Sacerdotes. Las comentaron:

Coloca la imagen en tu casa y se verá si continúa llorando.

Así lo hizo el 5 de noviembre de 1986, lo que supuso un gran sacrificio para Julia y para Julio. La imagen dejó de llorar.

El 2 de febrero de 1987, Raymond Spies, misionero de origen franco-belga, aconsejó al párroco:

La imagen pertenece a la familia de Julio y Julia. Es a ella a quien la Virgen transmite Sus deseos. Si no llora en la casa rectoral es porque no es ése su sitio.

El párroco consintió en devolver la imagen y, ya en casa de Julia, volvieron las Lágrimas: agua y sangre. Era en febrero-marzo. El 23 de abril lloró abundantemente durante cerca de siete horas (desde el mediodía hasta las siete de la tarde); al principio, Lágrimas normales, y después, al cabo de un tiempo, Lágrimas de Sangre.

“Rezad por los Sacerdotes del mundo entero.” —pidió a Julia.

El objeto de su oración y de su compasión es la vida solitaria de los Sacerdotes, las críticas que soportan, el abandono en el que se les tiene.

El día 10 de mayo la Virgen lloró durante la noche, desde las 10 de la noche hasta las 8 de la mañana, en presencia de dos personas: Julia y una visitante. Hacia la medianoche, antes de irse a dormir, rezaron el Acto de Consagración.

Poco después, Julia fue presa de unos dolores atroces, que tenía la sensación de compartir con la Virgen:

Los dolores que sienten los bebés en el seno de su madre en el momento de ser abortados —dijo Julia, y cayó desplomada. Al día siguiente tenía dificultades para andar. En días sucesivos experimentó otros fenómenos.

El 30 de junio de 1987, segundo aniversario de las primeras Lágrimas, los visitantes fueron numerosos. El párroco celebró una Misa, a las 11 de la noche, ante la Imagen que lloraba desde hacía algunas horas. Prosiguió así durante la Misa. Había 300 personas en el apartamento y en la escalera. Era molesto para los vecinos.

…Entonces se pensó en la conveniencia de buscar un terreno grande, capaz de acoger la Imagen y sus numerosos visitantes. Hoy ya está adquirido. El 24 de julio de 1987 la Imagen vertió Lágrimas nuevamente.

¿Por qué?

Julia responde:

La Virgen llora porque las personas, después de haber dado señales de arrepentimiento, no perseveran, no reparan, no se mortifican y rezan poco. Ella pide que se obedezca al Papa, a los Obispos, a los Sacerdotes. Y sufre por los errores que invaden la Iglesia.

Los principales mensajes se refieren a la conversión y a la oración:

Rezad con fervor el rosario por la paz del mundo. Por la conversión de los pecadores.

El control anárquico de los nacimientos destruye el carácter sagrado de la vida humana. Hay que detener por todos los medios los abortos. Hay que rezar por los padres que matan a sus hijos por el aborto, y por los que los ejecutan. Rezad y reparad.

Rezad sin cesar por los Sacerdotes, que son Mis hijos predilectos. Satán despliega todas sus fuerzas contra ellos. Están sometidos a tentaciones. Las ventanas de sus casas se abren sobre tres tentaciones (orgullo, codicia, lujuria). Cerrad esas ventanas. Para destruir los esfuerzos de Satanás hacen falta sacrificios y una oración perseverante. Que las familias resistan al mal. Haced revivir la santidad de las familias. Amaos los unos a los otros. Sed uno como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Uno. Sed humildes, permaneced unidos.

Hay demasiadas comuniones sacrílegas. Reparad los sufrimientos que padece Mi Hijo. Dad a conocer la importancia de la comunión y de la confesión.

No juzguéis a los demás (Mt 7, 1). Muchos se pierden por formular juicios negativos sobre otros.

Las lágrimas, luego, se han ido espaciando. En los últimos meses:

—El 18 de agosto de 1987: Lágrimas normales.
—El 15 de septiembre (Fiesta de los Siete Dolores de Nuestra Señora: Lágrimas de Sangre).
—El 19 de octubre: nuevas Lágrimas. En este día, la Virgen pide a Julia que participe en los dolores de Su Hijo Jesús.

Ella acepta, pierde el conocimiento y su cuerpo queda en la posición de Jesús en la Cruz. Aparece sangre en el centro del pie. Aquello duró cerca de hora y cuarto.

Después de mi visita del 8 de diciembre, las Lágrimas de la Imagen continuaron hasta el 26 de diciembre a las 3 de la madrugada. Siguieron entre el 13 de enero y el 4 de febrero. Entonces cesaron hasta la primavera.

Entretanto, Julia ha tenido nuevamente los estigmas, esta vez en las manos, con efusión de sangre, el 29 de enero, y después, el 4 de febrero.

El arzobispo de Kwanju se informa con benevolencia y ha ido hasta la entrada de la cerca del terreno donde se encuentra la capilla, a la que se prefiere llamar sala de la Virgen, para no magnificarla. Aquel día, las Lágrimas brotaron nuevamente.

Por Pascua, un Sacerdote ha ofrecido a Julia un viaje a Jerusalén, lugar de la Pasión de Cristo, a la cual ella estará ligada en su interior, de ahora en adelante, tan profundamente.

¿Qué pensar de esta multiplicación de fenómenos asombrosos en todo el mundo, que irritan a unos y convierten a otros? Ciertamente, lo esencial es el Evangelio, la Eucaristía, los Sacramentos. Las señales excepcionales del cielo son accesorias, marginales. Pero son un estimulante que, en cualquier caso, aporta sus frutos. ¿En qué medida estos fenómenos parecen más numerosos, porque las informaciones circulan hoy con más facilidad y son menos censuradas?

¿En qué medida los factores psicológicos debidos a un período inquieto, incluso turbulento, han influido en tal multiplicación? ¿O hasta qué punto esta proliferación de mensajes apremiantes obedece a una situación realmente grave? No estamos en disposición de dar a estas preguntas una respuesta precisa.

Montaña de la Bendita Madre, en Naju, Corea del Sur.


Fuente:
http://www.najumary.or.kr/spanish/
RENÉ LAURENTIN. Segunda edición, Marzo 1991. APARICIONES ACTUALES DE LA VIRGEN MARÍA. Segunda Parte: Panorama de las Apariciones Actuales. NAJU (Corea).

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11 de Julio: San Benito Abad (~480-547)

Tomado del Año Cristiano o Ejercicios Devotos para Todos los Días del Año – Madrid, 1780 – Marzo, Día 21, Página 396.



San Benito Abad y Patriarca de las Religiones

Monacales de Occidente

SAN Benito tan célebre en todo el Orbe Cristiano, luz del Desierto, Apóstol del Monte Casino, restaurador de la vida Monástica en el Occidente, uno de los más ilustres, y de los mayores Santos de la Iglesia, nació por los años de 480 en las cercanías de Nursia del Ducado de Espoleto. Su nobilísima Casa, una de las más distinguidas de Italia, se hacía respetar en toda ella, así por sus enlaces, como por su grande riqueza. El padre, que se llamaba Euproprio, se cree que fue de la casa de los Anicios, y su madre, llamada Abundancia, era Condesa de Nursia. San Gregorio, que escribió la vida de nuestro Santo, dice que no sin misterio le llamaron Benito, por las grandes bendiciones con que le previno el Señor desde su nacimiento.

Nada hubo que hacer en inclinarle a la piedad, porque las primeras lecciones que se le dieron, hallaron ya un corazón formado para la virtud. Desde luego se descubrió en él un buen ingenio, nobles inclinaciones, un natural tan dócil y tales señales de devoción, que a los siete años de su edad le enviaron sus padres a Roma, para que se criase en aquella Corte a vista del Papa Félix II que también se cree haber sido de la misma Familia.

Hizo asombrosos progresos en las ciencias humanas por espacio de siete años que se dedicó a ellas; pero fueron mucho más asombrosos los que hizo en la ciencia de la salvación. Ya desde entonces se miraba como especie de prodigio su tesón en la oración, su inclinación al retiro, su circunspección, y las penitencias que hacía en una edad que sólo toma gusto a las diversiones y a los entretenimientos.

Pero sobre todo sobresalía en Benito la tierna devoción que profesaba a la Madre de Dios. Se venera todavía en el Oratorio de San Benito de Roma la Imagen de la Santísima Virgen, en cuya presencia pasaba muchas horas en oración todos los días; y asegura el Beato Alano que delante de Ella recibió del Cielo extraordinarios favores.

Habiendo observado las licenciosas costumbres de los jóvenes de su edad y de su esfera, y conociendo los grandes peligros a que estaba expuesta su salvación, quedándose en el mundo, resolvió buscar seguro asilo a su inocencia en el retiro del desierto. Y lleno del espíritu de Dios, que le guiaba, salió de Roma siendo de solos quince años: llegó cerca de una Aldea llamada Afilo, donde habiendo hecho un milagro con la Ama que le había criado, y no había querido apartarse de él, halló medio para escaparse secretamente de ella, y por sendas descaminadas se fue a esconder en el desierto de Subiago a quince leguas de Roma.

Todo conspiraba a inspirar horror en aquella soledad: los peñascos escarpados, cuyas puntas se escondían a la vista, los precipicios espantosos, y un terreno seco, estéril, e infecundo; pero el animoso Benito halló en ella dulces atractivos. Habiéndole encontrado cierto Monje llamado Romano, le preguntó qué buscaba por aquellos desiertos, y respondiéndole Benito que un sitio donde sepultarse en vida para no pensar más que en Dios, admirado Romano le enseñó cierta gruta abierta en una roca, parecida a una sepultura. En ella se enterró Benito, y Romano le trajo de su Monasterio un hábito de Monje, cuidando también de traerle algunos mendrugos de pan una vez a la semana.

No se pueden comprender las excesivas penitencias que hizo aquel esforzado joven, héroe de la Religión Cristiana, desde los primeros pasos de su penosa carrera. Su ayuno era continuo, su oración casi perpetua; y como si no bastase para mortificación de aquel cuerpecito tierno y delicado no tener más cama que la dura peña, ni apenas otro alimento que insípidas y agrestes raíces, se echó a cuestas un áspero silicio, de que no se desnudó en toda la vida.

Se estremeció el infierno al ver tantas virtudes en el joven solitario; y desde luego emprendió el enemigo común valerse de todo género de artificios para desalentarle. Dio principio a la batalla, haciendo pedazos una campanilla, pendiente de una cuerda larga, con que Romano prevenía a Benito, para que acudiese a recoger los mendrugos de pan que le descolgaba; pero la caridad, que es ingeniosa, halló arbitrio para continuar en su ejercicio. A esto se siguieron ruidos, fantasmas, y otras cien estratagemas, que habiéndolos experimentado igualmente inútiles, acudió por último recurso a la tentación más vehemente, y también más peligrosa.

Se burlaba Benito, lleno de confianza en Jesucristo, de todos los vanos esfuerzos del demonio, cuando la memoria, o la imagen de una doncella que había visto en Roma, se le imprimió tan vivamente en la imaginación, le inquietó tanto, y le apuró con tal vehemencia, que para librarse de ella se desnudó el santo joven con animoso denuedo; y corriendo a arrojarse entre una espinosa zarza, en ella se revolvió, y se revolcó hasta que el extremo dolor que sentía, mitigó del todo los ímpetus del deleite con que el tentador había querido derribarle. Quedó para siempre vencido, y avergonzado el espíritu impuro, y premió el Cielo la generosa fidelidad de su siervo, concediéndole el singular privilegio de que no volviese a experimentar en adelante semejantes tentaciones.

Había tres años que Benito vivía en el desierto más como Ángel que como hombre, cuando quiso el Señor darle a conocer al mundo. A legua y media de su gruta, o de su cisterna habitaba un Santo Clérigo, que en la víspera de Pascua había hecho disponer comida algo más abundante para el día siguiente en honor de tanta festividad. Aquella noche se le apareció el Señor en sueños, y le dijo, que al otro día buscase a su siervo en el desierto, y le llevase de comer: así lo hizo el buen Sacerdote, y quedó atónito, cuando se halló con un mancebo tan delicado, y vio la espantosa penitencia que hacía: y sin poderse contener, publicó lo que había visto, siendo ésta la ocasión de que comenzase la fama de Benito a divulgarse, y hacer ruido en el mundo.

Murió por este tiempo el Abad del Monasterio de Vicovarre entre Subiago, y Tívoli; y habiendo nombrado los Monjes a Benito por Superior suyo, aunque se resistió cuanto pudo, alegando muchas razones, no fue oído, y le obligaron a encargarse del gobierno del Monasterio. Pero apenas comenzó el Santo Abad a querer enderezarlos por el camino estrecho de su profesión, cuando se arrepintieron de la elección que habían hecho: le negaron la obediencia, y aun intentaron quitarle la vida con veneno que le echaron en la bebida; mas al tiempo de sentarse el Santo a la mesa, echó la bendición como acostumbraba, y al punto se hizo pedazos el vaso que contenía el veneno.

Conociendo Benito la perversa intención de aquellos Monjes, y pidiendo a Dios los perdonase, renunció la Abadía, y se volvió a retirar a su amada soledad, aunque no estuvo solo mucho tiempo: porque a la fama de su rara santidad concurrió de todas partes tan prodigioso número de gente, con deseo de entregarse a su dirección, y gobierno, que en solo el desierto de Subiago fundó doce Monasterios, dándoles la Regla, que acababa de componer, dada, digámoslo así, por el Espíritu Santo.

Creciendo cada día la reputación de su virtud, venían a verle, y a consultarle los más autorizados Senadores de Roma, entre los cuales Tertulo trajo consigo a su hijo primogénito, Plácido, de edad de siete años, y Equicio a Mauro que tenia doce, rogando a Benito que se encargase de educarlos. Se aplicó a ello con tanto cuidado, que en poco tiempo de aquellos dos queridos discípulos suyos hizo dos grandes Santos, habiendo Plácido derramado su sangre por Cristo; y siendo Mauro como el segundo Fundador de la Religión Benedictina en el Reino de Francia.

No hay virtud sin persecución. Gobernaba la Parroquia inmediata al desierto de Subiago un mal Sacerdote llamado Florencio, que no pudiendo sufrir tan heroicos ejemplos de virtud, como muda reprensión de los desórdenes secretos de su estragada vida, no contento con desacreditar cuanto podía el nuevo Instituto, ni con perseguir al Padre, y a los hijos, intentó con diabólicos artificios armar infames lazos a la pureza de los Monjes. Juzgó el Santo que dictaba la prudencia ceder a la tempestad; y desamparando el desierto de Subiago, se fue al Monte Casino, donde el Cielo le tenía prevenida una mies más abundante, y donde al título de Fundador de una Religión tan célebre entre todas las que ilustran a la Iglesia del Señor, había de añadir el de Apóstol.

Se habían como atrincherado entre las inaccesibles montañas del Casino algunas miserables reliquias del Paganismo, adorando impune y públicamente al Dios Apolo, en cuyo honor se conservaba un Templo, y algunos bosques sagrados a vista de la misma Roma Cristiana. Encendido Benito de aquel espíritu que anima y forma los héroes del Evangelio, ataca a la idolatría en sus mismas trincheras, derriba el Templo, hace pedazos el ídolo, abrasa los bosques consagrados a las mentadas deidades, levanta sobre las mismas ruinas del Templo y del Altar dos Capillas, una en honra de San Juan Bautista, y otra en la de San Martin, y en pocos días convierte a la Fe a todos aquellos pueblos.

Se armó, dice San Gregorio, todo el infierno junto para detener las rápidas conquistas de nuestro Santo. Espectros horribles, aullidos espantosos, terremotos, amenazas, incendios, granizo, piedra, de todo se valió el enemigo de la salvación; pero de todo inútilmente. Sobre la eminencia de aquella montaña fundó Benito el famoso Monasterio de Monte Casino, venerado siempre como solar, y centro de aquella célebre Religión, que brilla tanto en la Iglesia de Dios más ha de mil y doscientos años, habiendo dado a los Altares más de tres mil Santos, a las Diócesis un número casi infinito de insignes Prelados, al Sacro Colegio más de doscientos Cardenales, a la Silla Apostólica cuarenta Sumos Pontífices: donde hasta el día de hoy se admiran y se veneran en las célebres Congregaciones de Cluni, de Monte Casino, de San Mauro, de San Vanes, de San Columbano (sin que a ninguna ceda la de España, e Inglaterra) tan grandes ejemplos de virtud, y Escritores tan hábiles, tan sobresalientes en todo género de letras.

Aún no se había acabado el nuevo Monasterio cuando fue menester levantar otros muchos; siendo éste el tiempo en que San Benito compuso, o a lo menos perfeccionó aquella santa Regla, cuya prudencia, sabiduría, y perfección alaba tanto San Gregorio, habiendo merecido no sólo la aprobación, sino el respeto de toda la Iglesia.

Movida Santa Escolástica, hermana de San Benito, así de los grandes ejemplos de virtud, como de las maravillas que obraba el Señor por medio de su Santo hermano, determinó dejar el mundo; y encerrándose con otras doncellas en un Monasterio distante algunas leguas de Monte Casino, fue también, con la dirección de nuestro Santo, Fundadora de la vida Monacal en el Occidente respecto de las mujeres.

No es fácil referir, ni todo lo que hizo Benito los trece, o catorce años que vivió en Monte Casino, ni todos los prodigios que se dignó Dios obrar por su ministerio. No solo poseía el don de milagros, sino que le comunicaba a sus Monjes, como lo experimentó Mauro, que se metió por una laguna sin hundirse en ella, a sacar a San Plácido por orden de su Maestro.

De todas partes concurrían tropas de gente a venerarle. Y deseando Totila, Rey de los Godos en Italia, conocer a un hombre de quien publicaba la fama tantas maravillas, vino a verle; pero al mismo tiempo, para probar si estaba dotado del don de profecía que tanto se celebraba, mandó a un Caballerizo suyo que se vistiese de los adornos Reales y de todas las insignias de la Majestad; mas luego que Benito le vio con aquel equipaje, le dijo con dulzura: Dejad, hijo mío, esas insignias, que no te convienen, y no te finjas el que no eres. Asombrado Totila de la maravilla, corrió a arrojarse a los pies del Santo, a los que estuvo postrado hasta que Benito le levantó; y habiéndole reprendido respetosamente los horribles estragos que había hecho en Italia, le pronosticó cuanto le había de suceder por espacio de nueve años, exhortándole a convertirse, y diciéndole que al décimo iría a dar cuenta a Dios de toda su vida. Verificó el suceso toda la profecía del Santo, y procediendo Totila en adelante con mayor moderación y humanidad, no cesaba de publicar la virtud del Siervo de Dios.

Siendo San Benito la admiración de todo el mundo, y respetándole los Sumos Pontífices, los Emperadores y los Reyes como el asombro de su siglo, vivía en el Monasterio como si fuera el último de los Monjes. Sólo se valía de su autoridad para ejercitarse en los oficios más humildes, y para exceder en mucho a la autoridad de la Regla. No obstante que el Señor parece había puesto debajo de su dominio a todo el infierno, y que la misma muerte le obedecía, era con todo eso humildísimo, teniéndose por el más mínimo de todos los Monjes, y acreditando con su proceder que así lo creía. Pronosticó el día de su muerte, y se dispuso para ella con nuevo fervor, y ejercicios de penitencia. Seis días antes mandó abrir la sepultura; y en fin el Sábado antes de la Dominica in Passione, a los veinte y uno de Marzo del año 543, siendo de solos sesenta y tres años no cumplidos, pero consumido de los trabajos y mortificaciones, lleno de méritos, y logrando el consuelo de ver extendida su Religión en Sicilia por San Plácido, en Francia por San Mauro, y en España, Portugal, Alemania, y hasta en el mismo Oriente por otros discípulos suyos, rindió tranquilamente el espíritu en manos de su Creador en la misma Iglesia de Monte Casino, donde se había hecho conducir para recibir el Santo Viático.

En el mismo punto que expiró, dos Monjes que vivían en dos Monasterios muy distantes, vieron un camino muy resplandeciente, que daba principio en Monte Casino, y terminaba en el Cielo; y al misma tiempo oyeron una voz que decía: Éste es el camino por donde Benito, Siervo amado de Dios, subió a la Gloria. El cuerpo del Santo estuvo por algunos días expuesto a la veneración de sus hijos y de todo el pueblo, y después fue enterrado en la sepultura que él mismo había mandado abrir: donde se Conservó hasta el año de 580, en que fue destruido el Monasterio de Monte Casino por los Lombardos, como lo había profetizado el mismo Santo, quedando sepultadas entre sus ruinas aquellas preciosas reliquias.

Dícese que el año de 660, habiendo pasado a visitar el Monte Casino San Aigulfo por orden de San Momol, segundo Abad del Monasterio de Fleuri, llamado hoy San Benito sobre el Loyva, tuvo la dicha de desenterrar aquel tesoro, y trayéndole a Francia, le colocó en su Monasterio, donde se adora con singular veneración, honrando el Señor las sagradas reliquias con los innumerables milagros que hace cada día.


Fuente:
https://books.google.co.ve/books?id=tFv-gsOZ1JgC&pg=PA415&lpg=PA415&dq=A%C3%B1o+Cristiano+o+Ejercicios+Devotos+Marzo&source=bl&ots=iSVKledGbZ&sig=kgMMRwni4AlXZN5FAdWg3fHE4cU&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjD3_GXrMbOAhUDLB4KHby5CPgQ6AEIKzAE#v=onepage&q=A%C3%B1o%20Cristiano%20o%20Ejercicios%20Devotos%20Marzo&f=false

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